Top

"Antes y ahora": tremendo, el relato de lo que vivió un tucumano en la previa de la Navidad

OPINIÓN

El escritor y poeta tucumano Roberto Salinas reflexionó con profundidad sobre lo que dio a conocer como "la diferencia" entre la Navidad de antes y las modernas. Un texto para leer y pensar.

Navidad moderna.


El escritor y poeta tucumano Roberto Salinas reflexionó con profundidad sobre lo que dio a conocer como "la diferencia" entre la Navidad de antes y las modernas. El texto es el siguiente:

La mesa familiar era risas y risas. Las reuniones eran un canto a la felicidad. Los regalitos en homenaje al Nacimiento del Niño Dios eran simples: un autito, unos soldaditos. Ahora, si no es el último iPhone los chicos se te burlan...

Nadie salía a comprar ropa para Navidad. En realidad, las personas en general estaban bien vestidas todos los días.

No había que llevar nada a la casa de mamá. No era a la canasta. Seguramente alguna torta, pero la comida y la bebida inclusive papá y mamá la servían sin pedirle nada a nadie.

Eso sí: había que alabar las empanadas y la pizza amasada a mano y su sabor exquisito. Siempre habías muchas empanadas de carne y muchas pizzas que desde temprano tenían sus ingredientes: enormes pedazos de queso cuartirolo, tomates, harina sobre la mesa... y clima festivo.

Todo era barato: desde La Gaceta hasta los vinos de litro tinto y cigarrillos. Una moneda tenía valor y podías comprar los raspafósforos y más audazmente los miguelitos y baterías.

La familia reía con gusto.

Las 12 era de muchos abrazos y algunas lágrimas de los más grandes que los niños no entendíamos.

Ahora somos nosotros los de las lágrimas amargas y silenciosas. El ulular de la sirena de La Gaceta cortaba el humo de la cohetería como un cuchillo: era impresionante y erizaba la piel. Se hacía el silencio para escucharla.

La música sonaba en cada casa y corríamos de aquí para allá con nuestros juguetes: regalos del Niño Dios, pequeños sublimes llenos de amor. Y las risas...

Llegó la TV que era muy buena, programas magníficos, todos de gran arraigo y la fiesta en el canal para esperar las 12...

Luego tristemente esa misma TV dejó de lado Los Invasores, Batman, Bonanza, para comenzar la era de destruir hogares: chismes y miserias se multiplicaron por doquier: entró en escena el patético gordo estúpido que se ríe como pelotudo que llamaron Papá Noel y que ganó terreno más y más y la gente olvidó con facilidad la razón de La Navidad.

Como la TV tuvo tanto éxito con sus programas mostrando miserias, apareció el celular: más moderno, más caro, más adictivo, y se apoderó de la cabeza de grandes viejos y chicos haciéndoles pensar lo que se les da la gana al que maneja lo que llaman algoritmos. 

Ahora obligan a gastar y gastar.

Las reuniones son que cada uno ponga algo y la mesa ya no ríe... Cada uno mira su celular, cada niño se quiere levantar de la mesa para ir a mandar mensajes o ver el Facebook.

Todo se cuestiona y cualquier ignorante discute medidas sanitarias, de seguridad o educación.

El espíritu navideño solo llama a que te endeudes y creo que el 80 por ciento ya ni sabe lo que significa La Navidad: creen que es una fiesta del consumo...

Muchos dudan o no  creen en Dios: cuestionan, usan palabras como "agnóstico", hay sectas por doquier que se saben son estafadores e igual van a adorar falsos profetas...

Eligen gobernantes cínicos inescrupulosos y criminales. Y peor: los defienden.

Pero solo hubo un Niño llamado Jesús que regaló amor y pidió que nos amemos los unos a los otros y mil cosas buenas que hagan lo que hagan (y digan lo que digan) hace 2000 años cambió el curso de la Humanidad.

Con solo querer y respetar a tu familia todos los muros malignos caen para nunca levantarse. Feliz Navidad. El Nacimiento siempre nos llena de Esperanzas.

*Por Roberto Salinas, escritor y poeta tucumano.