Top

"Soy un combo explosivo": Tofaus, el despegue solista del músico tucumano y el arribo de un disco para volar

MÚSICA

Fausto Masucci cerró su etapa en Roadie y decidió emprender por su cuenta un nuevo viaje musical y sensorial. La búsqueda constante de un artista fundamental para entender por qué los tiempos están cambiando. Mudanzas, neurosis, la abuela y el hallazgo con su madre que lo explica todo. Presenta Verso la vita el sábado. Antes, la entrevista. Por Alfredo Aráoz

Tofaus, por @titoartz





"Creo decidir por mí, creo en este ayuno que me hará vivir. Estrellé mis cuentas, otra vez. Cambio todo lo que quieras, dame vos un eslabón de tu placer. Antes de perder la nostalgia en este edén, pude conformarme con mi locura", canta Tofaus en Venus en Géminis y el sábado vamos todos: "Todo lo que digo se hace en espiral, todo lo que quiero creo que está mal, creo en las pociones de este amor, y tu visión intensa".

Es el clímax de Verso la vita, el hermosísimo disco y estreno solista de Fausto Masucci, el cantautor que cerró con besos y abrazos su etapa en Roadie, que se desencantó de la música por un tiempo, pero que entre las cuatro paredes que fue la pandemia volvió a encontrarse a sí mismo, a decidir por él, a creer en él, a atravesar los ayunos y a estallar las cuentas, otra vez. 

Son estadíos de un artista tucumano fundamental para entender por qué los tiempos están cambiando, otra vez. Y por qué es Tofaus y no Fausto quien ha decidido emprender un viaje musical y sensorial con ese estribillo de Venus en Géminis, pero que antes tiene una canción llamada Caída. Y aquí, así como en este disco y en esta entrevista con eltucumano, nada está librado al azar.

et: -Fausto Masucci, Tofaus, son las 21.50, estamos en el estudio de latucumana. Querido amigo, ¿cómo estás?

tf: -Bien, bien, bien. Con ansias, pero disfrutando esto que es el lanzamiento de mi primer disco solista, esto que es como algo efervescente y fugaz, un camino que hay que disfrutarlo porque cuando se materializa se termina. Y el disco ya está y por ende esa etapa ya se terminó. Hay que disfrutarlo. Soy de ponerme muy ansioso. A veces no disfruto el trayecto de un disco, pero estoy intentando hacerlo.

et: ¿Cuál es la parte del trayecto que más disfrutas y cuál es la que más sufrís?

tf: El otro día lo hablaba y el tema es que yo disfruto cuando las cosas fluyen de una manera sincrónica, cuando hay energía, cuando todos se comprometen y cuando todo empieza a estar dentro de los carriles que uno quiere. Lo que sufro es cuando dependo de las energías que no están alineadas al deseo de uno sino más a una cuestión de compromiso que de deseo. Lo veo ahora que estoy con mi primer proyecto solista. Puedo sonar medio redundante, pero lo solista tiene mucho de solitario. Hay un círculo de contención en los proyectos colectivos que no están en un proyecto solista. Es una experiencia nueva y me estoy dando cuenta de que lo solista tiene muchos pro: tiene un poder de decisión tremendo, que en otros casos no. En lo colectivo hay una democracia en la toma de decisiones donde hay que negociar. Ahora no. Me dije: “Te estoy dando todo el poder, vos fijate qué hacer con eso”. 

et: ¿Esta decisión de ser solista a qué responde? ¿A una exigencia propia? ¿Al no querer depender más de las cosas que no dependen de vos? ¿A búsquedas que no encontrabas con quién compartirlas?

