"El miedo es una posibilidad para aventurarnos": Susy Shock y su arte trava llegan a Tucumán para abrazarnos
La artista multifacética vuelve a los pagos de su familia materna para presentar un libro y un disco. Rebelde, desobediente y profunda habla de la aventura y el peligro de pertenecer al colectivo travesti trans en estos tiempos: “Nos matan, pero también seguimos naciendo”. Por Exequiel Svetliza.
Susy Shock, una artista multifacética
“¿Después de estas canciones intentaremos ser mejores personas?”, se pregunta Susy Shock con las valijas recién hechas para surcar junto a su bandada de colibríes el recorrido que la separa de Tucumán; la tierra de su mama (así, sin acento) y de su abuela, de ingenios cerrados y poblaciones condenadas a migrar en busca de oportunidades, de danzas folclóricas en los patios y recuerdos infantiles. Con esas palabras -donde resuenan los ecos del mejor Eros Ramazzotti de los noventa-, la escritora, cantante, actriz y referente continental del activismo travesti trans parece condensar la apuesta poética y política que la traerá por estos pagos para presentar este miércoles 6 de agosto a las 21:30 en Citá (Lamadrid 1457) su libro La Loreta/Pibe Roto y su último disco, Revuelo Sur, con dos shows el jueves 7 (a las 21) y el viernes 8 de agosto (a las 21:30) en el Teatro Rosita Ávila (Las Piedras 1550). La palabra y la mirada de una desobediente que apela al arte como forma de resistencia y encuentro colectivo.
Susy habla y en sus palabras, siempre candorosas y profundas, deja en claro que su visita a nuestra provincia no es apenas una fecha más en esa intensa gira que la tiene de un lado a otro del país con su banda La Bandada de Colibríes y su arte a cuestas: “Siempre es especial porque hay grandes amistades por ahí. Mucho de mi arte y de mi formación política vienen de Tucumán así que estoy contenta siempre de regresar”. Ese regreso está atravesado por el recuerdo de la localidad de Santa Lucía de donde era Rosa, su abuela materna, y también su mamá Nelly, una entre tantos tucumanos que se vieron obligados a migrar a la capital en busca de un futuro más promisorio: “A mi vieja la trajeron acá a Buenos Aires a trabajar. La mandaron, como decía ella. Y entonces, desde que nací esa era como una cita obligada: el regreso porque la nostalgia es muy grande de esa provincianía acá en CABA, lejos del pago, así que siempre nos llevaron a Tucumán y nos hicieron parte también de Tucumán. Después, cuando una crece, tanto mis hermanos como yo volvimos a Tucumán… a la zona de Santa Lucía, el último ingenio que hubo ahí, y El Mollar donde tengo tías también”.
“Hay algo de los cerros que nos invitan a subir y ahí me encuentro con Amaicha del Valle, con una búsqueda de identidad muy fuerte. Una va a cantar, fue con el arte… eso es lo que nos fue llevando. Pero ese arte se va encontrando con personas en una construcción política, de reivindicación de la memoria local, no solamente milenaria, sino también muy actual, como decir, por ejemplo: esta calle se llama con el nombre de esta vecina que todavía vive y que tiene una historia particular… esas son cosas para destacar. Se va como ensanchando también la idea de eso que, primero, es la tierra de la mama y de la abuela y se va agrandando a eso que no solamente es paisaje, sino una construcción más política; una mirada del país también más profunda. Yo siento eso en Tucumán porque además estaba ligado a la intimidad, a lo cotidiano. Si bien mi papá es pampeano, mi familia siempre ha sido un gran matriarcado y ha ganado la tucumana en los sabores, en los amores… mis empanadas son las tucumanas… es esa cosa que te gana por el estómago”, cuenta.
Para la poeta, Tucumán no es sólo la tierra de sus ancestras y ancestros, sino también un lugar de reencuentro con el germen de su formación como artista: “Yo empecé bailando folclore de chiquita porque me mandaron a aprender folclore. Y después una se da cuenta que eso estaba en casa, en los tíos, en mi tío Sisi de Tucumán que era muy gracioso. Recién a los 14 años empiezo con el teatro y empiezan a sumarse otros lenguajes, pero yo tengo toda esa historia de bailar folclore, que claramente no era lo que yo quería ser. No quería ser una bailarina de folclore, pero eso estaba incorporado. Y eso también tiene que ver con la artista que soy”.

