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"Tucumán es la cuna del arte drag": Betsy Grimith, la nueva reina de todas las reinas

Historias de acá

En la jornada en que se conmemoró la independencia y mientras se firmaba el Pacto de Mayo, en Tucumán comenzó una nueva monarquía: “El pecho se me explotaba de felicidad”. El emotivo homenaje a La Bicha y la historia de la flamante soberana. Por Exequiel Svetliza.





Son poco más de cuatro minutos de un despliegue histriónico, hiperquinético, voluptuoso y glamoroso. Cuatro minutos y monedas de puro exceso: mucho baile, mucha coreografía, mucho vestuario, mucho maquillaje, muchas luces, mucha adrenalina. Mucho todo, a todo lo que da, a todo o nada. Lo que dura una balada romántica, un beso apasionado, un caramelo blando en deshacerse en la boca es el tiempo en que se define el trance definitivo de súbdito del deseo a soberana del trono más codiciado en el reino de la noche queer. Apenas el instante o los pomposos fulgores de una eternidad brillante de glitter y de gloria. En la madrugada del 9 de Julio, sobre el escenario de Diva, Betsy Grimith comenzaba a escribir su historia como reina de todas las reinas. 

En la gélida antesala de un nuevo aniversario de la independencia nacional y mientras en la Casa Histórica el presidente Javier Milei y su sequito de vana idolatría montaban la coreografía del Pacto de Mayo, en Diva Mother House se desarrolló la edición número 24 de la tradicional Elección Nacional Drag Queen que consagró a una reina tucumana: Betsy Grimith. La representante local se impuso entre las diez competidoras al trono de distintas provincias. En el mismo lugar donde hace 208 años se cortaban las cadenas de la corona española, arrancaba una nueva monarquía. Dios salve a la reinona tucumana. 

“Tener este título es muy fuerte para mi carrera; es algo muy fuerte para un artista… el pecho se me explotaba de felicidad. Era saber que todo el esfuerzo que hicimos valió la pena”, le cuenta Jonathan Andrés Escudero a eltucumano.com. El bailarín, profesor de danzas y actor transformista de 28 años Yoni Escudero es la versión civil de Betsy; la persona detrás del personaje magnánimo que hoy porta la tan anhelada corona. 

Esos poco más de cuatro minutos de frenético despliegue escenográfico se fueron construyendo en más de dos meses de intenso trabajo en equipo: “Al arte drag lo amo con toda mi alma, pero tiene un costo bastante elevado, de tiempo, de preparación, de ensayos… hay que meterle mucha inversión económica también, más ahora como está el país, respirás y ya estás gastando. Es muchísima plata”. Según revela, la participación en la elección nacional supuso una inversión de alrededor de dos millones de pesos, entre el costo del vestuario, bailarines y demás. Pero Yoni sabe muy bien que el acceso al parnaso drag de las 24 reinas nacionales no tiene precio. 

Para tener la chance de participar en la competencia drag más importante del país, Betsy tuvo que superar antes una instancia provincial. El pasado siete de abril se consagró como reina tucumana y esa corona le abrió el camino al trono nacional: “Es la primera vez que competía y participar de dos elecciones en pocos meses es un montón. El de reina nacional es el título más grande que tenés en Argentina y para nosotros es un orgullo inmenso haberlo ganado. En esos cuatro minutos que estás arriba del escenario te pasan un montón de cosas. Hay una preparación muy fuerte en lo físico y también en lo emocional, tenés que tener la cabeza muy preparada para participar de la competencia”. 

“Tucumán es la cuna del arte drag. Acá hay muchísima competencia; hay muchas dragas muy buenas y muy talentosas. Siempre las tucumanas damos lo mejor y le damos batalla a todas las provincias. Por suerte la corona quedó en Tucumán y espero que se quede para siempre acá”, reflexiona mientras termina de armar la valija para viajar mañana a Termas de Río Hondo como parte del elenco de la obra “Enfiestadísimas”

Hace siete años que Yoni decidió incursionar en el arte drag. En el ámbito del drag queen, como en cualquier dinastía monárquica que se precie de tal, es común que las dragas novatas cuenten con el madrinazgo artístico de una drag más experimentada. Pero Betsy Grimith nació en absoluta orfandad una noche en que reemplazó a la drag del espectáculo en el que participaba: “Yo bailaba para las dragas y una vez una participante me dice que no iba a poder hacer el show y, para que no se suspenda, dije ‘por qué no me monto yo’. Ese día me monté y lo dimos todo, ahí salió Betsy Grimith. Casi todas las dragas tienen mamás del ambiente, a mi apellido lo creé yo solita y para mí tiene mucho significado”. Ese sentido especial que encierra el apellido artístico está dado porque resulta de la combinación de los nombres de su mamá y su papá (Griselda y Miguel) con el suyo. 

