Top

"Es una verdadera Judas": dejó a una amiga para que le cuide la casa y la desvalijó

Traición a la tucumana

Celeste la consideraba una hermana, pero ella abusó de su confianza. Un robo, peleas, una trama de mentiras y la gravísima denuncia: “No le va a servir ir a la iglesia porque son dos los pecados que cometió: ha traicionado a su amiga y es amante de un hombre casado”.





A la hora de imaginar el infierno, Dante Alighieri ubicó a los traidores en el último de los círculos donde deben vagar las almas irredentas. Lo que hace de la traición el más aberrante de los pecados es que requiere de la familiaridad y la confianza previa para ejecutar de forma efectiva su ponzoña. Ya lo escribió el gran William Shakespeare: “Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos”. Por eso, cuando Celeste Fariña habla de su amiga Yohana Abigail como una Judas, no está exagerando. La historia que tiene para contar posee todos los ribetes de las telenovelas más melodramáticas o de los casos memorables que la diva Moria Casán supo exponer en sus talks shows: un robo, una grave denuncia, una intrincada trama de mentiras, terceros en discordia, peleas violentas y la más dolorosa de las traiciones imaginables.

Ella todavía no lo sabía, pero el drama de Celeste comenzó la semana pasada cuando decidió ofrecerle a su amiga Yohana Abigail un negocio: como tenía previsto viajar a Santiago del Estero para la peregrinación de la Virgen de Huachana, le propuso a su amiga que se quedara a cuidarle la casa desde el viernes hasta el lunes a cambio de una justa remuneración por sus servicios. “Como ella está sin trabajo, le dije ‘tengo un trabajo para vos: te dejo comida y siete mil pesos hasta que vuelva’. Le dejaba de todo, lo único que tenía que hacer era quedarse en la casa, y le pagué por adelantado”, cuenta Celeste para quien Yohana Abigail era una persona de extrema confianza desde el momento en que la conoció, años atrás, en 2019. “Lastimosamente, he confiado en alguien que creía que era mi amiga”, adelanta la mujer su profunda decepción.

La vuelta de Celeste se demoró hasta el martes por falta de colectivos. En el camino a casa, cuando volvió a tener señal en su teléfono, una serie de mensajes de una vecina la alertaban de un regreso problemático a Tucumán. Según los mensajes, la persona que estaba cuidando su casa, es decir, Yohana Abigail, había acusado a sus vecinos de entrar a la vivienda de Celeste para robarle sus pertenencias.

Cuando Celeste llegó a su casa en el barrio Las Piedritas no tardó demasiado en comprobar que le faltaban el televisor de 43 pulgadas, el microondas, la máquina de amasar pastas y las bolsas con golosinas y cotillón que había comprado para celebrar el cumpleaños de siete de Mateo, su hijo. Lo primero que llamó su atención en la escena del robo fue que todo se encontraba perfectamente ordenado. Lo segundo que despertó sus sospechas fue el lugar por donde habrían sacado los objetos sustraídos: una ventana con una verja a la que le faltaban dos barrotes. “No me podían haber sacado todas esas cosas como ella dice por la ventana porque no salían por ese espacio”, revela.

“Con mi marido nos mirábamos porque ella culpaba a los vecinos del robo y, cuando le digo que vayamos a ver las cámaras de otro vecino, ahí ella se pone nerviosa y me dice que se tenía de ir. He visto su actitud y nunca le he visto empatía con alguien que había perdido sus cosas”, comenta Celeste. Las imágenes de las cámaras de seguridad de la casa lindera terminarán por revelarle una cruel verdad: “Me pongo a ver los videos y a las 9:08 de la mañana del día lunes la veo a ella con una amiga y un niño saliendo de mi casa cargando bolsas. Veo que ellas hacen tres viajes, van y vuelven tres veces. También se ve un auto gris estacionado en la calle de mi casa”.

Ante lo contundente de la evidencia, Celeste fue hasta la casa donde vive su amiga Yohana Abigail en el barrio Juan Pablo I y la confrontó: “Hablé con su familia y le dije que estaba filmada junto con su amiga cuando me estaban sacando las cosas de mi casa. Ella me respondía que era imposible y su familia no me quería creer. Por eso fuimos hasta lo de mi vecino a ver los videos de las cámaras y se distinguen claramente que son ellas dos las que salen de la puerta de mi casa. Es más, ella llevaba puesta la misma calza que tiene puesta en el video. No había manera de que niegue algo que estaba a simple vista”.

“Le dije al padre de mi amiga que quería mis cosas de vuelta y no hacía la denuncia. Como la consideraba mi amiga, he ido por el lado de arreglar las cosas por las buenas, pero ella seguía negando… Hasta que me confesó ‘ha sido mi amiga porque está endeudada con las tarjetas’. Entonces yo le dije ‘vos me has cagado a mí para salvarle el culo a tu amiga…’ Y ella lo único que hacía era llorar”, relata Celeste. De esta manera, las pistas para recuperar sus pertenencias la conducían ahora a la casa de la amiga de su amiga (que también, vaya casualidad, se llama Yohana).

Junto a Yohana Abigail fueron hasta lo de Yohana (a secas) en Banda del Río Salí donde se vivieron momentos de tensión y escenas de violencia: “Mi amiga se empezó a alterar y le decía ‘devolvele las cosas, ya te han descubierto’ y ahí se han agarrado de las mechas. Se estaban matado a golpes y yo estaba ahí, como en estado de shock, anonadada”. La feroz escaramuza terminó con la intervención de dos oficiales de la policía que, luego de inspeccionar la vivienda de la sospechosa, pudieron constatar que los objetos robados no se encontraban ahí.

Según explica Celeste, las fuerzas de seguridad manejan dos hipótesis respecto al robo: Su amiga Yohana Abigail está encubriendo a un tercero que fue quien sustrajo sus pertenencias. O bien Yohana Abigail y Yohana son cómplices del latrocinio.  “Ahí afuera de la comisaria se volvieron a hacer cagar, no sé si era teatro o qué”, comenta acerca de un nuevo episodio de violencia que involucraba a las principales sospechosas.

“Fui a hacer la denuncia a la policía y dejé todo en manos de la justicia. De la tele estoy pagando todavía las cuotas y ahora tengo que comprar de vuelta todo lo que había juntado para el cumpleaños de mi hijo, imaginate como estoy. Ahora que se encargue de todo la justicia, ya no quiero seguir con este circo”, comenta la mujer quien revela que el padre de su amiga le había ofrecido una moto a cambio de que no haga la denuncia policial.

Indignada y aún dolida por la vil traición de quien consideraba una hermana, Celeste procedió a hacer un fuerte descargo contra Yohana Abigail en su muro de Facebook. Si bien tiene la esperanza de recuperar sus pertenencias por intermedio de la justicia, sabe muy bien que hay algo que ya es irrecuperable: la confianza que supo depositar en esa amiga que la traicionó. “Hice la publicación para que todos sepan lo mala amiga y lo cagadora que es… Para que todos sepan lo que realmente es. No sólo me ha robado a mí, también anda con su vecino que es casado y encima tiene la desfachatez de decir que no me ha robado. Yo ahora quiero que la justicia se encargue de recuperar mis cosas. Mientras tanto, quiero que haya justicia social y que se sepa la clase de persona que ella es”.

“Yo la considero una verdadera Judas. Jamás me hubiese imaginado algo así porque la consideraba parte de mi familia. Es una mentirosa compulsiva, ha dado un montón de versiones diferentes y hasta el día de hoy no sabemos qué es lo que ha hecho con mis cosas. Hasta ahora no puedo procesar que mi amiga me haya traicionado así de esa manera, que lo haya dejado a mi hijo sin sus cosas del cumpleaños y a mí sin mis cosas de repostería… Es mucho, demasiado… Creía que la conocía, pero nunca se termina de conocer a las personas”, reflexiona con la voz teñida de una pena inexpugnable cuyas raíces deben rastrearse en lo más hondo de su ser.

“La araña que salvaste te picó/¡Qué vas a hacer!/ Y el hombre que ayudaste te hizo mal /¡Dale nomás!/ Y todo el carnaval/ Gritando pisoteó/ la mano fraternal/ que Dios te dio”, rezan las estrofas de ese himno a la desesperanza que escribió largo tiempo atrás Cátulo Castillo. El tajo abierto por el íntimo puñal en la confianza de Celeste es una herida todavía supurante. Sin embargo, ella confía en que será el orden cosmogónico quien termine de vengar la impía traición de la que fue víctima: “Yo soy una persona que soy fiel creyente del universo y del karma. Todo en la vida vuelve y el karma le va a devolver todo el mal que me ha hecho. Creo que ya tiene suficiente mal con ser como es. Ni dios la va a perdonar y no le va a servir de nada ir a la iglesia porque son dos los pecados que cometió: Ha traicionado a su amiga y es amante de un hombre casado y con hijos”.