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El buraco que aparece en la montaña: Agua que no has de beber

ANTES Y DESPUÉS

Mirá cómo el dique de cola, el vertedero de residuos de la Minera Alumbrera, creció a lo largo de los años. Las filtraciones que contaminan napas que beben los ciudadanos.





En 1997, Arnoldo Castillo irrumpió en llanto por la esperanza de futuro para Catamarca. Acto seguido, explotó la primera dinamita de muchas, muchísimas. Así quedaba inaugurada, de una vez y por los siguientes veinte años, la explotación Minera Alumbrera.
Los Yacimientos Mineros de Aguas de Dionisio (YMAD) pertenecen a Catamarca, la UNT y Nación. Los capitales son suizos y canadienses. La electricidad llega desde Tucumán y la Minera devuelve allí el mineral concentrado en un caño de 300 kilómetros. De ahí un tren la lleva a Rosario, y de Rosario va al mismo lugar que trajo los capitales. El círculo se cierra.
Se encuentra Andalgalá, la tercera ciudad más importante de Catamarca. Un pueblo pobre sobre montañas de oro de 18 mil habitantes, a 240 kilómetros de San Fernando. Cuando la empresa llegó allí, la promesa de progreso fue tan fuerte que Aída Orellana invirtió todo lo que tenía para construir un pequeño hotel que rara vez aloja visitantes. Su familia aún le echa la culpa. “La Minera no compra aquí ni la lechuga para la ensalada”, aseguró en una entrevista con lavaca. 
A fines del siglo XIX y hasta principios del XX, fue una región que conoció el bienestar de la minería: galerías a pequeña escala, mucha mano de obra, pico y pala, lomo de burro. De ahí la alegría por dar la bienvenida a una empresa minera. Hoy no hay pico, ni pala, ni mineros. Solo 40 camiones, tractores y excavadoras manejadas por operarios.
Promesas: un barrio para cinco mil personas, hospital de alta complejidad, rutas asfaltadas, seis mil puestos de trabajo. Realidad: nada de lo anterior. La compañía asegura que emplea 1.800 personas del lugar, los lugareños dicen que no son más de 100. Si se busca un justo medio, sigue lejos de lo prometido.
El proceso es así: se dinamita la montaña, se transforman las rocas en polvo, se las diluye en soluciones ácidas que purifican el material precioso. En un proceso de flotación se purifican nuevamente. De allí los desechos son destinados a un enorme basural llamado “dique de colas”, el que se ve crecer en el video hasta llegar a las dimensiones que tiene hoy, instancia en la que su diámetro supera el del socavón.
Allí se registran niveles de cobre y plomo que llegan hasta Las Termas de Río Hondo. Las denuncias son decenas y se realizaron desde Tucumán, Santiago y Catamarca. Julián Rooney, titular de la empresa, asegura que “no hay contaminación de ninguna índole. El importante trabajo desplegado y las conclusiones del monitoreo ambiental han servido para que la industria pueda demostrar su apego al cumplimiento de las normas ambientales”.
El Fiscal General de Tucumán, Gustavo Gómez, lleva adelante distintas causas por supuesta contaminación de la Alumbrera, entre ellas una por la composición y niveles de metales hallados en los afluentes que la minera desecha en el canal DP2 de Tucumán y que desembocan en el embalse de las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero. En diálogo con La Nación, indicó que las auditorías son insuficientes y que en Tucumán se dictan resoluciones administrativas más elásticas que las nacionales sobre los parámetros de contaminación.
Sucede que la empresa selecciona las muestras, las lleva al laboratorio e informa a los órganos de control los resultados. Las audita Catamarca, que recibe el 70% de sus ingresos fiscales de la empresa. El perito minero Héctor Oscar Nieva realizó un estudio para la Universidad De Nancy, en Francia, que confirma que el dique colas tiene filtraciones que contaminan las napas subterráneas de la zona. 
Además de esto, y a pesar de que la Alumbrera organiza su retirada, YMAD prevé la instalación de una nueva mina. “Un yacimiento de bajo costo y larga vida útil”, reconoce la carta de presentación de la empresa.
Alumbrera extrajo 1.100 litros de agua por segundo, que son 66.000 por minuto y 4 millones en una hora. Mejor no calcular por veinte años. De la montaña donde prevén instalar el nuevo emprendimiento, paradójicamente llamado “Agua Rica”, nacen los tres ríos que alimentan de agua a un cuarto de Catamarca. La nueva mina utilizaría tres veces más agua.
Renzo Cecenarro estudia en la UNT pero vive en Andalgalá, con su familia. Allá se respira, se vive y se camina Alumbrera. Y resignación: “No podemos pagar el agua y, además, comprar bidones. Está prohibido tomar agua del caño pero tomamos igual. Se toma en los clubes, en las escuelas, en la plaza. Y no es bebible. Ya no es bebible”. 
 

