Para Luis: la locura de Ramiro y la noche de fiesta del Pueblo Decano
Triunfazo de Atlético Tucumán, en un duelo clave para soñar en grande. Se viene River, llegó la Primavera Decana y florece la ilusión en 25 de Mayo y Chile. El rock del Norte lo puso El Deca y Ramiro tenía la llave. Luis Caro Presente.
Luis Caro Presente. (Foto: Twitter @ATOficial)
Septiembre tiene un gustito muy especial para todo Atlético Tucumán. Es el mes en el que se conmemora el aniversario de la fundación del Gigante del Norte, pero también aflora el recuerdo de aquella inolvidable tarde de sol de Mauro Amato escribió su nombre con fuego en la historia como también el dolor de otra tarde en ese mismo barrio, la tarde que Luis Caro se fue vestido de Celeste y Blanco para convertirse en un símbolo eterno de amor por estos colores, de todo lo que significa El Deca y lo que no queremos que sea nuestro fútbol.
Y en septiembre, llegó la Primavera Decana. Después de la caravana y los festejos, llegó el gran banquete: tarde noche de sábado en 25 de Mayo y Chile, muchísimo calor, muchísimas latas y muchísimo fernet en la infaltable previa. Como El Pituco -otro eterno- te ponés tu uniforme de gala para decir presente como siempre en el templo y no importa que hoy se vuelva todo chivada, la casaca no se mancha y a dejar la vida por los colores.
Todavía hay gente entrando al José Fierro cuando ya se siente que el partido será bien chivo. La Dupla intenta juntar a Carrera, Pereyra y Giani para abastecer a Maestro Puch, y qué ganas tenés de que esta sea la tarde noche del pibe, de la joya de la casa, del hombre de Selección que siente los colores pero no juega tanto como te gustaría. "Es hoy, Puchito", y es lo que sentís, es lo que más querés.
Pero no es bueno el partido del Deca en el primer tiempo, casi sin poder elaborar juego y dominar el trámite del encuentro. Los habilidosos no encuentran su lugar y ellos defienden con mucha gente y cuando pueden se animan a jugar. Carrera se tiró por la izquierda para asistir a Puch, pero la pelota le quedó a Adrián Sánchez que se perdió un gol increíble que por suerte no es más que una anécdota.
Tenía la llave, Ramiro. De tu corazón y del partido. Qué loco lindo que es el 23 del Deca: el que estaba en México pero volvió por amor, el que le pega de todos lados, el que empuja, el que se pelea con todos, el hombre de la noche, el dueño de tu corazón, el responsable de la alegría que te brota, de esa sonrisa de oreja a oreja, de esta noche de sábado que se festeja y se festeja fuerte.
Golazo de Ramiro, determinante. Le quedó picando al loco y el loco le dio nomás, con el alma, hasta con bronca, porque El Deca buscaba y buscaba pero no encontraba y salió al segundo tiempo decidido a pisar bien fuerte y demostrarle a Barracas y Chiqui Tapia que el Monumental es una fortaleza y acá la fiesta es Celeste y Blanca y de nadie más. Bomba y a cobrar, para mirar el cielo, para besar el verde césped, para abrazarse con cualquiera porque nos volvimos a ilusionar.
Ya en ventaja, El Deca apostó por no desordenarse y buscar el segundo sin hacer locuras. Lo tuvo Giani tras un error del arquero, lo tuvo Ruiz Rodríguez pero se demoró para definir y se nubló y Atlético no lo liquidó y la visita acarició el empate: Mater ganó por derecha y mandó centro al corazón del área, y tras un rebote la pelota le quedó a Iván Tapia que fusiló de cabeza a Marchiori. Pero hay un fusilado que vive: sin rebote, el 1 se quedó con la pelota de la noche. Garantía de confianza.
Solo quedó tiempo para una contra letal que fue letal, pero para El Deca: planchazo de Ruiz Rodríguez y roja VAR mediante para el Oreja, que se perderá el partido ante River justo ahora que hay tantas bajas en ataque. Pitazo final y descontrol: desahogo final, grito victorioso desaforado, abrazos po aquí y por allá, besos al cielo y a la calle, que es sábado a la noche y la fiesta sigue y sigue.
Te vas cantando por la Laprida hasta la avenida, buscando un quiosco abierto que provea de algunas latas más porque esto sigue. Y seguimos. Te detenés y se frena el mundo, porque ves un pibe, un nene, y te acordás de Luis, y te acordás de la lucha de su mamá Alejandra que conmueve, y pensás que Luis Caro también está contento esta noche.
Hoy su cara está en todas las remeras, es un muerto que no para de nacer. Tomemo somo Atlético. Por Luis, por la pasión, por los colores. Por esta gran noche de fiesta, la noche que empezó la Primavera Decana, la noche que al rock en el Norte lo puso El Deca, la noche en la mirás la tabla, sacás cuentas y te vas de Copas. La noche que apenas comienza...








