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"Se extraña el día a día": Santiago, el tucumano que reflexiona sobre lo bueno y lo malo de emigrar a un país lejano

historias de acá

Santiago Fiol tiene 31 años y es oriundo de Concepción. Actualmente, vive en Copenhague y cuenta su experiencia de cómo es vivir tan lejos de su familia, amigos y de Tucumán: "Irse del lugar que uno vivió toda la vida es muy difícil, no es para cualquiera."

Bornholm, Dinamarca durante el invierno.-





A sus 31 años, Santiago Fiol tomó una decisión que cambió su vida: dejar Concepción, su ciudad natal, y mudarse a Dinamarca en busca de nuevas oportunidades. Actualmente, se encuentra en Bornholm, una isla ubicada en el Mar Báltico, donde trabaja en la cocina de un restaurante. Desde ahí, en diálogo con eltucumano.com cuenta cómo es vivir lejos de su país y lo que significa adaptarse a otra cultura.

Santiago fiol con su familia en el aeropuerto de Tucumán

“Desde hace mucho tiempo tenía la idea de irme a vivir afuera de mi país, quería vivir una experiencia diferente, conocer otras culturas, otros lugares, pero no lo podía hacer porque no tenía el pasaporte europeo. Cuando pude hacerme la nacionalidad española, y tener mi pasaporte europeo,

lo primero que hice fue sacar los pasajes a Dinamarca. Terminé aquí porque el mejor amigo de mi hermano, que vivía acá hace un tiempo nos dijo que había muy buena vida, muy buen pasar económico, mucho trabajo, que el país era hermoso, así que nos vinimos para acá y nos sorprendimos mucho cómo trabajando de cualquier cosa acá podés darte gustos, ahorrar, viajar. Es increíble cómo funciona este país.”

Santi cuenta que no todo es color de rosas. “Como también tiene sus cosas lindas, también tiene su parte fea, que uno deja una familia, deja una vida, en nuestra ciudad, en nuestro país, se extraña muchísimo, el día a día allá, estar con amigos, un asado con amigos, de las juntadas de todos los domingos con la familia, se extraña mucho porque pasar aquí todas las fiestas, cumpleaños es muy diferente. No existe juntarse a la noche y comer un asadito como hacemos allá, son muy diferentes los horarios, la cena acá es entre las 6 y las 8 de la noche.”


Cuenta que su experiencia con las estaciones del año no fueron nada fácil. "En el invierno la luz del día arranca a las 9 de la mañana, y se va a las 3 de la tarde, literalmente estas todo el día de noche y uno que trabaja entra a trabajar de noche y se va de noche, así que prácticamente, no disfrutas del día, y es algo que me complico mucho y tuve que tratarlo con un profesional porque la verdad es que me estaba afectando mucho y bueno gracias a eso pude manejarlo bien, es muy duro aparte de que hace mucho frío, no pasas frío, pero si lo que te afecta mucho es que sea de noche todo el día. En verano se hace de día a las 4 de la mañana y de noche a las 23, es increíble."

En sus visitas a Tucumán, Santiago hace todo eso que extraña tanto cuando está lejos. “Cuando volví a Argentina de visita, seguía con el mismo ritmo que tienen acá, pero bueno a veces me iba con mis amigos a comer un sánguche de milanesa, algo que no puede faltar cuando visitás Tucumán, algo que se extraña todos los días, comer un buen sánguche de milanesa, un buen asado con amigos, se extraña mucho el día a día con la gente, el contacto con la gente de allá. No quiero decir que acá sea malo, pero es muy diferente a lo que estamos acostumbrados.”

Además, reflexionó sobre lo difícil que es emigrar: “Desde que estoy acá siempre digo que irse del lugar que uno vivió toda la vida es muy difícil, no es para cualquiera, hay que tener mucha cabeza. Me gusta estar acá, pero mi idea es volver a mi provincia, a mi ciudad y volver a mi vida de siempre. Porque sinceramente por más que aquí esté muy bien y aquí todo funcione muy bien, uno extraña muchísimo la vida de siempre. Así que disfrutando el momento, viviendo el día a día, tratando de no pensar en el futuro, lo que ya pasó atrás y poniendo mi enfoque en el día a día.”

Uno de los aspectos que más destaca de Dinamarca es la seguridad y la organización social. “Aquí en Dinamarca está todo muy bien pensado, organizado, todo hecho por algo, no existen los robos, la delincuencia, si te olvidás el celular en algún lugar, volvés y está ahí, la verdad que en ese sentido Dinamarca es increíble, salís con una tranquilidad impresionante.”

A pesar de todo lo bueno que encontró en ese país, la nostalgia siempre lo acompaña. “A pesar de que es una experiencia inolvidable, extraño mucho mi ciudad natal, mi gente, mi círculo social, mi familia, por supuesto. Uno se pierde muchas cosas estando lejos. Cuando uno se levanta acá y empieza a ver en las redes sociales, la verdad que por ahí te sentís un poco mal porque te gustaría estar, pero lo tengo recontra asumido.”