En 1997, el entonces gobernador de Catamarca Arnoldo Castillo irrumpió en llanto por la esperanza de futuro para su provincia. Acto seguido explotó la primera dinamita de muchas, muchísimas. Así quedaba inaugurada la explotación de Minera Alumbrera.

Los Yacimientos Mineros de Aguas de Dionisio (YMAD) pertenecen a Catamarca, la UNT y la Nación. Los capitales son suizos y canadienses. La electricidad llega desde Tucumán y la Minera devuelve allí el mineral concentrado en un caño de 300 kilómetros. De ahí un tren la lleva a Rosario, y de Rosario va al mismo lugar que trajo los capitales. El círculo se cierra.

Se encuentra en Andalgalá, la tercera ciudad más importante de Catamarca. Un pueblo pobre sobre montañas de oro de 18 mil habitantes, a 240 kilómetros de San Fernando. Cuando la empresa llegó allí, la promesa de progreso fue tan fuerte que Aída Orellana invirtió todo lo que tenía para construir un pequeño hotel que rara vez aloja visitantes. Su familia aún le echa la culpa. “La Minera no compra aquí ni la lechuga para la ensalada”, aseguró en una entrevista con lavaca

A fines del siglo XIX y hasta principios del XX, fue una región que conoció el bienestar de la minería: galerías a pequeña escala, mucha mano de obra, pico y pala, lomo de burro. De ahí la alegría por dar la bienvenida a una empresa minera. Pero no hubo pico, ni pala, ni mineros. Solo camiones, tractores y excavadoras.

Promesas: un barrio para cinco mil personas, hospital de alta complejidad, rutas asfaltadas, seis mil puestos de trabajo. Realidad: nada de lo anterior. La compañía asegura que emplea 1.800 personas del lugar, los lugareños dicen que no son más de 100. Si se busca un justo medio, sigue lejos de lo prometido.

El proceso es así: se dinamita la montaña, se transforman las rocas en polvo, se las diluye en soluciones ácidas que purifican el material precioso. En un proceso de flotación se purifican nuevamente. De allí los desechos son destinados a un enorme basural llamado “dique de colas”, el que se ve crecer en el video hasta llegar a las dimensiones que tiene hoy, cuando su diámetro supera el del socavón.

Allí se registran niveles de cobre y plomo que llegan en el agua hasta Las Termas. Las denuncias son decenas y se realizaron desde Tucumán, Santiago y Catamarca. Julián Rooney, titular de la empresa, asegura que “no hay contaminación de ninguna índole. El importante trabajo desplegado y las conclusiones del monitoreo ambiental han servido para que la industria pueda demostrar su apego al cumplimiento de las normas ambientales”.

Los estudios oficiales no demuestran la contaminación. Pasa que YMAD selecciona las muestras, las lleva al laboratorio e informa a los órganos de control los resultados. Las audita Catamarca, que recibe el 70% de sus ingresos fiscales de la empresa

El Fiscal General de Tucumán, Gustavo Gómez, lleva adelante distintas causas por supuesta contaminación de la Alumbrera, entre ellas una por la composición y niveles de metales hallados en los afluentes que la minera desecha en el canal DP2 de Tucumán y que desembocan en el embalse de las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero. En diálogo con La Nación, indicó que las auditorías son insuficientes y que en Tucumán se dictan resoluciones administrativas más elásticas en parámetros de contaminación que Nación. El perito minero Héctor Oscar Nieva realizó un estudio para la Universidad De Nancy, en Francia, que confirma que el dique colas tiene filtraciones que contaminan las napas subterráneas de la zona. 

Además de esto, y a pesar de que la Alumbrera organiza su retirada, YMAD prevé la instalación de una nueva mina. “Un yacimiento de bajo costo y larga vida útil”, reconoce la carta de presentación de la empresa.

Alumbrera extrajo 1.100 litros de agua por segundo, que son 66.000 por minuto y 4 millones en una hora. Mejor no calcular por veinte años. De la montaña donde prevén instalar el nuevo emprendimiento, paradójicamente llamado “Agua Rica”, nacen los tres ríos que alimentan de agua a un cuarto de Catamarca. La nueva mina utilizaría tres veces más agua.

Renzo Cecenarro estudia en la UNT pero vive en Andalgalá. Allá se respira, se vive y se camina Alumbrera. Y resignación: “No podemos pagar el servicio de agua y, además, comprar bidones de agua mineral. Está prohibido tomar del caño pero tomamos igual. Se toma en los clubes, en las escuelas, en la plaza. Y no es bebible. Ya no es bebible”.