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"La voz es mi puente con el mundo": Alina Farah, cantando, enseñando y haciendo a pesar de todo

Entrevista

Entre doblajes de novelas turcas, baile y canto, la artista tucumana regresa a la provincia para dictar un seminario donde le pone el cuerpo a la voz. Con la fragilidad de una bomba y un impulso irrefrenable, una Alina íntima, vital y móvil que desmitifica el entusiasmo y la fascinación.

La Alina.





Entre doblajes de novelas turcas, pasos de tango, ramilletes de poesías y canciones y mientras atraviesa el duelo por la reciente partida de su padre, El Turco Yamil, la ecléctica y diversa artista tucumana Alina Farah intenta de forma desesperada correr a la mente del centro de todas las cosas. Aunque confiesa sentirse “frágil como una bomba”, Alina no está en una, sino en varias y regresa a la provincia para dictar el sábado 30 de noviembre el seminario “Un cuerpo que canta” y cantar canciones impropias. Explosiva, estoica, lúdica y con la fuerza intempestiva de quien no se detiene ante las tristezas del mundo actual: una Alina íntima, vital y móvil. 

-¿Cómo estás?

-¿Bien o la verdad? Por dentro con unas ganas sucias de hacerle honor al apellido, frágil como una bomba. Por fuera intentando. Es decir, haciendo muy a pesar de todo. Desmitificando el entusiasmo y la fascinación. Estoica. Batallándole al cortisol y al dolor con pequeños rituales cotidianos. 

-¿En qué proyectos artísticos estás trabajando actualmente? 

-Como locutora y doblajista estoy trabajando con una productora de audio de San Pablo, De Pieri Comunicação, freelanceando una telenovela turca y haciendo fandubs también. Itinerando con mi ramillete de poesías y canciones impropias bajo la lengua, apostándole al vivo, tratando de jugar con todo lo que eso me da. Bailando tango y haciendo clown físico. Intentando tocar mis canciones de nuevo y volver a componer. Estoy escribiendo algo que se parece mucho a algo que podría ser mi unipersonal. Tiene un poco de todo lo que anduve haciendo desde que llegué: poesía, tango, humor, fanzines, collages, equivocarme, sobrevivir a la derecha y a la depresión. Fui encontrando durante este año, a mi salud, algunos pequeños refugios en esta furia que es Buenos Aires. Estoy dando clases prácticas de voz y es algo que me tiene muy motivada. Ahora estoy preparando la muestra de fin de año de lxs estudiantes de “Trinos voz en movimiento”, un espacio de clases virtuales y presenciales que empecé a regar este año, continuación del “Pajarillo cantor, canta!” que comenzó en Tucumán hace unos siete años atrás. Me encontré hace un tiempo en una casa de artistas que se llama “La casa del Bosque”, otro refugio donde estoy compartiendo clases también, con Ana Rubiolo, una compañera psicóloga y documentalista brillante, maravillosa, una de las precursoras del movimiento lésbico en Argentina. Resulta que andamos creando juntas videos a los que yo les pongo voz. Ahora está haciendo el videoclip de una de mis canciones más conocidas. Realmente me siento muy afortunada con este encuentro y el cruce generacional. Me encanta lo que estamos haciendo y la potencia que tiene. Me gusta hacer con otrxs. Me entusiasma mucho más que hacer sola. 

- Estás viviendo actualmente en Buenos Aires, pero cómo es tu vínculo personal y artístico con Tucumán

-Mi vínculo personal con Tucumán es bastante desapegado, el autoexilio es un acto de supervivencia al que uno le encuentra sus mieles con los años. Me gusta volver. Me siento muy mimada cuando vuelvo. Tengo unos sobrinos hermosos que extraño y visito siempre, un scrum de amigas y rufianes que me aguanta el corazón, la familia, mis afectos más añejos y profundos. Vivir lejos de las empanadas más ricas del país y de los sándwiches de milanesa es un gran desafío para quien aloja gran parte de sus registros afectivos en el estómago. Artísticamente, mi vínculo es inseparable.

