Top

"El sol sale para todos": historia e ilusión del Negro Candela, el vendedor oficial del Mundial en Tucumán

HISTORIAS DE ACÁ | VIVA LA PATRIA

El Negro José Candela te arma una cancha de fútbol en dos minutos. Saca los bombos y las banderas, las camisetas y los pines, las vinchas y las alegrías, las cornetas y las esperanzas, las escarapelas y los guantes y se guarda para la final de su repertorio a la más deseada de todas, a la que nos vuelve a ilusionar: "Mirá qué linda está la Copa, ¿no?". Quién es el crack pegado a la Casa Histórica que juega desde hace 40 años | Por Alfredo Aráoz

¡Grande Negro!





"Muchaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaachos..."

El Negro José Candela te arma una cancha de fútbol en dos minutos. Saca los bombos y las banderas, las camisetas y los pines, las vinchas y las alegrías, las cornetas y las esperanzas, las escarapelas y los guantes y se guarda para la final de su repertorio a la más deseada de todas, a la que nos vuelve a ilusionar: "Mirá qué linda está la Copa, ¿no?" Está para ganarla de nuevo, ¿no? Acá entre los vendedores siempre tenemos un dicho: 'El sol sale para todos'. Ojalá que vuelva a salir este año".

Al conductor Gabriel Sanzano le pone el gorro galera a cuadros celestes y blancos (qué lindo le quedan los colores), a Alfredo Aráoz le encaja el gorro con la bandera argentina, a Joaquín Rostán el gorro de lana que usa Messi, a Franco Carletto un bombín, y para él deja una versión albiceleste con la bandera de La Scaloneta de fondo cubriendo el plasma del estudio de latucumana convertido en un estadio mundialista. 

"Cuesta 10 mil pesos la camiseta sublimada, la réplica original con todos los detalles a 25 mil pesos, la versión con perlas y brillantes a 20 mil, para chicos 15 mil, la bandera de La Scaloneta a 15 mil. Todo industria nacional", dice José Candela, el vendedor oficial del Mundial en Tucumán, quien jura con gloria vivir para vestir junto a sus colegas ambulantes a toda la provincia este año como el 18 de diciembre del 2022.

"Yo estoy muy ilusionado, la verdad. El Mundial pasado vendí todo. Fue una locura lo que se vivió. Ahora no sé si venderá tanto como la vez pasada porque se abrieron las exportaciones y eso perjudica al vendedor. Yo hace 40 años que soy vendedor y hay que buscarle la vuelta: no me quedo con los brazos cruzados pero sé que la cosa está difícil. Ojalá se venda mucho otra vez", analiza el Negro, quien en el Mundial de Brasil se quedó con las banderas en la mano y el llanto de Messi en la final contra Alemania.

A diferencia de algunas personas, el Negro Candela no se guarda los colores cuando pasa el Mundial: "Siempre vendo escarapelas, banderas argentinas, pines de Malvinas, el mapa de nuestro país, la Ruta 40, y detalles tucumanos como las humitas, las empanadas y sánguches de milanesa".

"Tuve una crianza pesada. En la época de los militares era jodido. Tuve que buscar mi horizonte y vendía rosquetes. Luego empecé a vender pochoclos con una maquinita, después golosinas. Y en el Mundial del 90 ya empecé a vender: no había camisetas pero sí banderas de plástico que comprábamos en Salta y las traíamos. También vendíamos fotos de Maradona y de Caniggia. En el 94 se vendieron muchas figuritas, en el 98 fue el moco del Burrito Ortega, en el 2002 fue el peor Mundial y el que se vendió fue Verón. Se vendía cuellitos polar también", remarca el Negro.

"En 24 y Laprida, cuando era la Farmacia Massini (ahora Farmacia del Pueblo) vi el Mundial pasado y contra Asutralia tuve un episodio con una mesa que voló. Hay que prepararse para el Mundial. A veces me pongo temperamental, pero en general soy tranquilo. De antemano trato de estar tranquilo", cuenta el vendedor que también va a la cancha de los grandes tucumanos: "En Atlético se vendía mucho en la época del Pulga, pero en general en la cancha de San Martín se vende más". 

Antes del final, el Negro Candela comparte con todos un video editado por él mismo con la Copa del Mundo y los tucumanos y tucumanas alzándola, alentándolo a Lionel, sintiéndose campeones otra vez: "La Copa se vende un montón. Tengo un amigo que me vende las de yeso pintadas en dorado. No la traje porque no la puedo trajinar mucho. A esa la guardo para lo que viene, para este Mundial ahora que nos volvimos a ilusionar".