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"Nunca pensé ver la muerte tan de cerca": la pareja tucumana que vivió la invasión de Hamas

CONFLICTO BÉLICO

"Pensaba que es mil veces mejor vivir con inflación que con terroristas y misiles afuera, fue el peor momento de mi vida. Ahora estoy aprendiendo de contención psicológica a soldados y familiares de vícitmas": la madrugada del 7 de octubre, la historia de terror azotaba a miles de personas de manera inesperada en Israel. Cómo lo vive esta pareja tucumana.

Celina y Marcelo con el matrimonio que los acoge desde el 7 de octubre.





El 7 de octubre, las redes sociales se tapaban en sangre al ver lo que el grupo yihadista, islamista palestino más grande de todos, el grupo Hamas, había conseguido tras un metodológico plan: violar una de las fronteras más seguras del mundo, ingresar a Israel, y tener algunas horas liberadas en las zonas más cercanas a la Franja de Gaza, principalmente perpetuando sangrientos ataques en los kibutz más cercanos.

Inmediatamente, la contraofensiva el ejército Israelí se hizo presente buscando despejar las zonas de los terroristas y soldados palestinos, pero, sin embargo, ya en los primeros minutos la sangrienta y despiadada masacre ya se había hecho ver: mujeres violadas, niños, adultos mayores y hasta mascotas eran cruelmente asesinados.

El saldo final que se conoce hasta el momento, son alrededor de 1400 muertos y más de 200 personas secuestradas. De estas familias, muchas eran argentinas. Y en sus alrededores y cercanías, también habitan algunos tucumanos y tucumanas.

En medio de un complejo escenario bélico que ha colocado los ojos del mundo sobre esta porción de la tierra, y en donde las imágenes de la destrucción edilicia o de los niños palestinos muertos también saturan las redes, los hay quienes tienen una sola preocupación: cómo están viviendo estos momentos sus familiares que habitan en las cercanías a Gaza, en sitios que hasta el 7 de octubre, eran considerados seguros.

Celina Muñoz y Marcelo González son dos tucumanos de Monteros que viven en Israel desde principios de este año. No son judíos ni habitan allí por tratarse de tierra santa. La razón por la que se mudaron, es puramente laboral: “A Marcelo le ofrecieron un trabajo en una planta de generación de energía de acá. Es ingeniero, y por eso nos mudamos” dijo a eltucumano.

El matrimonio vive en Ascalon, una ciudad con mar ubicada tan solo a 8 kilómetros de la zona de conflicto. En la casa de la pareja, específicamente en su habitación, tienen el cuarto de seguridad que protege a toda la cuadra de un posible impacto de misil cuando se detecta que se ha lanzado alguno desde Gaza: “Nosotros tenemos que vivir con las puertas abiertas, si Gaza lanza un misil suena una alarma en toda la ciudad y significa que todos tienen 30 segundos para ingresar al cuarto de seguridad más cercano. La última vez que había sonado fue en mayo. Pero este último día fue distinto” remarcó.

“Quiero explicar algo primero, que quizás muchos no saben. Israel es un lugar muy seguro, o al menos lo era. Aquí vivimos con un sistema que se llama cúpula de hierro y que intercepta el misil en el aire y lo desintegra. En un 96% es efectivo y es muy poco lo que cae. El problema de ese 7 de octubre no fueron los misiles, las imágenes que se difunden de edificios destruidos no son de acá, son de Gaza. El problema del 7 de octubre fue que ingresaron los terroristas a las ciudades fronterizas, violando ese sistema de seguridad que era extremadamente seguro. Se cree que llevan meses o quizás años planeando lo que pasó. En menos de una hora ya habían logrado hacer muchísimo desastre a pie y en camionetas” dijo.

