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La cruz como un signo más

Entendiendo...

Creyentes o no, la cruz tiene un impacto semántico enorme dentro del inconsciente colectivo occidental. Este símbolo deviene de un instrumento de tortura y aún puede serlo: cargar con la cruz. Aunque, ¿qué pasa si lo resignificamos como un signo aditivo? ¿Qué pasa si la cruz en realidad es suma?


Luego de un llamado de atención de mi salud hace unos meses, me puse las pilas y empecé a enfocarme en mí en todo sentido. Un reaccionar físico, emocional, espiritual, económico, nutricional... esencial. Dirán que empecé a sacrificarme. Para nada. 

Ya en el entrenamiento físico la recompensa es inmediata y hasta un poco adictiva. Por dar otro ejemplo, lo nutricional tampoco considero un sacrificio. Me cocino y como mucho más rico que antes y bastante abundante. De hecho la buena digestión y nutrición me desencantó completamente de comidas que eran debilidad. Me doy cuenta de que ciertas cosas que me desesperaban como el mítico sanguche de milanesa o la empanada me indigestan un poco y evidentemente siempre fue así. El tema es el apego emocional. La célebre "pulsión de muerte" de Freud que disfraza un "daño" como placer.

Entonces, ¿cuál es el sacrificio? Ninguno. Y eso me hizo pensar en la cruz más aún luego de las pasadas Pascuas.

Si Dios quiere...

Como sabrán mis lectores, hace un tiempo me reconvertí al catolicismo. Creí que esto era el pivote de mi vida, cuando en realidad la cuestión pasa por uno mismo.

Creer en Dios es fantástico, aunque eso de por sí solo carece necesariamente de un un primer paso aditivo a tu vida en concreto. Todo cambio se basa en elegir, en la acción, en el libre albedrío. Creer es algo pasivo: "Si Dios quiere". 

Dios no quiere nada porque no necesita nada, porque es absoluto y además vos sos libre por designio de él. De última, el propósitio que se te dio es que elijas y hagas; no que gastes tu vida pensando que hay un destino, "que todo fluya" o que la suerte o mala suerte. Todo eso no existe y lo afirmo cabalmente ya que me dedico a la "especulación" como operador bursátil profesional. Desde las entrañas del mercado les aseguro que la timba no existe; todo se trata de formación, dedicación y acción. 

Como bien dijo Albert Einstein, "Dios no juega a los dados". El cuento de la suerte, timba o destino se termina con un señor llamado Phil Hellmuth. El tipo ganó 17 veces la Serie Mundial de Poker. ¿Tengo que explicar algo más?

El punto es que mi declive de mi salud fue post conversión. Elegí a Dios, sin elegirme y eso sencillamente no funciona.

Ya en la onda sana, en mis vacaciones en Tafí del Valle, precisamente me puse a escribir sobre ser positivo y tuve una epifanía. La cruz me impactó la psique: La cruz, el "sacrificio", siempre fue un más. Un signo aditivo. Una suma. 

Siguiendo con la doctrina del dar para recibir que bien expliqué en este artículo, quiero compartir que hay detrás (y adelante) de todo esto.


El clavo de la cruz

Mi educación formal viene desde un mambo bastante católico “fundamentalista”. Una interpretación de la fe desde un sentido profundamente negativo y los resultados saltan a la vista. Por ello, entre otras cosas, renegué de todo eso y me refugié en una fortaleza “racional”. Me convertí al ateísmo duro desde la adolescencia hasta hace un par de años.

Esto que señalo se transforma en pretérito pasado gracias a Dios y a Francisco principalmente el verdadero refundador de la fe cristiana. Su gestión impulsó precisamente esto, sumar, sobre todo jóvenes en una era de histeria y aislamiento. Aquí podemos ver la masiva convocatoria en Plaza de Mayo del padre DJ Guilherme precisamente remixando y proyectando el profundo mensaje del argentino más importante de la historia: "No se metan en la cola de la historia. Sean protagonistas. Jueguen para adelante, pateen adelante, construyan un mundo mejor: un mundo de hermanos, un mundo de justicia, de amor, de paz". 

Los fundamentos de mi reconversión al catolicismo están bien explicados en esta nota que ya tiene varios meses. Establecido esto quiero avanzar. Más allá de que usted se identifique o no con la fe cristiana, vengo a hacer una reflexión filosófica personal muy profunda y que considero que puede ser realmente útil para cualquier ser humano. 

Se trata de abandonar la concepción de la cruz como una carga; un instrumento de culpa, falso sacrificio, martirio y tortura. 

“Transformo” la cruz en el símbolo más. Se convierte así en una adición, algo siempre positivo, un suma aritmética.

Esta radical resignificación conlleva una reforma infinitamente superadora. Ya la cruz deja de pesar, no se carga, no nos clavamos a ella, no es un instrumento de tormento y el hijo de Dios ya fue sacrificado allí y revivió. Sumó la vida eterna. Y eso vale para todos, la muerte deja de ser una fatalidad y es sumar a la vida terrena, una nueva y eterna. 

Esto además merece una buena reflexión para dejar de joder de una vez con el martirio. Dios, el ser más magnánimo, hizo el máximo sacrificio. ¿Usted entregaría a su hijo para que lo torturen y maten por el bien de la humanidad?

Yo no, por mí que se desate el holocausto nuclear (hoy ya no tan descabellado) y quedaremos mi hijo Octavio Alejandro y yo para refundar el Imperio. Si la humanidad decide seguir y acelerar ese camino, voy a hacer lo posible desde mi lugar para eludir ese destino empezando por estas palabras. Inmolarme o inmolar a los míos no. Hablo de esta ondita/modita que ya percibirán de de autodestruirse y, de paso, hacer arder el mundo por mezquindad o sentido de superioridad muy falaz. 

Hablo de esta pasión discursiva (porque se trollea más que acciona) de joder a Irán, los jubilados, los estudiantes universitarios, los "zurdos", la industria nacional, a los artistas, los "planeros", los periodistas, etc. En buena medida esto es némesis, muchos integrantes de estos colectivos votaron, militaron e insisten en esto. 

Por mi parte lo único que puedo hacer es expresarlo e intentar que regrese el sentido común si es que estuvo en algún momento. Hablo de sentido común precisamente, porque parece que la "lógica" detrás de esto es una maratón de a ver quién se vuelve miserable más lentamente. Las carreras olímpicas cortas, gana el que desacelera más lento. 

Entonces, a los fines prácticos, hablo de Argentina y buena parte de occidente, la ondita es que todos se jodan, y uno no joderse tanto, hacer ese sacrificio para que el otro se joda más y uno salga beneficiado ya que se jodió menos que el otro.

Clarísimo, ¿no? Ese es el "nuevo" sentido común. Esto esconde algo más profundo, se trata de no creerse merecedor de lo que se tiene o lo que se puede ganar y por tanto lo destruyo y arrastro a todo lo que esté al alcance; es miedo a la soledad además, "no me voy a hundir solo" necesito compañía en el fondo. Bueno, a eso, no me voy a sumar. 

Volviendo al eje, sí, Dios entregó a SU HIJO a los humanos para que lo torturen y maten literalmente. Eso es el verdadero reset del pecado original. ¿Hace falta más sacrificio o tormento en cada uno? ¿Hace falta reflejar proyectar eso hacia los demás? En otro artículo hablaré de la naturaleza hostigadora de la especie humana, esta cosa de estar mal y ser malo por "default". Ahora sigamos con lo positivo.

Más da más

Este poderoso símbolo occidental transmuta su esencia hacia un valor que siempre, matemática e inequívocamente, agrega justamente valores a la ecuación del existir. El debate deja de ser relevante ante una formulación tan evidente, taxativa.

Sencillamente transformo, transmuto y hago la conversión e inversión esencial del sacrificio, dolor y tortura hacia un “más”. Mi accionar y el accionar de los demás, siempre es, fue y será una suma ya que es lo que me trae a este presente. A obtener el poder, ahora sí infinito, de cambiar o conservar absolutamente todo; porque mi vida ahora halla su fundamento y existir en lo verdaderamente positivo, en sumar siempre.

Esta perspectiva supera inclusive al poderosísimo símbolo de la cruz cristiana. Hablamos de algo anterior. Se trata de la revolución que significó la abstracción de sumar, la primera operación matemática. El origen de todos los símbolos y, por lo tanto, el acceso al mundo de lo esencial; luego conceptualizado magistralmente por Platón. Es el mundo de la verdad absoluta e inabarcable, lejos de las falacias del falso relativismo, hablo del verdadero acceso directo a Dios. Acceso para cualquier ser humano, está ahí, solo hay que elegirlo.

Así las dudas son revaluadas y posteriormente reemplazadas o, mejor dicho, diluidas en este mensaje simple, poderosísimo, acotado y a la vez magnánimo.