tf: La realidad es que el proyecto con Roadie ha sido un proyecto que ha tenido una carga sentimental bastante grande. Fue el proyecto en el que vos diste mucho y recibiste mucho. Es como el final en una relación, pero donde nunca hubo un adiós, nunca hubo una pelea, nunca hubo un decir: “Che, mirá, no va más”. Simplemente dejó de funcionar. Los chicos han tomado diferentes rumbos. Pero todo se hizo con un amor tremendo y con un respeto tremendo que se mantiene hasta el día de hoy. Nadie puso en tela de juicio por qué tomo esta decisión. Hubo intentos de reflotarlo, pero no se podía. No nos animábamos a decirlo. Roadie tuvo su final y tuvo su momento. Eso me llevó a una especie de impasse. Estuve un poco desconectado con la música. Quizás quedé inconscientemente un poco dolido porque te quedás con la idea de un sueño frustrado, de haber podido llegar a lograr un montón de cosas que podrían haber ocurrido y que quedaron ahí. Después de eso, me entero por un amigo de que un chaboncito hacía cursos de producción musical, me compré un teclado Midi, aprendí Armonía y cerrando el curso otro chabón me dice: “Yo no sabía que eras músico, ¿por qué no traés la guitarra y grabamos algo?”. Yo me había armado una pista, termino tirando toda esa pista por un lado y armando una canción con él en una semana: “Caída”. 


“Antes de mirarte quiero tus ideas, antes del verano quiero tu calor”, canta Tofaus en Caída, otra canción que atraviesa por completo el disco. Después del invierno que ha significado el final con Roadie y el encierro pandémico, los nombres elegidos marcan una nueva hoja de ruta en este viaje en soledad del artista: desde el título del álbum Verso la vita (Hacia la vida) en un mimo a la abuela y a la sangre italiana de este acérrimo hincha de Boca hasta los nombres de las canciones como “Despertador” para dar inicio al viaje adentrándose en los bosques de la infancia a través de “Totoro”, las mencionadas “Caída” y “Venus en Géminis” y la maravillosa “Black Out”. Todo un disco producido por otro viajero como Fleko y sus trips y, masterizado por Colo Simonetti y compuesto, arreglado, escrito, musicalizado y cantado por Tofaus, en lo que también marca su debut absoluto como frontman el próximo sábado 15 de junio a las 22, en Puerto Cultural Libertad (Las Piedras 1850), con Sol desnudo como banda invitada. 


et-¿Cómo te sentís como frontman? Cómo asumiste justamente afrontar ese rol que no ocupabas y que ahora te deja totalmente expuesto ante el público.

tf: Para mí es un mundo totalmente nuevo. En Roadie estaba Franco como frontman y yo disfrutaba del lugar que tenía en esa banda que era de compositor, de autor, de arreglista, pero siempre en mi costadito, disfrutándolo. Ahí me aislaba del mundo. Y no sentía el compromiso de tener que dar algo más que los acordes que salían de la guitarra. A partir de que surge el tema “Caída”, hablo con Fleko, que es mi productor, me dice: "Está buenísimo, me gusta". Desde entonces empecé a componer de una manera más consciente. Justamente “Caída” empieza con un avión despegando. Creo que responde a eso. Sí, de alguna forma ser frontman es un lugar que no fue buscado. Simplemente se dio porque me di cuenta  de que no sé si sirvo o no, pero esto es lo que a mí me apasiona, donde creo, donde pongo el corazón. Así se cristaliza primero lo que es el disco. Y las canciones tienen una mirada muy por dentro mía. Entonces ahí apareció Fleko con todo y fue él quien organizó las ideas. Cuando estudié Psicología, decían que Lacan venía a reinterpretar a Freud de alguna forma porque Freud se hacía un quilombo entre toda la información que tenía. Bueno, siento que Fleko pudo organizar mis ideas y traccionarlas al punto de llevarlas a presentar el disco el 15 de junio. Yo soy una persona muy obse que da muchas vueltas, pero Fleko con la simpleza que tiene te dice: “Ya está. Vamos. El tema ya está”. Durante este proceso, muchas veces me sentía que no estaba preparado hasta que empecé a recibir una energía que me terminó diciendo: “Bueno, es el momento ya para largarme, para presentar el disco”. Y ahí vamos.

