Atlético Tucumán restituye como socia a una joven víctima de la dictadura militar
Se trata de Rosa Delia Cabot, fusilada el 3 de julio de 1976.
En el marco del Día de la Memoria, verdad y Justicia, que se conmemora cada 24 de marzo, Atlético Tucumán decidió restituir la calidad de socia a una joven hincha Decana víctima de la última dictadura militar e hija de un histórico dirigente de la institución de 25 de Mayo y Chile.
Se trata de Rosa Delia Cabot, Licenciada en Matemáticas (UNT), detenida y desaparecida en junio de 1976. Su secuestro ilegal ocurrió en Buenos Aires, donde residía junto a su pareja Ricardo Iwanski y su pequeña hija de apenas dos años de edad.
El responsable de darle la noticia a la familia Cabot fue el antropólogo Carlos “Maco” Somigliano, referente del Equipo Argentino de Antropología Forense, que viajó a la provincia en aquella época para informa a los padres de la joven sobre lo sucedido. “Les queremos informar que Rosa Delia Cabot ha sido fusilada el 3 de julio de 1976, 20 días después de su secuestro”, fue la frase que removió las entrañas de su padre y su madre y el disparador de una larga búsqueda.
La noche del secuestro
"Rosadelia", como aún le dicen algunos de sus familiares, había sido abanderada en la Escuela y Liceo Vocacional Sarmiento, para luego graduarse de la Licenciatura en Matemática en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Apasionada y generosa, extremadamente solidaria, despertó desde temprana edad su vocación social y su interés por acompañar y ayudar a quienes más lo necesitan. "Hubo un enero que no quiso venir de vacaciones con nosotros, y prefirió hacer un campamento en una escuela de Simoca, junto a un grupo de compañeros que se puso como objetivo remodelar este edificio, pintar las paredes, arreglar las aulas y acondicionar el patio; así era Rosa", recuerda su hermano Carlos.
En aquel viaje al sur de la provincia, Rosa conoció a Ricardo Iwanski, de quien se enamoró y con quien se radicó en Buenos Aires. Allí continuó con su participación en espacios de militancia que le permitían desarrollar la función social que movía sus fibras más íntimas. Y así lo hizo hasta que en la helada y silenciosa noche del 16 de junio de 1976, una bomba explotó en su casa, en la localidad de José León Suárez. Ella fue llevada en un camión en un operativo organizado por las fuerzas conjuntas que componían el Ejército, la Policía y Gendarmería Nacional, y su pequeña hija, Marta, de solo dos años, fue entregada a los vecinos.

Hija de don Carlos
Al igual que muchos de los que lean esta crónica, Rosa era socia de Atlético y llevaba los colores del Deca en la piel, heredando la gran pasión de su padre, don Carlos Cabot, recordado dirigente de nuestra institución (fue secretario durante las presidencias de José Salmoiraghi y Julio César Ramos).
La lucha de Carlos por encontrar la verdad no le impidió continuar con su trabajo apasionado por el club de sus amores. Viajó a Buenos Aires para cerrar la contratación de Ricardo Julio Villa, y también como representante ante la Federación Argentina de Natación, disciplina que promovió en la provincia hasta convertir a nuestro club en referencia indiscutida de la región.
Es por este trabajo a destajo que Atlético Tucumán decidió honrar la memoria de la joven Rosa, a 47 años de su secuestro.

Convocatoria especial
Luego de dar a conocer el homenaje a “Rosadelia”, desde la institución Decana realizaron un llamado a todos aquellos familiares de hinchas víctimas de la última dictadura militar. “Abrimos la búsqueda de datos e información referida a hinchas y socios víctimas del terrorismo de estado entre 1974 y 1983, invitando a quienes se encuentren en esta situación a comunicarse vía correo electrónico a [email protected]”, anunciaron.








