"¿Quién lo hubiera imaginado'": una emprendedora tucumana logró que una tenista del Top 100 de la WTA use su ropa en torneos internacionales
La marca nació en Tucumán y hoy llegó al circuito profesional de tenis: la ucraniana Oleksandra Oliynykova comenzó a competir con prendas diseñadas por una emprendedora local, luego de su paso por el torneo WTA 125 que se disputó en la provincia.
Oleksandra Oliynykova
Una historia inesperada une al tenis internacional con Tucumán. La tenista ucraniana Oleksandra Oliynykova comenzó a competir en el circuito profesional usando ropa de una marca creada por una emprendedora tucumana, un vínculo que nació tras su participación en el torneo WTA 125 que se disputó en la provincia.
La jugadora, que actualmente se encuentra dentro del Top 100 del ranking mundial, se consagró campeona del WTA 125 de Tucumán en noviembre de 2025 luego de vencer a la egipcia Mayar Sherif por 3-6, 6-2 y 6-2 en la final disputada ante más de 4.000 espectadores.
Durante ese torneo, que reunió a miles de fanáticos del tenis y marcó un hito deportivo para la provincia, la ucraniana generó una fuerte conexión con el público local. Incluso protagonizó gestos que llamaron la atención, como repartir pequeños juguetes a los chicos que estaban en las tribunas durante los descansos de los partidos.
Pero su paso por Tucumán dejó algo más que un título. Fue allí donde conoció la marca de ropa deportiva creada por una emprendedora de la provincia, cuyas prendas terminaron conquistando a la jugadora. Desde entonces, Oliynykova decidió incorporarlas a su indumentaria deportiva y comenzó a utilizarlas en diferentes competencias del circuito internacional.
La repercusión fue inmediata: la tenista apareció con esa ropa en torneos de alto nivel, incluso durante su participación en el Abierto de Australia, uno de los Grand Slam del calendario.
Daniela Zeitune es licenciada en administración de empresas y juega en el circuito tucumano de veteranos. Desde 2013 combina dos pasiones: la ropa y el tenis. Entonces trasladó su experiencia dentro del deporte a un proyecto de producción local y personalizado para los jugadores.
Su marca, Libido, siempre tuvo una buena aceptación entre las mujeres de Tucumán. Pudo expandirse afuera de la provincia. Su proyecto, que trabaja por pedidos y adapta cada diseño a las necesidades de sus clientas, creció con el tiempo y hasta se animó también a vestir hombres. Pero nunca había cruzado las fronteras argentinas.
“Ella, cuando estuvo en Tucumán, llamó la atención por sobre todas las demás chicas por su amabilidad con la gente, los brillitos que usa en la cara y su juego, por supuesto, que volvió locas a las rivales con sus cambios de ritmo” cuenta.
Observó que Oliynykova no siempre se vestía igual. Eso le hizo suponer que no tenía un auspiciante de ropa. “La estuvimos viendo toda la semana y yo me di cuenta de que estaba sin sponsor. Entonces, ya soñando con mis amigas, la veíamos y decíamos: ‘¿Usará mi ropa si se la damos? ¿No la usará?’”, recuerda.
Habló con su entrenador y le preguntó si vería con buenos ojos ofrecerle algo de su producción. “’¿Qué opinás si le doy dos vestidos?’, le pregunté. Y él respondió que lo hiciera y gestionó un encuentro entre ambas”, narra. “Ella, feliz y muy amorosa, dijo que sí”, le comenta a Clarín aún sin poder creer lo rápido que se dio todo.
Con la confianza ganada, Zeitune avanzó sola. La invitó a su local y le ofreció distintas prendas. “Fui a un entrenamiento y me animé a preguntarle si quería venir al negocio. Vino, estaba enloquecida, parecía una nena en una juguetería; fue muy amable y se probó todo” comenta. “Yo le quería dar más y me decía: ‘No, no, no’. Yo igual le di mucho; le di treinta vestidos en total porque veía su historia de vida, sus necesidades”, asegura.
“¿Quién se hubiera imaginado que una empresa tan chiquita como la mía, y de Tucumán, podía estar vinculada con una jugadora profesional ucraniana? Es increíble cómo se dieron las cosas”, relata con la alegría en la voz. “Mi marca tiene recién dos años. El taller recién lo instalé en abril así que más feliz no puedo estar”, sostiene.
Tras su exitosa presentación en Tucumán, Oliynykova viajó a Colina, Chile, y también ganó el torneo.
“Todo esto fue sin esperar absolutamente nada a cambio. Ella, después de ganar en Tucumán, se fue a otro WTA 125, y ganó. Usó mi ropa también, volvió a salir en todos los portales. Pero cuando le entregaron la copa la vi abrigada con una camperita de jean” relata Zeitune.
Al saber que jugaría en Buenos Aires decidió confeccionarle más indumentaria. “Entonces le produje un par de camperitas livianas. Yo no tenía mucho tiempo, en realidad, pero se las hice. Y ella, con mucha amabilidad, me pidió si le podía hacer calzas largas y de abrigo porque en Kiev hacía mucho frío y tenía que volver a entrenarse; así que llegué a hacerle unas seis calzas. Y le separé absolutamente todo lo que yo tenía en talle S. Me fue con un montón de mercadería a Buenos Aires”, cuenta en diálogo con Clarín.
Oliynykova es una de las historias más particulares del tenis actual. Nacida en Kiev, vive y entrena en Ucrania en medio de la guerra con Rusia y viaja sola a muchos torneos del circuito. Su padre, que antes la acompañaba a competir y además es su mánager, actualmente se encuentra combatiendo como soldado en el ejército ucraniano.
Oleksandra Oliynykova compite con una raqueta, pero también con una historia a cuestas. Desde Kiev hasta Tucumán, desde un taller pequeño hasta uno de los escenarios más grandes del tenis mundial, su recorrido demuestra que el deporte puede ser un puente entre países, realidades y personas que deciden acompañarse, incluso en los tiempos más difíciles. [Clarín]