et -Me interesa profundizar en esto último que decís: cuándo es el momento de materializarlo y cuándo no. Cuánto hay de trampa en uno mismo para postergar un proceso que quizás nunca termina de estar completo hasta que precisamente se materializa.

tf: Lo hablaba con Tune: el autoboicot existe. El autoboicot existe o podemos hablar de procrastinación. Lo que es tangible es la canción, pero detrás de esa canción hay un montón de movimientos. Ahí es donde aparece Fleko. El chabón no se enoja nunca, pero me como me decía “Esto no va si vos no querés”, también me decía “El tema no va a sonar mejor que lo que suena”. Soy exigente. Lo mandamos a masterizar al disco a Buenos Aires y no me gustó cómo quedó. Cuando me hicieron la devolución de las cosas, le dije: “No me gusta”. Y fue un momento en el que yo me dije que no me gusta y no me importa perder plata. No me gusta porque tal frecuencia no va, porque subís a un auto y el parlante lo revienta o porque decís no me gusta y chau. O sea, si es algo a lo que yo le voy a poner mi alma, no quiero que sea de esta forma. A partir de esa decisión todo el equipo de trabajo se reinventó, me volví a encerrar, a escribir canciones, grabamos todas las voces con Ramiro Rodríguez y después lo terminamos masterizando con el Colo Simonetti. Es decir: terminamos haciéndolo todo acá, en Tucumán, con el resultado que a mí personalmente me ha gustado y por el cual estoy orgulloso y conforme. Ahí se materializa, ahí se toma la decisión. Como te dije, hay una cuestión de neurosis obsesiva, de seguir dando vueltas, de una metáfora que está en Venus en Géminis, de hablar de un espiral que gira y que nunca termina, que parece que no se termina más. 

et: Hablás mucho de la finalización de un disco y sobre todo de lo que sigue después. Desde este lunes 10 el disco ya está subido a todas las plataformas. El sábado 15 lo presentás en vivo. ¿El 16 ya está? ¿Das vuelta la página y empezás a trabajar en otro disco? 

tf: Lo que pasa es que yo soy un combo explosivo: así como soy muy perfeccionista, también soy muy de autoboicotearme. Soy muy de necesitar de ese otro o de eso otro que te impulse y que te diga: “Bueno, tenés que hacer algo con tu vida, tenés que ponerte las pilas”. Habito muchas proyecciones que son  ideas y que a la vez no representan algo que realmente vaya a pasar. Y eso ya habla mucho de mí. Obsesivo o histérico. Cuando hablo de lo que me pasa cuando termino un disco a lo que apunto tiene que ver con el duelo que uno tiene que hacer. Decir: “Bueno, listo, se terminó esta etapa y empieza otra”. Y lo estoy haciendo con músicos de las dos bandas con las que fui feliz: Roadie y El Estúpido Martes Sangriento. Facu en la batería, Pablo en el bajo, Ramiro y Fleko. A ellos siempre les digo que al proceso hay que disfrutarlo porque quizá en el día de mañana no sabemos qué puede llegar a pasar. Quizás termino cantando en un bar con pistas. O quizás no.

et: Hablando de bares y de lo que hacés por fuera de la música, cuando trabajás en el call center o en el Magic, tus trabajos inciden en tu música o son planos ajenos que no se tocan. Que vivas en Tucumán, en Argentina, que gane o pierda Boca, ¿son cosas que se meten en tu obra?

