El soñante del tomatal: el estreno de La Mirilla bordado punto a punto
El Grupo La Mirilla estrena este domingo 26 de abril en La Sodería una obra que empezó como cuento en 2019 y ahora cobró su forma escénica. El Soñante del Tomatal nació en Colonia Santa Rosa, creció en tela e hilo, y llega al escenario con la pregunta que abrió todo ¿dónde empieza y termina un sueño?
Grupo La Mirilla
El domingo 26 de abril a las 18 horas, La Sodería (Juan Posse 1141) recibe el estreno de El Soñante del Tomatal, la nueva obra del Grupo La Mirilla Títeres para Espiar.
La pieza parte de un cuento de Carmen Fernández de Ullivarri escrito en 2019, con figuras reales de Colonia Santa Rosa, el pueblo salteño donde nació la autora. La historia: Un sereno en una noche mientras custodia una quinta se encuentra con un hecho misterioso, una zorra recién nacida, la cuida y en el paso del tiempo se transforma en mujer. Ella un día decide irse. Esta historia nos pregunta entre otras cosas ¿Dónde empieza y termina un sueño?
La escenografía y el arte son de Cecilia Villafuerte; la dirección y técnica, de Yesika Migliori; la asistencia, de Josefina Chocobar.
Un rasgo central de la puesta es que la narración se construye sobre piezas textiles que funcionan como soporte físico del relato, bordadas punto a punto por Villafuerte, que despliegan la historia como si fuera un libro que se abre mientras se cuenta.
Detalle de los bordados de Cecilia Villafuerte
El Grupo La Mirilla Títeres para Espiar está compuesto por Carmen Fernández de Ullivarri, Cecilia Villafuerte, Yesika Migliori y Josefina Chocobar. Tiene una trayectoria de más de una década (trabajan desde 2015) desde sus orígenes crean obras con distintas técnicas y formatos: lambe lambe, Títeres de mesa, sombras y guante.
Han realizado y realizan talleres y giras, participando en diferentes encuentros y festivales. Son también el grupo organizador en Tucumán del Festival Nacional Ojo al Títere junto a La Sodería casa de Teatro.
Carmen Fernández de Ullivarri
Antes del estreno aprovechamos para hacer unas preguntas a Carmen Fernández de Ullivarri, la autora e intérprete de la obra.
Al cuento lo escribiste en 2019 y ahora se convierte en obra. ¿Qué pasó en el medio -con el texto, con vos, con la historia? Y cuando empezaste a trabajarlo con títeres, ¿hubo algo que el cuento resistió?, algo que no quería traducirse?
En el 2019 lo escribo y la convoco a Cecilia Villafuerte para que armemos la parte visual juntas. Ella realizó en ese momento las escenas, paisajes de tela pensados como el sustento de la historia, y teníamos el deseo de hacer un vestido del cual se desplegarían las telas como hojas de libro/escena. Hice los personajes -títeres planos de varilla- a partir de paisajes, que saldrían de bolsillos.
Pensábamos como si se portara la historia y se fuese desplegando de la ropa mientras se contaba. El 2020 lo maquetamos como un cuento digital con las imágenes y el texto. Eso fue una necesidad que sentí (…) Armarlo de esa forma era una manera de que se conjugue y continuar. Era un principio para pensarlo también como un libro impreso y compartirlo, en un momento donde eso era posible. Los títeres estuvieron desde un principio, serían y son guías para contar la historia.
El pdf -o cuento maquetado- fue un devenir, le permitió existir en un lugar incierto y lo dejé allí. Sentí que, por otros quehaceres, cuando me fuera posible lo retomaríamos. Con La Mirilla tenemos como grupo otras obras; en estos tiempos crear es un acto de resistencia y este trabajo estaba ahí esperando. Elegimos retomarlo como grupo y con Cecilia nuevamente, para que pueda volver a ese lugar inicial de narración y personajes como una obra.
