"Hermosa, fría y arriesgada": María José, la tucumana que hizo cumbre en el Aconcagua y lloró de la emoción
María José Rodríguez, oriunda de Juan Bautista Alberdi, tiene 31 años, es profesora de Biología y trabaja desde 2023 en el Aconcagua como campamentera. Hace una semana alcanzó la cima del cerro más alto de América y en diálogo con eltucumano.com relató cómo fue el ascenso, el frío extremo y el momento en que quebró en llanto.
María José Rodriguez, haciendo cumbre en el Aconcagua.-
María José Rodríguez nació en Juan Bautista Alberdi, al sur de Tucumán. Tiene 31 años, es profesora de Biología y desde 2023 trabaja en el Aconcagua, la montaña más alta de América, ubicada en Mendoza y con una altura de 6.961 metros sobre el nivel del mar.
“Yo trabajo en el Aconcagua desde el 2023. Al principio no quería saber nada con subir. Pero después me empezó a picar el bichito y mi jefe me dejó pagarme el permiso, pagar un seguro para subir”, relató.
Actualmente se desempeña como campamentera en una empresa de la zona y, además, está en plena formación para convertirse en guía de montaña. “Soy profe de Biología. Ahora estoy estudiando para ser guía de montaña y aquí en la empresa soy campamentera”, explicó.
Foto gentileza Maria José Rodriguez.-
María José, reconoció que no tuvo una preparación específica como la de muchos expedicionarios que entrenan durante meses en sus ciudades de origen.“No tuve mucha preparación, sí salí a correr como siempre y eso me dio mucho aire para poder subir, pero no es lo mismo estar en tu casa y prepararte bien a estar aquí trabajando. El plus de estar trabajando acá es que estás más aclimatado”, señaló.
El proceso de ascenso incluyó varias etapas de adaptación a la altura. Primero permaneció dos noches en Plaza de Mulas, el campo base ubicado a unos 4.300 metros sobre el nivel del mar, donde se concentra la mayoría de los montañistas antes de avanzar hacia los campamentos superiores.
“Estuve en Plaza de Mulas dos noches, que es el campo base. De ahí me fui a Nido de Cóndores, que es el segundo campamento de altura, y por último hice una noche en Berlín y ahí atacamos a cumbre”, detalló.
En la ruta normal del Aconcagua, los campamentos de altura se distribuyen de la siguiente manera: Canadá, a 5.100 metros; Nido de Cóndores, a 5.400 metros; y Berlín, a aproximadamente 6.000 metros, donde María José pasó la noche previa al intento final.

El tramo final fue el más duro. El llamado “ataque a cumbre” comenzó de madrugada y se extendió durante nueve horas. “El ataque a la cumbre duró 9 horas, desde que salimos de Berlín a las 4 y media de la mañana hasta las dos y media que hicimos la cumbre”, contó.
Las condiciones climáticas fueron extremas desde el inicio: “Al principio salimos con menos 20 grados. Mucho frío, mucho viento de noche encima. Tipo 7 de la mañana fue cuando más sentimos el frío”.
Para avanzar sobre la nieve, debieron colocarse crampones. “Nos pusimos crampones para poder seguir caminando por la nieve”, explicó.
A medida que ganaban altura, el impacto del ambiente se hacía sentir con más fuerza. “Cuando llegamos a la Cueva sentí la altura, la falta de oxígeno, todo costaba el triple”, recordó.
El último tramo, conocido como la Canaleta, fue el más exigente físicamente. “La Canaleta es el último tramo. Era hacer 10 pasos y respirar, así hasta la cumbre”, describió.
El momento de alcanzar los 6.961 metros estuvo atravesado por la emoción acumulada de años de trabajo y pasión por el deporte de montaña. “Lloré mientras subíamos los últimos escalones de piedra, sentía que muchos años de trabajo y dedicación al deporte que tanto amo se resumían ahí. Pensé en mi familia, en la gente que apoya, en mis amigos. Para mí fue un gran logro”, confesó.

Además de su formación académica, María José avanza en su carrera como futura guía. “Terminar la escuela de guías. Igualmente eso no quiere decir solo estudiar, sino que también nos piden un currículum en donde nos exigen montañas de más de 5.000 msnm, si no también travesías, escalada, etc.”, explicó sobre los requisitos para obtener la habilitación.
Además de su recorrido en la montaña, María José es una gran corredora y una de las atletas destacadas de Tucumán. En numerosas competencias provinciales la vimos subir a los podios, consolidándose como una talentosa deportista. Hoy, las imágenes la muestran en otro escenario: rodeada de nieve, en medio de montañas imponentes. De los podios tucumanos a la cima del Aconcagua, su historia emociona y refleja el crecimiento de una deportista que llevó su pasión cada vez más alto.








