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San Martín sin palabras y un misterio: por qué al Traductor no lo entiende nadie

ANÁLISIS

Domina el inglés desde que acompañó a Bielsa, pero en la cancha habla un idioma más difícil: los gestos a la tribuna en Ciudadela, el equipo que elige, la actitud en la cancha y un equipo que no transmite nada. Ser puntero no alcanza para ascender. | Por Alfredo Aráoz

El Traductor.





La imagen pasó desapercibida el sábado pasado a la noche contra All Boys. Antes del pitazo final y una nueva decepción en Ciudadela, El Traductor metió todos los cambios que le pidió la platea. Hasta a Mateo Acosta lo puso a los 92 minutos. 

Harto de los pedidos de los plateístas, de vez en cuando los miraba de reojo, pero la bronca del DT no quedó ahí: se fue caminando hasta la tribuna de la Rondeau y, para que todos lo vean, se puso a aplaudir a la barra. “A ustedes sí los aplaudo, a los otros no”, fue el mensaje.

Aquella noche, cuando El Traductor volvió para meterse al vestuario, claro, lo esperaban los plateístas. Lo que le dijeron tampoco tiene traducción al inglés que también manejaba en Leeds este hombre cuando era el traductor literal de Marcelo Bielsa. En síntesis: casi le vuelan las butacas.

Eso había sido El Traductor aquella noche: un hombre que no se planta ante los reclamos de una platea, que busca evidenciarlos, que peca de tribunero y que cuando llega a la sala de conferencia de prensa se le entiende menos. ¿Qué quiere decir con esos gestos para la tribuna? ¿Qué quiere justificar ante los micrófonos?

Ante la prensa, el técnico habla de puntos valiosos, habla de rivales difíciles. Lo hizo aquel día, lo hará este sábado seguramente después de la nada misma que fue San Martín en la cancha de Tristán Suárez.

Dormido el equipo desde el arranque, El Traductor pegó unos gritos, pero no despertó a nadie. Como si les hablara en otro idioma, algo tiene que pasar adentro para que la idea de juego (si es que la hay) no se traduzca en el campo de juego. Algo tiene que pasar para que San Martín no patee una vez al arco y empate solo porque ataja Sand.

¿A qué juega San Martín? ¿Quién dirige a San Martín? ¿Adónde quedó aquel atisbo de equipo contra Arsenal? ¿Qué mensaje transmite? ¿A quién quieren chamuyar con rivales difíciles? Jugando tan mal como hoy le ganó Agropecuario en Carlos Casares. ¿Alguien le dijo al Traductor que así no alcanza? ¿Que si seguís así tentás al destino? ¿Que si no das un golpe de efecto te lleva puesto Quilmes y ni hablar si te cruzás con Colón? 

Es tan flojo el torneo que San Martín es puntero. El torneo del año pasado también era asi de flojo y tampoco San Martín ascendió. Y el anterior lo mismo. Y el anterior lo mismo. Y salvo el choreo de la AFA, hace cinco años que San Martín sigue en el Nacional B jugando contra estos equipos mientras los otros mañana reciben a Boca. Y eso molesta. Duele. Empinga. 

No hay tiempo, Traductor. Tenés que ascender. Preguntale a Forestello cómo se hace. Llamalo a Roldán. Aprovechá que el DT más ganador de la historia volvió al Complejo y algo de alegrías sabe. No tendrán títulos en idiomas, no sabrán ni preguntar What's your name (¿Cuál es tu nombre?), pero hablan de una manera que solo te la da el haber jugado al fútbol, el haber pateado el barro del ascenso, el haber domado a grupos con caudillos y el haber estado a la altura de lo que significa Ciudadela.

Que quede en claro: aquí no alcanza con puntitos de mierda en canchas de mierda contra equipos de mierda. Cada fecha que pasa San Martín tiene que hablarle al hincha, pero sobre todo tiene que entender lo que quiere el hincha. No es al revés.

Si este equipo no transmite nada, el hincha deberá decirle cómo se hace y qué quiere ver en la cancha. La respuesta es simple: que sientan la camiseta como Banegas, que salgan a ganar en todos lados, que no se escondan, que no vengan rotos a querer ser titulares, que se tiren de cabeza y que pueden perder, ganar o empatar, pero que la actitud no se negocia. Eso quiere el hincha. ¿Lo sabe El Traductor? ¿Lo sabés, bro?