A puro cachengue se dio el inicio a la veda
La verdá de la veda, como nunca te la habían contado. Esto no es coca, papi. Para la Corte que lo mira por TV.
A las 00:50 llegaron las primeras chicas. Damas gratis hasta las 2:00. La Quebrada de Lules es más fresca que la ciudad, una brisa que proviene del río se hace sentir. Nada impide un desfile de polleras negras, engomadas y tableadas.
A las 1:30 empieza el desfile de botellas de vodka con jugo de cepita. El vodka es hoy lo que el frizze hace 15 años para los sub 21. “Sky o sernova, qué te vuela más rápido la cabeza. Sernova no, al otro día no te recuperas”, se escucha decir en la fila de las cajas.
A las 3 de la mañana el boliche estalla, hay filas en todos lados: para entrar, para comprar, para el baño. Falta poco para que llegue la fila más esperada: la del primo, Marcos Ginocchi, el ganador del último Gran Hermano. Al grito de “Dale primo que es ahora”, Marcos se hace presente. Primero se para en un balcón sin que la gente le preste mucha atención, acaso no les importa o acaso no lo ven. La furia está adentro, después de bajar las escaleras se convertirá en el hombre más aclamado entre las 2700 personas que están presentes.
“Marcos no les va a dar bola, yo sí”, dice riéndose un chico que espera su vaso de vodka, indiferente ante la masa de gente que se agolpa para una foto con la estrella de la casa más famosa del mundo.
Más tarde y después de la furia el boliche sigue a puro cachengue, se abrió una pista más y la gente sigue llegando. “Soy presidente de mesa el domingo y se me marcharon los copilotos”, dice una chica mientras compra gaseosa. “Para que invita si sabe cómo me pongo”, le responde el chico que la acompaña.
“Y salimos hoy porque mañana no hay nada, pero si sabes de algo invita”
“De acá de seguimos de largo hasta el domingo no paramos”
Entre los presentes se pudo ver en la pista a candidatos jóvenes a concejales, familiares de políticos, presidentes de mesas, fiscales y a todo el electorado del domingo. El tradicional boliche abre sus puertas cada sábado desde hace 13 años, pero, como en cada veda electoral, los viernes se convierten en sábados.








