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"Si quieren ver fiesta": El Pipa, el Ciruja que deja todo cuando juega San Martín

JUEGA EL SANTO

Cuando el Santo juega como visitante, se lo extraña. Hoy prendido a la tele para el partido contra All Boys, esta es la historia de Matías González, el hincha que solo quiere que llegue el próximo domingo.

El Pipa. Fotos: Diego Corti.





Este domingo a las 19.30, San Martín visitará a All Boys en Floresta. No hubo, hay ni habrá un recibimiento fuera de Ciudadela como los que nos tiene acostumbrados el Santo cuando es local. Y si hablamos de recibimientos épicos, Matías Pipa González es un protagonista absoluto.

De galera, mameluco y bandera con los colores de la fiesta, Pipa se parece al bufón de los reinados medievales encargado de agitar las masas impacientes por ver al amor de su vida. De eso se trata la tarea del Pipa: de hacer la fiesta desde el campo de juego cada vez que el Ciruja juega de local y que, con su presencia y el flamear de esa gran bandera que lleva, anuncia a los cuatro costados del Estadio Más Caliente del País la salida del primer equipo al campo de juego.

Como pasó el lunes pasado, siempre al lado del Malevo Matías Leguina, la inmensa marea roja y blanca comienza a lanzar papelitos, bombas de humo y de estruendo, y una columna de fuegos artificiales son la apertura de la más dulce melodía: "Y vaaaaaaaaaaaaaaamo' Ciudadé, que vaaaaaaaaaaaaaaaaaaamos a volver!".

"Toda esta locura comenzó en el año 2021, un día antes del cumple de nuestro amado club: 1° de noviembre, justamente un partido contra Agropecuario que el santo ganó con un gol agónico de Ballini. Realmente es un sueño hecho realidad que gracias a la comisión directiva de aquel momento que dio el aval para ello, hoy puedo decir que soy uno más del plantel", cuenta el Pipa.

"Recuerdo mi primera experiencia en el templo: fue allá por un nacional B del año 97. Me pegaba al alambrado y tenía como ídolos al Tigre Amaya, a Bermegui, al Pájaro Quiñonez:..  Solíamos sentarnos con mi viejo en la tribuna de calle Pellegrini, arriba, altura del círculo central del campo de juego", cuenta Matías, nostálgico y con la voz entrecortada.

"Luego mi viejo se enfermó y yo seguí la tradición de ir con mis amigos. San Martín es una pasión que se transmite de generación en generación. Hoy en la actualidad gozo de un gran privilegio que es todo aquello que uno sueña de niño: pisar el verde césped de nuestro glorioso club", agrega el Pipa, quien volverá a escena el domingo que viene cuando el Santo reciba a Tristán Suárez.

"Después de la foto con el plantel previo al partido, tengo mi butaca sector central baja. Ya estoy grande y me siento a ver los partidos y a analizar el juego. Son cosas que cuando sos chico o adolescente no solés hacer", relata el Pipa. "Y casi siempre en el entretiempo vuelvo a entrar al campo porque hay muchos homenajes a ex jugadores o planteles de inferiores o reserva que se consagran campeones. Yo los acompaño flameando la bandera en modo de agradecimiento".

"El segundo tiempo lo veo casi siempre al lado del banco de suplentes con los jugadores, pero prefiero estar en la platea ya que tengo una visión más amplia de la cancha. Y no quiero incomodar a los jugadores. De todos modos tengo que reconocer y quiero valorar la estima y aprecio de cada uno de ellos para conmigo, especialmente del Turbo Gonzalo Rodríguez, ya que con él hice una gran  amistad. La gente conmigo se porta muy bien. Soy un agradecido por el apoyo. Me piden fotos o que les grabe saludos para los cumples y yo encantado", se ríe el Pipa, manija por el partido de esta tarde.

¿Qué le dicen los hinchas? "Yo me debo a ellos. Los hinchas son lo mejor que tiene San Martín. Algunos me dicen: 'Pipa culiaooo, a ver si me saludás cuando andas por la calle. No te hagas el importante'. Jejeje. Muchas veces me piden que los haga pasar al campo de juego o les consiga alguna prenda, pero son cosas que escapan de mi responsabilidad. Aún así trato de cumplir cada petición. Antes me tocó estar en ese lugar y sé lo que sienten ellos".

"Muchas veces me quedo sorprendido de ver tanta pasión y aliento de un hincha que es sufrido jugando la segunda categoría, con la mala situación económica y demás. Eso sí: jamás dejan de ir. El hincha de San Martín cuando termina un partido, sea el resultado que sea, ya está viendo el fixture de la próxima semana. Eso es de apreciar. Muchos equipos jugando Copa o estando en Primera dejan de ir cuando les va mal y en vez de alentar van a insultar. Son resultadistas y convenidos. Al hincha Ciruja no le importa resultado, categoría, horario ni día. Siempre está", saca pecho. 

Así es la historia del Pipa. El que agita el agite. Y el que sabe desde adentro cómo dice el cantito: "Si quieren ver fiesta, vení a Ciudadela, porque esta es la banda más loca que hay". Esa canción le encanta al Pipa, ilusionado como toda la gente del Santo que sueña con volver a Primera y seguir mostrando el colorido y la pasión por el Ciruja que desata cada partido en el Estadio Más Caliente del País.