Una búsqueda artística y de identidad que fue fraguando en esta Susy itinerante que hoy lleva su arte rebelde y desobediente de un rincón a otro del país. Una pulsión vital diversa y prolífica que la ha llevado a explorar diferentes disciplinas artísticas y la ha convertido en una referente ineludible de la comunidad LGTB. Esta Susy que ahora habla de su show, de su arte, de política y de esa mirada trava que ha llegado para llevarse al mundo por delante.
-Venís a presentar Revuelo Sur, tu último disco…
- Que eufemismo el disco... Ojalá volviera el disco, pero es un disco, insistimos en que lo siga siendo. Pese a la superficialidad de las presentaciones a las que nos obliga esta modernidad. Esta invitación de las redes que nos ubica no sé en qué lado, pero no es un lado que esté siendo tan amigable con el hecho artístico y con el hecho música ¿no? Bueno, una insiste en decirle disco a algo que no sé qué es todavía; este puñado de canciones que hay que seguir protegiendo, pese a los formatos. Y hay algo de eso que la gira creo que, de alguna manera, sostiene… que salgamos a patear un material que hemos grabado quizás incita a que estas canciones estén cerquita, huir de esta idea casi individual de escuchar en un celular a solas toda la música. Y que esa música pase finalmente a ser un hecho colectivo. Así que voy a hacer el disco que lo estrenamos en octubre acá y después salimos de gira por Europa. Este año nos pusimos en la audacia de esta gira nacional que va a seguir el año que viene porque se siguen sumando provincias. Estoy muy conmovida con la respuesta porque empezamos en Córdoba, Rosario, San Luis, Mendoza y ahora llegamos a Tucumán y venimos repletos de gente, que se agradece y, a la vez, confirma esta idea de que hay que hay que juntarse, hay que estar.
- ¿Con qué se va a encontrar la gente que vaya a verte al Teatro Rosita Ávila?
-En principio, con las canciones del nuevo disco…Tangos, milongas y ríoplateadas. Y en ese ríoplateado estamos dando cuenta de otros ritmos que tienen zonas como el candombe, como la murga, como el vals criollo. Canciones nuevas y, obviamente, también está esa parte de las canciones que ya conocen. Toda la banda de colibríes, invitades locales… va a haber murga en el caso de Tucumán. Cada escenario en cada provincia tiene un hermoso altar que lo organizan personas locales, generalmente, las travas locales. Y entonces ahí también, dentro de la música, está la ceremonia; el ritual de sentir que están las de siempre, las antepasadas, los rostros que no hay que olvidar y también los símbolos que nos acompañan. Retroceder de tanto aspamento y de tanto ruido para hacer que el arte también pueda tener esa profundidad del encuentro. ¿Después de estas canciones intentaremos ser mejores personas, ponele? Bueno, algo de eso andamos buscando y lo venimos logrando provincia a provincia.
-Y también vas a estar presentando acá el libro La Loreta/Pibe Roto…
- Es una novela con dos historias aparentemente distintas, porque son dos historias de dos tiempos distintos. La Loreta transcurre antes de la Ley de Identidad de Género y Pibe Roto es una historia muy cerquita, casi diría que llega hasta el año pasado. Y entonces eso, que son dos épocas muy distintas, en realidad, los personajes las atraviesan. La Loretta reaparece con sus años encima el Pibe Roto. Hay algo del duelar que está en las dos historias; duelar una amiga asesinada y un amor también que fallece. Son duelos distintos y, a la vez, que tienen que ver con el amor y sus facetas: el amor a una amiga, el amor a un compañero. Desde las travas, un grupo trava con un país por hacerse y una historia de amor en un país hecho que nos pone en dos etapas distintas también de la vida. Si bien estamos en una etapa donde muchos de esos derechos peligran, donde muchas de esas violencias se alientan desde los altos rangos del poder, es importante ver que no somos las mismas, que hemos hecho un país y se nota. Inclusive podemos estar hablando de amores o de hijes y hasta de nietos. Nos matan, pero también seguimos naciendo y seguimos insistiendo en vivir y construir nuestra vida. Un poco de todo eso, este paisito que somos a veces bien roto, como este Pibe Roto, y a veces con todos los sueños intactos. Y todo con la mirada trava, siempre con la mirada trava.
