¿Milanga o lomito? Tucumán, el reinado del sánguche
Los días 3 de noviembre, en el mundo se celebra a los sánguches (sándwich) más famosos, ya que es el día internacional de este platillo. Sin duda alguna, la tierra del azúcar tiene mucho que festejar.
Sandwich, sandwiche, sánduche, o sánguche… cada país tiene una manera muy particular de referirse a ese manjar que encierra un tesoro entre dos panes. Hacer un sanguchito parece ser una tarea sencilla. Simplemente es necesario separar dos pancitos, y rellenar con lo que más te guste. El aderezo es opcional, pero también puede integrar una trilogía perfecta que solo busca hacer feliz al comensal.
Según diversas informaciones, la historia de este plato se remonta directamente al siglo XVIII, a la fecha de nacimiento del inglés John Montagu, IV Conde de Sándwich. Es decir, que al igual que las papas fritas, uno de los platos más famosos de la historia nos remite directamente a la aristocracia europea.
Se cuenta de que este hombre era un fiero aficionado a las partidas de cartas, al punto de que no quería dejar de jugar para poder comer, por lo cual tenía su propia estrategia para utilizar una sola mano para llevarse el alimento a la boca, y poder seguir sosteniendo los naipes con la otra mano: envolvía la carne en dos rebanadas de pan, dando origen al plato que hoy conocemos.
Más de 300 años han pasado desde las partidas de naipes del Conde de Sándwich hasta los carritos sangucheros que engalanan las salidas de los bailes, de las canchas, las plazas públicas, las esquinas, y cualquier espacio propicio de nuestro hermoso Tucumán.
Cada país tiene su gastronomía típica, y dentro de la gastronomía nacional, está la regional y la provincial. Tucumán es el único lugar de toda la República Argentina que cuenta con la particularidad de que su plato más famoso por estos últimos años, consiste en un sánguche. Ninguna otra provincia puede dignarse de decir que ha convertido un manjar nacional por exelencia, como la milanesa, en algo todavía mejor, más práctico y más popular: un sánguche de milanesa, una milanga. Este platillo (que no necesita plato) se ha convertido en slogan de la tucumaidad. Es habitual ver llanto virtual ante los burdos intentos de imitar este manjar en otras provincias. O falla el pan, o falla la mila, o el aderezo, o la carne… nunca resulta igual.
A tal punto ha llegado la popularidad de la mila, que este 2024 se realizará por tercer año consecutivo la Fiesta Nacional del Sánguche de Milanesa. Sin embargo, hay un hermano mellizo (no gemelo) de nuestro emblema provincial que tiene un perfil mucho más bajo en las redes, aunque no por eso menos popular. Inclusive, quizás es hasta más famoso que las milas: el lomito.
Hace algunos días, la tiktoker tucumana Danelik Star, regresaba a su Alberdi natal después de unos meses viviendo en Buenos Aires. Desde su casa afirmaba con una felicidad extrema que había extrañado los lomitos tucumanos con locura: “Yo soy fan del lomito. No podría venir a Tucumán y no comerme 50 lomitos de cualquier lugar. Si vienen a Tucumán un lomito, en cualquier lugar”. Inmediatamente, entre el público más joven que sigue a la influencer, se generó un debate: ¿De dónde son los mejores lomitos?
En todo el país venden lomitos. Por supuesto que este sándwich que tiene como estrella al bife de lomo, tiene sus variantes en cada provincia. Están los sitios en donde –criminalmente- hacen los lomitos con carne molida tan prensada que parece un bife. Hay otros espacios donde el pan es casi un pan de viena, o un pan tipo “tortilla” que parece no tener razón de existir. Sin embargo, en Tucumán el procedimiento para hacer un buen lomito tiene mucho que ver con el procedimiento de hacer una buena milanga: un pan crocante y exclusivamente sanguchero. Una plancha caliente que deje la carne muy dorada, buen aderezo, buenas verduras… pero por sobre todo, buena carne.
“En mi sanguchería se vende un 70% lomito y el resto milanesa, eso que es más caro el primero” nos dice Manuel, dueño de una sanguchería tucumana.
“Yo como sanguches dos veces por semana, siempre lomito. Quizás una vez cada 8 pido una milanesa. No hay como los lomitos de Tucumán” afirmó otro cliente habitual del elixir para este artículo de eltucumano.com
“Cada vez que salgo de vacaciones o tengo que viajar por algún motivo, el día que llego a Tucumán me como un buen lomito. Ningún lugar tiene como los nuestros” es la afirmación de Mariana para esta entrevista.
"Viajé por el mundo y comí de todo. Pero el deseo de estar en una sanguchería tucumana siendo plenamente feliz no se reemplaza con nada", dice Juan José, un monterizo de puro corazón lomitero.
Muchos usuarios de internet, sin embargo, dicen que los buenos lomitos son de Santiago del Estero, nuestro vecino norteño, por una particularidad: siempre se usa aderezo casero.
Lo cierto es que cada vez se hace más complicado elegir una sanguchería favorita, porque, como dice la famosa tiktoker “en cualquier lugar compren un lomito, todos son ricos”. Evidentemente la fama que tiene la gastronomía tucumana recién está comenzando a aflorar. Puede que, si nos proponemos reivindicar nuestros lomitos de la misma manera que lo hicimos con las milanesas, podamos afirmar en algún futuro que Tucumán es la capital nacional del sánguche. En cada uno de sus 17 departamentos al igual que en sus respectivas comunas, existe –por lo menos- una buena sanguchería. Y la competencia es totalmente leal: todas tienen su clientela fiel.
El sánguche más famoso del mundo, es el “BLT Sándwich”, un invento de Estados Unidos donde se incluye tocino, tomate, lechuga, mayonesa y pan tostado. Después de ese, el tucumano no está ni entre los primeros 10 del ranking. Sin embargo, será tarea de nosotros, los abanderados del “sangui” la de otorgarle el lugar correspondiente en la historia al manjar de los manjares.








