"Que esto nos ayude a experimentar ese gran amor que todos queremos vivir"
Nueve mujeres que se encuentran privadas de su libertad hicieron la confirmación en un emocionante acto en la Brigada Femenina de San Miguel de Tucumán.
"Ahí viene sobre los montes el que trae buenas nuevas", rezaba el mural a espaldas del monseñor Roberto Ferrari este martes, poco antes del mediodía. El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Tucumán intercaló lectura de pasajes de la biblia, cantos con la guitarra y reflexiones sobre el valor espiritual de tomar los sacramentos. "Todos queremos experimentar un gran amor, que esto nos ayude a experimentar ese gran amor que todos queremos vivir", resumió en un momento.
El lugar era el patio de la Brigada Femenina, ubicada sobre la calle Chacabuco, al lado (en realidad, atrás) de la Comisaría Segunda de San Miguel de Tucumán. Las destinatarias de los mensajes del obispo eran 13 mujeres que estaban haciendo la confirmación. Nueve de ellas, privadas de su libertad y alojadas en esa unidad especial; las otras cuatro, acompañantes que oficiaron de madrinas y que a su vez tomaron este sacramento.
El evento estuvo organizado por la jefa de la Brigada, María Sánchez, y su equipo de trabajo, y contó para ello con el apoyo de la plana mayor de la Unidad Regional Capital. La emoción de poder compartir ese momento se sentía en esas mujeres cuyas edades oscilaban entre los veintipico y más de cuarenta. Ferrari dedicó una buena parte de su alocución a hablar sobre lo importante que es para cualquiera sentir el amor de otra persona. Quizás esas palabras hayan calado en esas mujeres que se sintieron acompañadas durante este acto y los meses de preparación.
"Desde diciembre realizamos este curso de catequesis en el patio interno de esta unidad especial", relata Sánchez. "Finalizó la semana pasada y hoy, con la presencia del monseñor, las detenidas han tomado el santísimo sacramento", agrega.
El acto duró un poco más de una hora y los aplausos fueron protagonistas: aplausos para las organizadoras, aplausos para las confirmadas, una de ellas pidió aplausos "para las chicas que nos arreglaron, nos peinaron, nos pusieron lindas", hubo aplausos y cantos para una de ellas que también cumplía años y para una de las policías que hace poco se enteró de su embarazo y fue bendecida por Ferrari. El monseñor recibió un libro de regalo por parte de las protagonistas, con dedicatoria de cada una. Hubo tiempo para los abrazos emocionados y los deseos de paz, en la espera de aquellas buenas nuevas prometidas en el mural.