-¿Cómo caracterizarías a esa mirada trava y a ese arte trava? ¿Cuáles son sus particularidades?
- Yo no sé si hemos logrado hacer un canon propio...No me atrevería a afirmarlo. Tampoco lo niego, pero no afirmo porque siento que, en todo caso, lo que hicimos es tener una voz propia. Decididamente en la música siento que mi aporte es un discurso desde lo travesti, metido en una zamba que habla de lo que este cuerpo porta y de lo que esta personita ama y desama, como mira el mundo, lo que odia, lo que ama, lo que sueña… pero no me atrevería a decir que hay una zamba travesti. Siento que hay discursos y que, en todo caso, somos travas cantando zambas y chacareras o escribiendo literatura o haciendo cine... Y que eso es enorme en un mundo en el que no estábamos, en el que no estábamos con el permiso de hacerlo, aunque siempre estuvimos. De hecho, hemos estado antes de que el conquistador llegue a nuestra tierra, en esa conquista que ha sido hetero-winca-patriarcal, como nos gusta decir, y que ha traído, no solamente la cruz y la espada, sino también la obligación de dos géneros. Ese permiso tiene que ver con el arte y es algo que viene sucediendo en los últimos años y que también está ligado con una construcción política ¿no? Ese organizarse en comunidad política donde las Lorettas han tenido tanto que ver porque son esas generaciones anteriores a las nuestras, que han tenido que salir a explicarlo todo, pararse frente a ese mundo que no sabía por qué una se decía trava, que era un insulto, y entender que eso es un posicionamiento político, que hay ahí un orgullo y una mirada. Creo que el arte sucedió porque sucedió eso. Y hoy, en 2025, conmueve ver a tanta juventud travesti trans escribiendo. Teniendo esa posibilidad de agrandar esa voz propia, de darle contenido a esa voz propia.
Me gusta que pasen cosas en un mundo que aparentemente ya no tiene más novedad, más que quedarse a esperar el colapso planetario y el fin del mundo. Yo siento que hay un sector vivo, el del arte, pero también el travesti trans que, como no tiene nada, sale en busca de todo. Y eso no es algo que terminó con una ley de Identidad de género, con un cupo trans, con que nos hablen con la e... No quedó ahí, sigue porque es como una pulsión de vida.
-¿Qué te parece que ha pasado para que el colectivo LGTB se haya convertido en unos de los blancos predilectos del discurso del poder hoy en Argentina? ¿Por qué ese ensañamiento?
- Yo creo que hay algo de miedo que se nos tiene. Camila Sosa Villada dice que la última revolución que ha conocido este planeta ha sido el feminismo y yo le agrego el travafeminismo porque acá en Latinoamérica es trava. Ni en Europa ni en Estados Unidos la palabra trava tiene el peso político que tiene en nuestros países. Entonces, ese travafeminismo claramente dejó golpeado al patriarcado. Yo diría que inclusive ha arrastrado al capitalismo a estar mariadito como está, tanto que estos personajes como Donald Trump o Javier Milei son los personajes que se necesitan para hacernos creer que está vivito y coleando el sistema capitalista. El sistema ha sido golpeado porque nosotras seguimos naciendo y vinimos a desestabilizar la idea de eso hombre o eso mujer y eso da temor. Fíjate que siempre pongo de ejemplo lo que le pasó a Elon Musk. Musk tiene una hija trans que renunció a ese apellido, es decir, renunció a la fortuna mayor de este planeta porque se sentía acosada, porque se sentía violentada, porque no la dejaban ser. La verdad es que no hay cifra de este planeta en guita que valga si vos no podés ser. Y eso ya es la demostración de lo peligrosas que somos. Y eso nos convierte seres peligrosos porque eso contagia, porque eso espeja. Basta que una infancia solita se dé cuenta que no es solita, que no le pasa solamente a ella, sino que hay un mundo posible y que lo que perseguimos es esa pulsión; que insistimos en esa pulsión. Puede que se nos vaya la vida inclusive, pero vamos a estar insistiendo en esa pulsión. Y no sé cuántas personas hay en este planeta que andan tras esa pulsión propia, que no hay nada que la detenga.
