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"Quiero que sea replicado en otros lugares": Marcelo y el sueño de una biblioteca móvil en Colombres

Historias de acá

Marcelo Bustos sueña con reactivar el proyecto que hace ocho años atrás inició: llevar libros en un carro a los distintos barrios de la comuna de Colombres. Para lograrlo, pide donaciones a los tucumanos. Conocé su historia y cómo ayudar.

Marcelo con la biblioteca móvil en Colombres.-





Marcelo Bustos nació un 29 de mayo de 1973. De noche trabaja cuidando a un señor mayor y de día sueña con reactivar el proyecto que hace ocho años atrás inició: llevar libros en un carro a los distintos barrios de Colombres, una comuna rural ubicada a 15 km al Este de San Miguel de Tucumán, en el Departamento Cruz Alta.

En los 90 estudiaba la carrera de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán. Como estudiante trabajó en distintas cosas que no le permitían seguir con la carrera. En 1998 decide irse de Tucumán, su próximo hogar fue Rosario, Santa Fe. Después de tres años, en plena crisis del 2001, volvió a su provincia natal. Esta vez para quedarse. Oriundo de la Banda del Río Sali, en el 2007 decide mudarse a la comuna de Colombres, lugar en el que el proyecto de una biblioteca que llegue a cada niño y niña se hizo realidad. 

“Me interesa la relación con la comunidad, las bibliotecas públicas muchas veces son lugares vacíos donde no se hacen actividades. Yo quería acercar el libro, yo les decía urgen todos los libros busquen lo que les gusta leer y recién pasábamos a la actividad, algún tipo de escritura, dibujo y demás, después con la gestión hacíamos un jugo les dábamos caramelos, ahora volvemos con esta actividad”, cuenta Marcelo, en diálogo con eltucumano, emocionado de pensar en reactivar el proyecto.

Marcelo sostiene que una de los pilares fundamentales para la lectura es la relación que existe entre la comunidad y las instituciones no formales, entre ellas, las bibliotecas populares. “Yo quiero proponerlo al proyecto como una forma exterior a la escuela que sea una ayuda para fomentar un tipo de escritura, fortalecer algo que la institución que ya hace mucho esfuerzo, no puede sola”, afirma. 

“A mi me gustaría que el proyecto sea imitado por otra gente y llevemos el libro a la comunidad. Yo fui vendedor ambulante, y uno al cliente hay que invitarlo al objeto, que guste de tocarlo de olerlo de comprenderlo”, cuenta. La técnica que Marcelo usaba como vendedor, la usa también con los chicos de Colombres, me reitera muchas veces que la materialidad del libro es importante: palparlo, olerlo, mirarlo, sentirlo y después, leerlo. “Todos los chicos se copaban, después las madres me agradecieron porque muchos de los chicos fortalecieron esa relación con la lectura y lo vieron de manera positiva a este acercamiento”, sostiene.

Unos años después de iniciar su vida en Colombres, Marcelo se contacta en el 20015 con la delegada comunal de ese momento, Sandra Serna, y en el año 2016 inicia el sueño de Marcelo. “Pase a trabajar en el área de cultura y elabore proyectos de promoción del libro en la comunidad, eso incluía una biblio móvil para la cual en ese momento ya había hecho una campaña de donaciones y compramos un motocarro y mande a construir una casilla donde pusimos los libros. Este proyecto es parte de un proyecto más grande que incluía publicaciones, propuse pequeñas capítulos de autores clásicos de literatura y filosofía y por la cuestión económica había muchas restricciones”, cuenta Marcelo.

Lo más fuerte en este proyecto era la biblioteca móvil que transportaba los libros. Iba a determinados barrios y realizaba un taller, esto implicaba hacer que los niños que iban entre los 4 y 12 años yo le proponía una serie de tareas: conocer el objetivo libro que la mayoría de hogares en poblaciones rurales no tienen biblioteca, que lo toquen, que lo manipulen, que lo conozcan. Luego proponerles una serie de actividades que hicieran que lo ojeararan y leyeran parte del libro y yo hacía pequeña competencia donde después recibían premios como libros, caramelos, juguetitos que me permitieran que a todo aquel que quisiera leer pudieran tener un premio después. Tenía chicos que leían con facilidad o con dificultad, me detenía mucho en los que tenían dificultad pero ninguno perdía porque lo que me interesaba era el esfuerzo, no buscar lectores expertos sino que conozcan al libro.