Sobre la resistencia, o la imposibilidad de traducir, no sé. Hoy hay una grupalidad de trabajo que sostiene. Muchas veces dudé, sobre todo al fijar la historia en un pdf: si estaría bien escrita, si se entendería. Yo no sé nada sobre formas de escribir. Entendí simplemente que tengo algo para contar, ya que el personaje es alguien que estuvo presente en mi infancia y que el lugar lo llevo dentro. Ahora la historia tiene otra hondura, no es solo mía, es de todos los que la construyen: Yesika Migliori que aporta miradas, Josefina Chocobar que me dijo retomemos, Cecilia Villafuerte que materializa con sensibilidad, Esteban Zelarayán que en una visita dejó propuestas, Ana Teitelbaum que en un ensayo nos aportó preguntas. Y todo lo que deviene haciéndola.
La narración se apoya en piezas textiles que funcionan casi como un libro físico. ¿Cómo se elaboran esos materiales? hay un proceso artesanal detrás, una búsqueda específica de texturas o materiales? ¿Es algo que La Mirilla ya venía explorando o llegó con esta obra?
Sí, hay un germen de libro físico que se expande.
Esas piezas textiles son una propuesta del arte de Cecilia Villafuerte, una materialidad donde ella se desenvuelve con certeza técnica y claras sensibilidades. Cada paisaje es una artesanía, punto a punto. Son parte del sustrato que dio y da forma al trabajo. Ella desde hace muchos años aborda esto en su obra: el bordado, la corporeidad y la materialidad en las superficies y formas de las telas.
Creo que llegó más con esta obra y con las formas de trabajo de Cecilia. Nosotros en otras obras integramos materialidades en base a las necesidades de la técnica de los títeres que elegimos en cada caso. Por ejemplo, Aventuras Caninas es una obra de títere de guante con personajes que se encuentran en la calle, por lo cual buscamos construir cada uno con materialidades de la calle: bolsas, paquetes, cartones de packaging, telas en desuso, etc.
La Mirilla trabaja con lambe lambe, títeres de mesa, sombras, guante -técnicas bastante distintas entre sí- ¿Cómo se toma esa decisión? ¿La historia pide su técnica o a veces es la técnica la que encuentra su historia?
Sí. Pienso que sería una pregunta que nos haríamos para responderte, pero creo que hay técnicas que son para ciertas historias y otras para otras, dependiendo de las acciones de los personajes y de la poética de cada pieza que se elige. Que igualmente se conjugan y acompañan porque una técnica aporta a la otra. Por ejemplo, en Odas Tiriteras hay títeres de mesa y sombra juntos. El lambe lambe tiene un formato que requiere síntesis en la historia y pequeñez en los elementos, pero eso no quita que una obra de ese formato se traduzca a otro con adaptaciones.
¿Quién va a ver teatro de títeres hoy? ¿Qué tipo de público te encontrás? ¿y cuál te gustaría encontrarte?
Nuestro cobijo como grupo es La Sodería Casa de Teatro, un espacio de teatro independiente donde ensayamos y donde por lo general presentamos nuestros trabajos. A veces hacemos funciones en espacios públicos por contrataciones.
Desde ahí, veo que van familias, por el hecho de que los títeres se asocian a las infancias. También adultos que aprecian este arte. Nuestras obras suelen estar planteadas para todo público.
Lo que me gusta es que el adulto que eligió ir a ver la obra en el teatro lo convoca una curiosidad que no tiene edad. Y cuando la función es en un espacio público, interpela: el que pasaba se queda mirando.
Me gusta el público que va, que tenemos. Pero me gustaría que tuviéramos más tiempo para ir al teatro; es un lugar de encuentro. Y que no se piense que los títeres son algo exclusivo de las infancias.
¿Cómo comprar las entradas?
La puesta es una obra apta para todo público.
Entrada Adultos $10000
Entrada Menores $5000
Se pueden comprar en la puerta de La Sodería o bien se puede hacer una transferencia al alias:
lasoderia.teatro
y luego enviar comprobante al 3815873031
Detalle de los bordados de Cecilia Villafuerte