tf: Ineludiblemente yo creo que forma parte. Uno tiene etapas. Y uno tiene que ser responsable y agradecido de tener ese tipo de espacios laborales. Muchas veces me pongo a pensar y digo: “Estoy invirtiendo tantas horas de mi vida que podría estar grabando”. Pero sí sé que en este momento esas horas invertidas en mis trabajos permiten que pueda hacer el disco totalmente. Lo laboral es como una especie de ciclo y, como tal, en un momento uno lo necesita cortar. Porque creo que lo que sí me va a acompañar toda mi vida va a ser el hecho de ser músico. Atender una llamada en el call center no me va acompañar toda mi vida. Pero tampoco me olvido cuando todo estaba estacionado y no había ni siquiera dinero para pagar el alquiler y he sido afortunado en conseguir ese trabajo. Y porque siempre pienso que hay alguien que la pasó peor como seguramente ha habido gente que lo ha pasado mejor. Forma parte también del equilibrio de la vida. Yo siento que en mi vida, por lo que vos me preguntás, muchas veces interpreto a diferentes personajes. En el call center mi perfil es mucho más bajo de lo que puede ser en Magic, por donde sé que pasan muchos amigos y es como un destacamento de gitanos por el que todas las noches pasan diferentes invitados. Muchas veces uno no sabe con quién se va a encontrar a la noche. Pero es muy divertido eso de no saber quién viene esta noche, pero viene alguien y compartís una birra y tenés una buena charla o lo que sea. Eso ya te enriquece la noche. A diferencia del call center, el encuadre es distinto. La energía que uno recibe en el Magic es muy buena. Se acerca alguien que no tendría por qué hacerlo y te dice: “Che, qué bueno el tema que sacaste el otro día”. O cuando me han dicho en el transcurso de los últimos 12 meses sobre el disco cuándo mierda lo voy a sacar. Y bueno, ya tenemos fecha y día.

et: Te hago la última pregunta. Una que nunca se hizo. ¿Cuál es la canción que más te gusta del disco y por qué?

ft: ¿La canción que más me gusta? Sabés qué te voy a responder y se llama Black out. Esta canción tiene un dejo para mí. Sobre todo cuando me imagino el videoclip y me imagino en todos los lugares donde yo he vivido. Porque si hay algo que ha tenido mi vida son mudanzas. He nacido en Yerba Buena, me mudé al centro, después me fui para Villa Allem, después me fui para Barrio Sur, volví a Villa Allem, volví al Centro. Les pedí a unos amigos que me tiren frases y que yo iba a hacer algo con eso. Estaba en un momento o en muy proceso muy creativo. Quizás después la canción es una mierda. Y bueno, Black out habla mucho de eso, del aporte de amigos. Y la letra habla de días en los que uno es muy feliz, hay mucha euforia, pero después vuelve a su casa, pone la cabeza contra la almohada y dice: “¿Qué mierda acabo de hacer?”. Entonces habla mucho de eso. Y de frases que salen también. Yo en un momento digo: “¿Por qué siempre pagan los de arriba?”. Y respondo: hay mucha gente que está arriba en el cielo por haberse inmolado por nosotros, para que nosotros estemos bien, para que nosotros no estemos ocupando ese lugar. Tiene que ver con las personas que nos han influenciado. De ahí el nombre del disco Verso la vita. La vida de alguna forma termina siendo un homenaje a mi abuela, mi abuela tana y a todo el caldo que viene de ahí. Y Black out de eso se trata. Y también ha sido maravillosa la creación porque encontramos cassettes de mi madre. Si yo soy autodidacta es porque he tenido una madre soltera que tenía que laburar. Hay veces que pienso en cómo ha hecho para educarme. Y una de sus cosas más lindas era agarrar la guitarra, poner el grabador, ponerse a cantar sus canciones y yo a veces no la dejaba y le decía: “Yo quiero tocar la guitarra”. Dentro de esos cassettes encontramos un montón de canciones. Desde ese momento yo empecé a cantar y empecé a improvisar. Y de esos recortes sacamos la última parte que es cuando justamente yo estoy hablando con mi vieja y ella me dice: “Pero cantalo”. Entonces quizás el registro o la epigénesis de Tofaus viene desde ahí, desde la San Martín el 800 tirados en el piso con vieja, simplemente haciendo canciones.

La banda está formada por Fleko Correa, Facundo David Roig, Pablo Maidana y Ramiro Saravia. El disco fue producido por Fleko Correa y masterizado por Colo Simonetti. Las entradas para el sábado pueden adquirirlas por este link de Passline. Escuchá Verso la vita, por Tofaus: