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Del laburo a la cancha, los cracks que juegan a la dos de la mañana

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No son futbolistas de una liga exótica ni personas con la percepción de la realidad alterada, son laburantes tucumanos que se sacan el overol para calzarse la camiseta y despuntar el vicio. El que la mueve, el rústico, el que tenía destino de primera; LTA los encontró y habló con ellos.





Para jugar al fútbol con amigos no hay excusa. Ni el día, ni la hora, ni que salgo cansado del laburo, o cualquier otra mentira que uno pueda inventar para zafar del picadito. Sino pregúntenles a estos muchachos que se juntaron a las dos de la mañana de un jueves para jugar un partido de fútbol 5. Sí, leyó bien, a las dos de la matina.

Uno puede ver la Champions League, ver River o Boca, ver Atlético o San Martín e incluso ver la Liga Tucumana; pero esto es lo que no se ve, que a veces puede estar a la vuelta de la esquina y es lo más lindo que tiene el fútbol. Es ese encuentro con amigos, esa unión. El compromiso de no faltar e ir a la hora establecida, es esa hora de distracción donde todo pasa a un segundo plano, es dejar de lado posibles excusas para ir a disfrutar y distender. Esto es el fútbol y acá está representado.

Primero eran unos pocos, quizás dos o tres, pateando al arco y jugando con la pelota. Fueron cayendo a cuentagotas, después llegó otro, y otro, llegaron dos juntos; y así se fue armando hasta que entendimos lo que estaba pasando. Diez tipos que se organizaron y fueron a jugar un partido de fútbol 5 un jueves a la madrugada.

Indagando un poco más, nos cuentan que trabajan en el sector gastronómico, por lo que se desocupan recién a esa hora y es el momento en el que todos pueden coincidir para el encuentro. Llegan desde distintos barrios: zona Sur, San Cayetano, y otros lugares de la capital. Todos con un único objetivo, jugar al fútbol y pasarla bien. ¿Quién les podría impedir llevar a cabo este deseo?

Acá sin dudas hay pasión. Porque sin pasión uno no hace estas cosas. Dejar todo de lado, ceder horas de sueño, el esfuerzo económico, innumerables trabas que podría haber, pero ninguna puede pagar el precio de jugar con amigos, tomar una cerveza y volver a la casa feliz.