Muy cerquita de Tucumán: conocé la primera finca de turismo cannábico del país
Una industria con un crecimiento sin precedentes: el Norte Argentino cuenta con un emprendimiento en donde podés tener una primera experiencia cercana al cannabis medicinal, a sus cultivos, a la planta.
El NOA es inmenso, es prolifero, histórico, distinto, y a su vez es similar en cada uno de sus rincones. Todas sus provincias, parecen estar hermanadas las unas con la otras en el paisaje y costumbres, y a su vez, distanciadas en sus diferencias estructurales. Catamarca, Tucumán, La Rioja, Salta, Jujuy y Santiago del Estero, conservan en su genealogía ese gen que las une mediante la historia. Y hoy te contaremos de otra característica de esta región que la vuelve única.
El 5 de abril de 1892, se publicaba por primera vez la gran obra de Joaquín V. González que corona con palabras el paisaje riojano: “Mis Montañas”. En sus páginas, se describen distintos parajes de nuestra vecina, La Rioja, con una elocuencia que, pese a que han pasado 129 años, a este 2023 se mantienen vigentes. “La ciudad de La Rioja presenta todavía signos de elocuente antigüedad. Sus templos de piedra descubierta y de murallas ennegrecidas, le dan el aspecto de la tristeza y de la meditación”.
Describía también el célebre riojano sus distintos paisajes, especialmente los que bordean a la Sierra de Velasco, como una locación en donde los remolinos que acompañan la sequedad, tienen la particularidad de unir la tierra y el cielo de manera majestuosa.
Más allá de las sierras de Velasco, el paisaje riojano todavía ofrece la misma calidez, el mismo abrazo silencioso ante el crujido de las hojas secas sus viñedos, sus nogales y sus olivares, mirando hacia el sudoeste con el corazón puesto en el Parque Nacional Talampaya, las palabras de González resuenan en el paisaje de Sañogasta. Este pueblito que goza de una tranquilidad digna de quien no debe nada a nadie, esconde entre sus callecitas algunas particularidades que la convierten en un lugar único, pese a su modesta población de 1805 habitantes. Por ejemplo, su antiquísima iglesia, erigida en 1764, su récord en la tradición del Mayorazgo a nivel nacional, o sus nogales de amplias copas que convierten su fruto en parte encarnada del paisaje. Sin embargo, entre tanta quietud norteña y ubicándose a poco más de seis horas en auto desde Tucumán capital, se esconde una joya que prospera donosa entre las sierras riojanas: la primera finca de turismo cannábico de Argentina.

Desde el 11 de noviembre del año 2020, el Poder Ejecutivo Nacional aprobó por decreto la Investigación médica y científica del uso medicinal de la plata de Cannabis y sus derivados. Así fue como nació UNGE, de la mano de un grupo interdisciplinario radicado principalmente en Córdoba, con la idea de explorar el campo desconocido de la materia y explotar propiedades del cultivo.
Hace un par de meses, compartíamos en eltucumano la noticia de que empresas internacionales de cáñamo se encuentran trabajando en la provincia, buscando conocer la respuesta de este cultivo a nuestro clima, para poder insertarlo en la industria, a sabiendas del amplio margen de ganancias que deja este cultivo tan emparentado con el cannabis, y cuya industria se vio beneficiada con la Ley del Cannabis Medicinal. La cuestión del cáñamo, como explicábamos en marzo de este año, estuvo muchos años silenciada y apartada por una cuestión de prejuicios, muy arraigados en el desconocimiento. El cannabis, pese a que ya existe un marco regulatorio que lo ampara en sus importantes usos medicinales, todavía goza de este prejuicio por la mayor parte de la sociedad. Por eso, UNGE surge también como una manera de acercar esta planta de primera plana a las personas que no la conocen, y descubrir quizás, lo que se oculta detrás de tantos años de silenciamiento de sus grandes propiedades y beneficios.
Esta misma majestuosidad que solamente conocen quienes hayan visitado la tierra de La Chaya, y que su mayor exponente político y cultural describía a la perfección hace más de un siglo, es la misma majestuosidad que protege los cultivos de UNGE, en pleno valle de Miranda. Un imponente paisaje que solamente el Norte Argentino brinda a los ojos de los mortales, un valle similar al que los antiguos pobladores del Tahuantinsuyo miraban en cada una de las locaciones que hoy se han dividido en provincias.
Son un total de 8 hectáreas, distribuidas en 6 de nogales y 2500 mt2 de cultivo experimental de cannabis medicinal, es decir, ambos cultivos conviven juntos. El cultivo outdoor que se puede apreciar en sus campos desde lo alto de las galerías que rodean la cabaña central de UNGE, es actualmente caldo de cultivo de la habichuela mágica que está siendo utilizada para enfermedades y afecciones como el dolor crónico, la esclerosis múltiple, la epilepsia, las náuseas asociadas a la quimioterapia, los trastornos del sueño, la ansiedad y la depresión, entre otros. También se ha investigado su potencial en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson.

A diferencia de otros cultivos de cannabis medicinal ya existentes en Argentina, en UNGE se propusieron desarrollar un proyecto sólido desde lo técnico pero que cumpla con 3 ejes de impacto positivo, desde lo económico, desde la salud y desde el impacto social. El acercamiento turístico a la planta y el paseo que se ofrece a través de sus cultivos, la posibilidad de poder compartir un trago y una comida de cara a la cosecha manual de las plantas, es el aliciente justo para quienes no conocen del cannabis más que los prejuicios o la información relacionada a sus usos recreativos, a la relación directa que se hace con la inseguridad, con el exceso, y con el impacto de su uso en la salud mental, por ejemplo.
Para conocer UNGE podés visitar sus redes sociales y coordinar una visita guiada, como así también aprovechar este 22 de julio, en concordancia con el Día del Amigo, y conocer la finca con un evento especial como los que promocionan en sus redes.

Lo cierto es que el clima del NOA pareciera ser uno de los más propicios en el país para el cultivo de esta especie de plantaciones, por lo que, no será extraño ver que de aquí a algunos años, emprendimientos como el de UNGE comiencen a proliferar y multiplicarse en distintos puntos del Norte, y también de nuestro Tucumán, así como ya existe el cáñamo, abriendo de a poco las puertas de una industria que para muchos inversores es el oro del futuro, una vez regulado de manera más clara tanto en su producción como en su venta y en su consumo.