Llegó el año 2019 y la gestión política en la que Marcelo trabajaba perdió las elecciones, a partir de entonces la biblioteca móvil pasó al olvido y el motocarro tuvo que ser entregado a la nueva gestión, hasta hoy. “Cuando perdimos la comuna tuvimos que entregar el carro. Yo continúe en el barrio Santa Rita, al frente del templo, punto emblemático de Colombes. Frente al templo hay una arboleda y ahí nos reunimos los sábados, por modo propio continué hasta antes de la pandemia pero ya sin el carro, yo llevaba una caja de libro”. De esta manera, Marcelo continuó su acción también en comedores y en una parroquia, cuenta que, una vez terminada la pandemia volvió a realizar actividades pero sin apoyo político era difícil. 

En estas últimas elecciones provinciales, Daniel Hernández, marido de Serna ganó las elecciones y Marcelo volvió a proponer el proyecto de la biblioteca móvil. Empezó a pedir donaciones en el grupo de Alguien Sabe Yo Se, Yerba Buena y ya recibió quince donaciones para reactivar el proyecto que tanto le entusiasma. 

Este proyecto, cuenta Marcelo, es parte de un proyecto más grande donde coordina con la secretaría de prevención y el observatorio de la mujer. Lo que se intenta prevenir es el consumo problemático en las poblaciones jóvenes de Colombres. “A mi me pareció siempre muy importante realizar este tipo de actividades, llevarla a la comunidad, que los chicos sintieran que el libro no es un enemigo, que lo pueden entender que pueden hacer cosas con el libro”, y agrega: “Dentro de eso enseñándole a los chicos que desde esta edad podes darle una herramienta, que cuando entren a la adolescencia tenga una opción de vida, eso lo habíamos planificado con la secretaría de prevención”.

La meta de Marcelo ahora es aún más grande. “Recuperar esto tiene varias finalidades: construir un fondo fijo que sea el uso y transporte con la biblioteca móvil, pensamos comprar un motocarro que sea fijo dentro del uso del móvil, por otro lado que me sirva a mi como puente de acercamiento a los chicos porque hay libros que yo les regalo, muchos libros que me donan pasan a formar parte de sus bibliotecas particulares, por otro lado están los libros que van a formar parte con unos carritos para dejarlos en los barrios”.

Marcelo cuenta que, en Colombres en total hay 32 barrios y los mismos están dispersos. Esto dificulta la movilidad con un solo carro, pero Marcelo ya planificó una estrategia que le permita llevar el libro a cada barrio, a cada hogar, a cada niño o adolescente.  

Nosotros tenemos plantaciones y los barrios se desarrollan a través de los caminos y están muy dispersos, no da el tiempo de trasladarse con un solo móvil. Entonces, voy a conseguir una serie de donaciones como los carros que usan los supermercados me van a dar y haré los carritos, los modificaremos un poco para que puedan moverlos los responsables, eso lo queremos ir construyendo para tenerlo listo cuando lancemos el proyecto.

Estos carritos, planea Marcelo, estarán fijos en los barrios con un referente que se va a encargar de llevar los libros y trabajar con la gente de cada barrio. Uno de los rasgos característicos de la tucumaneidad es la solidaridad. Las llamadas para donar libros ya han llegado a Marcelo quien afirma que, a partir de mañana sábado, se pone en campaña de recogerlos. Tiene tres meses para dejar listos los carros y así cumplir el deseo de depositar en cada mano de los niños, niñas y adolescentes de Colombres el “objeto libro”, como él le llama.

Para realizar las donaciones de libros, afiches, manuales, lápices de colores, entre otras cosas, se pueden comunicar al 3812093318.