Obviamente que estar en la mira nos pone nuevamente en peligro y no es lindo eso. Es absolutamente doloroso y también reprochable decir que nuevamente tengamos que estar acá. Pero yo vuelvo a insistir en que tenemos que empoderarnos en que ese peligro es, ni más ni menos, que la llama que nos tiene que encender. Por algo nos señalan, por algo que, finalmente, es algo bello que tenemos para aportarle a este mundo. Nosotras no venimos a joderle la vida a nadie. Tenemos, si querés, el derecho a todas las venganzas y todas las revanchas por todos los daños que nos ha hecho este mundo y nosotras nos paramos pedagógicamente en otras éticas distintas. No tenemos que hacer lo mismo, no vamos a ser lo mismo, no somos lo mismo... y eso es mucho más peligroso todavía.
-¿Y cómo se le hace frente a eso? ¿Cómo se afronta esta era?
- En principio, pensando cosas que nos aventuren y no nos achiquen. Esta gira nacional es eso. Hablo desde lo que cada cual es y lo que cada cual puede. Con la Bandada de Colibríes decidimos el año pasado que este era un año para salir a presentar el disco. En el medio de esta crisis económica y también de una situación de desasosiego general ¿no? porque la gente siente eso… y que, de alguna manera, agarrar y preparar el carromato, cargarlo de canciones para que suenen es una aventura que trae para mí, como casi la necesidad de despertarse, como esos gritos del trashumante. Cuando el trashumante iba pueblo a pueblo y ya iba gritando y avisando -porque no había una artillería de propaganda que te decía tres meses antes que llegaban los artistas al pueblo-, los artistas se anunciaban con el sonido de la música que iba apareciendo en el horizonte. Bueno, eso es, de alguna manera, como una batalla a contramano con la época. Entonces yo siento que, a quienes hacemos arte, nos toca esta: ir, alumbrar, intentar que sucedan las preguntas que no suceden en otro lado. Y, sobre todo, los abrazos. Estamos en momentos donde la gente se siente que no la abrazan. Y no hablo del apapachamiento frívolo, hablo del abrazo contundente, del abrazo político. Hay un pueblo que no es abrazado y entonces tenemos que salir a hacerlo. Siento eso, que el miedo no nos paralice; el miedo es una posibilidad para aventurarnos y abrir zonas donde no saben que vamos a ir ni qué es lo que estamos haciendo. Y cuando lo sepan, cuando nos descubran, saldremos a inventar otras nuevas… El arte es eso.
El libro y el disco: las presentaciones de Susy Shock en Tucumán
El jueves 7 y viernes 8 de agosto Susy Shock se sube al escenario del Teatro Rosita Ávila (Las Piedras 1550) junto a su banda La Bandada de Colibríes para presentar su último trabajo discográfico: Revuelo Sur. Con una estética que fusiona el teatro popular, la música de raíz latinoamericana, la poesía social y la ternura como bandera, la propuesta musical de Susy es, también, una celebración de la existencia travesti.
La banda está conformada por Caro Bonillo (dirección musical, piano, guitarra y voz), Andrea Bazán (guitarra y voz), Sol Penelas (cuatro y voz), Vitto Troilo (bajo y coros) y Horacio Vázquez (Percusión). En esta oportunidad, además de abordar el repertorio de Revuelo Sur, harán un recorrido por sus anteriores trabajos: Traviarca y Buena Vida y Poca Vergüenza. Las entradas para los dos shows pueden conseguirse en el siguiente link: Revuelo Sur.
Antes, el miércoles 6 de agosto a las 21:30, la escritora presentará su libro La Loreta/Pibe Roto en Citá (Lamadrid 1457) junto a las artistas locales Barby Gumn y La Patxi. La entrada es con reserva y sujeta a la disponibilidad del lugar, ya que el espacio es limitado.