Ese día, Marcelo había partido al trabajo a las seis de la mañana en auto, y Celina siguió durmiendo. A las 6:30 la alarma comenzó a sonar pero sin detenerse. Una de las vecinas que ingresó, comenzó a cerrar puertas y ventanas, a lo que la tucumana intentó comprender el motivo: “Me dijo que habían ingresado los terroristas a la ciudad, y que debíamos cerrar todo”. Entre las consecuencias del ataque, también vivieron un corte de energía, por lo cual Celina quedó sin batería varias horas. Al lograr prender su teléfono, descubrió la inmensa angustia de su familia y amigos que, conociendo la cercanía de Ascalon con Gaza, no dejaron de preocuparse

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“Marcelo tuvo otro protocolo. Se tuvo que bajar del auto y tirarse cuerpo a tierra porque las ondas expansivas de los misiles son más dañinas estando dentro del vehículo. Nos vimos después de 24 horas. Fue horrible”.

Celina, Marcelo y sus vecinos, fueron rescatados de su pintoresca ciudad, que en cuestión de horas, se había convertido en refugio de los terroristas que habían huido de la zona de los kibutz: “Hasta hace pocos días seguían encontrando tipos escondidos”.

Actualmente se encuentran en una ciudad ubicada al centro de Israel, en donde la alarma solo se activó una vez ese 7 de octubre, y compartiendo piso con otro matrimonio,  a la espera de rescatar sus pertenencias que quedaron en Ascalon: “Nosotros no volveremos más a vivir  ahí, es tan triste, es una ciudad hermosa y llena de buenos vecinos, pero las alarmas no se detienen.  En diciembre vamos a ir a Argentina pero si es necesario que nos vayamos antes lo hacemos. Sin embargo, en el trabajo de Marcelo él se volvió fundamental porque la mitad de sus compañeros fueron llamados a combatir con el ejército israelí”.

Celina es psicóloga, recibida de la Universidad Nacional de Tucumán. Durante el 2022, vivieron una buena temporada en Barcelona. Allí brindó su ayuda profesional a la Cruz Roja, para quienes llegaban como refugiados por el conflicto de Ucrania y Rusia. Sin embargo, nos confiesa que su paradigma de la ayuda humanitaria ha cambiado totalmente desde este 7 de octubre: “Estoy por hacer un coach para poder brindar esa contención psicológica grupal. Presencié cómo preparaban psicológicamente a la gente que va a ir a la guerra y me impactó. La ayuda psicológica en tiempos de conflictos bélicos es tremenda, es algo que no se puede creer de tan necesario que es. Ya dejé de atender a mis pacientes argentinos online y me dedico a ayudar acá. Estoy impactada con la organización de la gente para colaborar. Nadie esperó nada del gobierno de Israel, cada barrio se organizó y empezó a recaudar y recolectar donaciones, ropa, comida, y armamos paquetes para los soldados. Es impactante ver como un ser humano puede desprenderse de absolutamente todo y dejar de lazo lo mezquino en estos contextos”.

En cuanto a la psicología de quienes viven en suelos israelíes, Muñoz explicó: “Es importante destacar que acá muchos no quieren dejar sus hogares porque la historia del pueblo judío es muy triste. Es muy dolorosa. No existe lugar 100% seguro para ellos en el mundo, todavía hay mucho antisemitismo. Entonces, acá en Israel es el lugar donde viven su religión con libertad, con orgullo, sin miedo a lo que les puedan hacer. Por eso creo que defienden tanto este lugar y no quieren irse, y es algo que la gente no entiende desde afuera. Yo lo entendí ahora. Y en cuanto a la psicología para que estén fortalecidos, se está trabajando fundamentalmente la parte cognitiva. Estas cosas las ves en los libros cuando vas a la facultad, a mí me está tocando vivirlo en persona y siento que es una experiencia que me quedará por siempre”.

Finalmente, una reflexión de la tucumana para repensar desde espacios en donde por lo menos la tranquilidad está asegurada: “Vi pasar la muerte tan de cerca, te juro que en esos momentos pensaba que prefería mil veces vivir con inflación que con un terrorista afuera, con sonidos de misiles. En España lo mismo. Hay que pensar a veces que los países más grandes, es decir los más desarrollados, tienen conflictos peores porque son otros los intereses que corren. No hay que idealizar. Argentina es nuestra casa, nuestro hogar. En diciembre volvemos y de ahí veremos qué pasa, que sucede. Pero, si es que hace falta o nos sentimos inseguros, lo hacemos antes, ya se han contactado con nosotros desde la embajada y se portaron muy bien”.