“Yo, Yoni Escudero, sé muy bien cómo moverme arriba del escenario, pero lo que me pasa cuando estoy compitiendo es algo distinto… Meterme en la piel de Betsy es algo que disfruto tanto… es una sensación hermosa la que siento a la hora de hacer el playback porque me meto mucho en el personaje. Betsy hace muchas cosas que Yoni no es capaz de hacer. Es súper fina, una reina… busco que mi personaje sea maravilloso, que Betsy sea la reina de la noche; una gema”, comenta el joven de Lules mentor de la Escudero Dance Company

La noche en que Betsy se alzó con la corona nacional estuvo marcada por la emotiva despedida a La Bicha, la histórica conductora de la elección y figura icónica del ambiente que falleció días atrás. Desde el escenario de Diva la recordaron con un video y desde el público rugió con candor futbolero el canto de “olé, olé, olé Bicha, Bicha”. “Ella fue mamá para nosotras, nos contenía”, retrató una de las animadoras para luego repetir una de sus frases de cabecera: “Que gane la más reina”. 


Por el escenario desfilaron una araña gigantesca, calaveras, personajes de Halloween, un juego de ajedrez, monstruas emplumadas y otros seres majestuosos de la prolífica mitología queer encarnados por reinas de la talla de Megan Mei, Dramatika Box, Pixis is Back, Lady Black, Eclipse y Sissie Moon, entre otras. A su turno, en el último show de la competencia, Betsy montó su espectáculo con la temática de Alicia en el país de las maravillas: “Como también hago eventos, justo nos habían pedido esa temática y decidimos hacerla para la elección. Siempre tratamos de contar un cuento y que el show tenga un hilo conductor de principio a fin. El team Betsy somos diez personas que lo dimos todo esa noche. En el escenario se ve algo divino, pero atrás hay un montón de cosas que pasan y de personas trabajando: el que te saca el vestido, el que te pone el nuevo, el que te saca el casco y te pone otro… hicimos cinco cambios de vestuario arriba del escenario”. Todo eso en poco más de cuatro minutos; cuatro minutos y monedas que le bastaron para la consagración definitiva. 

“Las otras participantes se prepararon muchísimo también, claro, pero yo sentía que era mi momento; sentía que estaba en otro planeta. Sabia del laburo que veníamos haciendo, del esfuerzo de venirme todos los días desde Lules para poder ensayar. En el momento en que anuncian a las ganadoras, estábamos atrás en el camarín con mis bailarines y empiezan a nombrar el podio, una de Salta, otra de Córdoba y, cuando la conductora dijo que la reina es de Tucumán, ahí dije ‘soy yo’”, relata el momento en que supo que el trono era suyo. 

Para Yoni la coronación comenzó a edificarse hace siete años esa noche en que decidió montarse y subirse al escenario como drag queen. Pero también mucho tiempo antes de aquel momento, cuando era apenas un niño: “Desde que tengo uso de razón siempre fui un artista, yo siento que desde muy pequeño me gustó actuar y bailar… era el corazón y la alegría de las fiestas, y siempre estaba presente en los actos escolares. Cuando fui creciendo fui tomando decisiones propias y me fui metiendo en otras ramas del arte. Gracias a Dios hoy vivo de esto y estoy muy feliz de trabajar de lo que amo”. 

“Siento que, para ser drag, aparte del amor que hay que tener por el arte, tenés que saber bailar, maquillarte, coser, actuar… saber transmitir lo que querés contar porque vos arriba del escenario contás un cuento que la gente tiene que entender. No es sólo ir a bailar y chau, tenés que tener presencia escénica. La gente se tiene que quedar boquiabierta cuando se abre el telón”, comenta Yoni. 

Del niño aquel que no se perdía la posibilidad de actuar en los actos escolares, a convertirse en la soberana máxima en la cuna de la independencia que es, a su vez, la cuna nacional del arte drag. Hoy todas las reinas honran su nombre y le rinden pleitesía: Betsy Grimith, coronada su sien de laureles y a sus plantas rendido un león.