"No pude dormir anoche": quién es el tucumano que hizo sonar su cacerola frente a la Casa Histórica
Desde Villa Amalia, Julio César llego a la calle Congreso al 100 decidido a llevar a cabo un cacerolazo, en soledad. “¿Qué reclama? ¿Cuál es su historia? ¿Cuáles son sus preocupaciones?”. Mirá el video.
Julio César, en Casa Histórica.-
“Basta ya, fundieron mi país”, reza el cartel que Julio César Tavera puso al pie de la Casa Histórica. En la calle Congreso al 100, en el mismo lugar en que hace doscientos siete años atrás se firmaba la independencia de nuestro país de la corona española, Julio César hace sonar una cacerola y afirma: “La patria está en peligro”.
Desde Villa Amalia, Julio junto los elementos que lo acompañan en un bolso gris que yace al costado de la puerta del monumento patrio. Una vez en el paseo histórico saco su cartel y lo tendió en la vereda. Saco su cacerola y su cucharon de metal y empezó a golpear, fuerte, para que lo escuchen.
Franco Carletto que pasaba por ahí no le fue indiferente y se preguntó “¿Qué reclama? ¿Cuál es su historia? ¿Cuáles son sus preocupaciones?” Se acercó a Julio, lo escucho, sacó su teléfono y grabo para eltucumano el pedido de este hombre.
“No pude dormir anoche porque estuve pensando que tengo que hacer algo porque no llegamos a fin de mes y digo no puede ser que nosotros, el pueblo, este sufriendo cuando otros la están pasando bien, cuando los políticos que deberían hacer lo posible para que nosotros comamos todos los días se la pasen gastando como hizo el Insaurralde este”, le confeso a Franco.
Julio César Tavera las vivió todas. Hace varios años vivía una vida feliz con su esposa en Buenos Aires, juntos tuvieron tres hijos. Ella era de la Federal y la trasladaron a nuestra provincia. La familia entera se instaló en Tucumán.
La pandemia de COVID – 19 le cambio la vida a mucha gente, a Julio César también. Su esposa se enfermo en los primeros meses del 2020, pero no del virus originario de chino, o al menos eso fue lo que le dijeron. El diagnostico, en principio, fue dengue. Después volvió a enfermarse y el médico le comunicó que perdió los riñones, “empezó con diálisis, la peleo un año y medio hasta julio 2021 que se me fue”.
Hoy, Julio esta solo con sus hijos de 15, 13 y 7 años. Es pensionados y afirma: “Apenas llegamos y me imagino la gente que gana menos de 100 mil pesos como la estará pasando. Y yo pienso no puede ser que estemos comiendo guiso de arroz salteado y estos políticos se la estén llevando todo, dejándonos sin nada. El pueblo está sufriendo hambre”, este es el principal motor para salir con la cacerola un jueves a la mañana.
Los cacerolazos tienen larga data en nuestro país. “Está era el arma mortal del pueblo y ahora nadie la usa, no se que paso. En 2001 estaba en Buenos Aires y esa crisis la viví mal porque nos pagaban con papelitos, de a por semana, mal, encima nosotros vivíamos en Montegrande y fue jodida esa crisis. Pero, allá en Buenos Aires tenés trabajo y ganas un poco más”, cuenta Julio.
Después de la muerte de su esposa, la vida económica de él y su familia se vio desmejorada. “Hasta que salió la pensión viví con plata prestada de todo el mundo, no tenia como pagar las cuentas. Pedía fiado, la ayuda de los vecinos, fue duro”, dice.
Y asegura: “Nunca me sentí tan pobre como ahora, yo siempre trabajé y tuve plata. A veces hacemos feria donde vendemos revistas o ropa, nos la rebuscamos”.
“Por mis hijos estoy acá. Que busquen una forma para que los políticos no roben más, porque eso es lo que nos está matando a nosotros, a los pobres”, concluye, ante la cámara.
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