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Tomá: la noche de San Martín y la felicidad total del Pueblo que se merece ser Campeón

ANÁLISIS

Los días más felices fueron, son y serán sanmartinistas. Las verdades del movimiento más nacional y popular de Tucumán que esta noche no duerme y sueña a lo grande. Por qué la única verdad es la realidad. | Por Alfredo Aráoz

El Chuny, papá. Foto: CASM Oficial.





¿Cómo no vas a ser de San Martín? ¿Cómo no vas a nacer en Tucumán? ¿Cómo no vas a llorar este sábado? ¿Cómo no vas a soñar con los domingos? Ahora que volvieron los 90, ¿te acordás cómo dice la canción? "Si vos querés ver fútbol de Primera, venite los domingos a Ciudadela". ¿Ya se la tarareás a tu hijo?

¿Cómo no vas a ser de San Martín? ¿Cómo no vas a formar parte del movimiento más nacional y popular de Tucumán? ¿Cómo no vas a llorar como el Chuny Moreno esta noche? ¿Cómo no te van a decir Chuny? ¿Sabías que el papá del Chuny se llama Darío? ¿Sabías que todos los días lo traía en moto desde Los Aguirre a Ciudadela para que viva días así?

¿Cómo no vas a perder la voz si hoy ganaste más que un partido? ¿Cómo no vas a calmar la garganta con el último trago al fernet de La Mocha? ¿Cómo no vas a tirarle el hielo que te queda del fernet al sanjuanino aunque te quieran hacer cagar los que tenés al lado?

No traten de entender al hincha de San Martín. No lo intenten. El hincha de San Martín es así. No lo analicen. No lo estudien. Forman parte de un club tan grande que ha escrito, escribe y escribirá las páginas más gloriosas del fútbol argentino. ¿Y este año? ¿Qué dirá este 2024 para San Martín?

Por lo pronto San Martín le ha ganado a los sanjuaninos como debía ser: a lo San Martín y al borde del infarto como Tufic en el último tiro libre. Nunca falta el desubicado moderno que tiraba en la previa una goleada, cómoda. El Arco de los Milagros es tan grande como el palo de Montagna en el primer tiempo y como el gol de Nicolás Moreno en el segundo tiempo.

San Martín la pasó mal durante una parte del partido porque San Martín la pasa mal desde que nació. Pero cuando San Martín la pasa bien, la disfruta como nadie. Nadie es más feliz que un hincha de San Martín cuando gana San Martín. Mientras otros vuelven rápido a su casa después de un triunfo, los vagos siguen ahí, todavía ahí, pagándole la universidad a los hijos del dueño de La Quiaqueña.

San Martín goza mejor que todos y representa la magia de lo efímero. No hay mañana. Llamalo, pedile, sacale, anotame, fiame, amame. Esta noche nadie duerme en Ciudadela ni en la mayoría de Tucumán. Y es solo un paso, ¿no? Que nadie se asuste. No ha ascendido San Martín todavía. Pero está más cerca. Sabés que está más cerca. Sabés que ya se acerca. Sabés que es lo que merece ese Pueblo inexplicable. Sabés que acá está tu hinchada. Que grita. Y que alienta. ¿De qué color es el color de la fiesta?