- Cómo ves la escena artística tucumana a la distancia 

-Tengo astigmatismo, me cuesta ver de lejos. No tengo esa lectura panorámica y siento que me perdí de mucho. Dentro de lo poco que escuché actual, me gusta mucho lo que está haciendo La Ruth, La llorona y su jardín de dragones y La Gorda Resucitada. Sufrí con la separación de Remedios Descarada, banda que solo conocí virtualmente y me encantó.

-¿Qué es la música en tu vida? ¿La voz? 

-La música, a veces pienso que después de tanto tiempo insistiendo se ha vuelto un capricho. Es de los lenguajes más preciosos que existen, una forma muy exquisita de decir. Una gran compañera. La voz es mi esclava, mi sumisa. (Broma) La voz es mi puente con el mundo, la pala que agarro todos los días, mi pequeña y humilde piedra filosofal. 

- Hace poco falleció tu papá que era todo un referente en la escena folclórica local ¿Cómo te llevás con ese legado? ¿Cómo te influencia en tu carrera?

-Lo que se hereda no se roba dicen por ahí, y mi viejo aparte del oficio de locutor y un amor desmedido, me dejó una biblioteca llena de libros de chistes, discos y casetes. Un ñoño en su oficio de cuentacuentos y bombisto. No sé ni me interesa demasiado ahondar en si era o no un gran humorista, pero en El Griego ya no sabían qué libro mostrarle porque se los había leído a todos. Si en algo nos parecemos es en la insistencia. Ojalá no pierda nunca esta voluntad por intentar. Ojalá pueda ponerle el cuerpo a muchos intentos más.    

 

Ponerle el cuerpo a la voz

Entre las tantas cosas que la traen de regreso a su provincia natal, Alina desembarca en Tucumán para dictar el seminario “Un cuerpo que canta” el sábado 30 de noviembre a las 16 en Brotes Casa Cultural (Santiago del Estero 179) y dar una serie de shows: esa misma noche en Brotes se presentará en Brotes junto a Leandro Martínez en bandoneón para una velada de serenata, poesía y cena show. El domingo 1 de diciembre al mediodía se presentará en la Casa de Yamil. 

“El seminario “es una propuesta física, que involucra directamente a la materia con la premisa de disponibilizar el cuerpo para una búsqueda y un encuentro con el propio sonido, con la auto escucha activa. Hay una serie de preguntas expuestas en la difusión del seminario y la idea es poder ponerle el cuerpo a esos interrogantes, no con la idea de irnos con una respuesta, sino con una llave para seguir buscando, abriendo otras puertas y sosteniéndonos en el intento por profundizar el vínculo con nuestra voz”, comenta Alina. 

Según adelanta, esta propuesta tiene que ver con un proceso de aprendizaje personal, pero que busca conectar con los demás: “El seminario es parte de un proceso propio que vengo llevando adelante como estudiante y un intento casi desesperado por correr a la mente del centro de todas las cosas, juzgando, diciendo qué es lo que está bien, lo que está mal, qué es lo que debería o cómo debería, para posibilitar un encuentro genuino con lo real, con lo que sí está disponible desde el sonido, con lo que sí hay. No hay una búsqueda de resultados, ni vas encontrar en este seminario una cátedra sobre cómo funcionan las cuerdas vocales, el diafragma o el suelo pélvico, esto lo podés encontrar fácilmente en un libro, en un tutorial...o se pueden hacer clases individuales virtuales o presenciales. Este seminario pretende ser una ventana para mirarnos desde el juego, desde lo cómodo, desde el goce, desde el placer por sonar y por mostrificarnos, y perminitirnos ser otres por un rato, libres y soberanes de un cuerpo, para seguir buscando y poder sostener prácticas diarias más amables. Como guías y referencias vamos a tomar a las emociones más primarias y puras, al silencio y a los cuatro elementos”. 

Quienes deseen inscribirse o conocer más detalles de la propuesta pueden ponerse en contacto con Alina a través de sus redes: Alina Farah.