En ese sentido, mi principal problema, la ansiedad angustiante generada por las posibilidades y los “hubiera/hubiese”, inició un inexorable proceso de abolición total. Doy muerte así a toda la concepción de ese falso multiverso que representa mundos fallidos. Mundos que solo pueden obtener una existencia incoherente y, por lo tanto, falaz; sólo pueden "existir" en la mente.

Para abolir este mal de la concepción de de las posibilidades paralizadoras, primero hay que justamente concebir su raíz. Este proceso halla su origen en el primitivo instinto de calcular trayectorias por tener nuestro origen evolutivo en primates arborícolas. Para saltar de una rama a otra, hay que verse en el futuro en otro lugar. Proyectar. El tema es que si empezás a poder ver el futuro aparece la muerte como posibilidad inexorable. El thánatos del que vengo hablando. Cuestión que ya "anulo" con lo que establecí de que la muerte es una suma hacia la eternidad. 

Menos ansiedad 

Esto va más allá de la ansiedad. Hablamos de la histeria, que se manifiesta tanto a nivel individual como colectivo. Esto de matar la posibilidad. Si me gusta una copa, por decir algo, proyecto posibilidades como que se rompa. Ante la angustia de esta incertidumbre, la histeria nos lleva a romper la copa. Ahí muere esa incertidumbre, sí, aunque se perdió eso que nos gusta, lo que nos copa: la copa.

Con la vida es la misma mecánica. Amamos nuestra vida, a nuestros seres amados, nuestra vocación, país, mundo, bla. Por miedo a perderlos los destruimos. Eso explica muchísimas cositas sobre todo en nuestro plano como nación. Y qué es más efectivo para concretar un suicidio colectivo que ponerse en manos de psicópatas. El fenómeno de gente histérica que se pone en manos de psicópatas está muy bien documentado y a la vez vigente. Deja de tratar de reconocer autoridad en una supuesta seguridad, sino de hallar seguridad en una indudable autodestrucción, nuestra naturaleza antropológica hostigadora por la que adoramos al máximo hostigador (prometo ahondar en esto en otro articulo).

El punto es que, es infinitamente más fácil y seguro destruir que construir. Si te ponés fino se ve como se cuestiona y castiga al líder virtuoso por pavadas y como se premia al tirano. Esto es materia fértil para cuestionar la democracia como cuestión “sagrada”. 

Entonces, ¿qué pasa si transformamos toda esta mierda? 

El proceso de evaluar saltar de una rama a otra que se degenera como ansiedad, histeria y demás, es en esencia la capacidad de plantear y concretar metas. La causalidad de la evolución de la vida nos dio un regalo en realidad. Podemos ver el futuro y proyectarnos. A su vez podemos ver el pasado y aprender, nutrirnos de él y valorar lo experimentado. Esto cambia completamente el estado presente, se diluyen los estados nocivos del inconsciente como la pulsión de muerte y se vive en un estado consciente. Se elige y se ejerce el sagrado estado del libre albedrío.

Triple suma

Este regalo vuelve a mi vida restablecido a su valor primigenio. Todo esto y más solo suma; es causa de lo que considero la revelación más importante y vital de mi existir y puede serlo para cualquiera que elija vivir así.

Por ese mismo motivo “grabo” este “nuevo” sentido en la memoria del universo para que quede a libre disposición del mundo y quedo a disposición de proyectarlo siempre, de manera "discreta" aunque firme y directa. HOY, ahora y siempre podés elegir frenar lo malo y sumar. 

Dios sí quiere. Por cierto, el pasado Viernes Santo hicimos una nueva edición de mi proyecto Black Rabbit, un club de música techno. Por alguna razón, bah, por una clara razón, cada vez que abro el club en esta fecha me va muy bien. Esa vez la temática fue directamente católica (sin ninguna ironía ni doble sentido) y tuvo un efecto extraordinario en el público. Todo armonía, todos bien, en paz y respeto. Sin que sea una cuestión monótona, toda la onda: todos sumaron y se divirtieron. Algo lógico, ya que, además de utilizar para la campaña gráfica la obra del Salvador Dalí con respecto a la crucifixión, hicimos uso intensivo de este mensaje de la cruz como suma. Por si faltase sincronía divina, la semana luego del evento fue lo del padre Guilherme en Plaza de Mayo. En fin, podés sumarte a este movimiento cultural positivo: una nueva celebración de vida en Black Rabbit Nu techno club. Bendiciones.

Arturo Alejandro Antonini

Analista político | Operador bursátil | Promotor cultural