¿Por qué se inunda Tucumán?
Más que el cambio climático, Franklin Adler asegura que los problemas surgen del crecimiento poblacional. "Ni los gobernantes ni los ciudadanos dieron importancia a los problemas que surgen de crecer en ciudades".
Fotografía de Info Aguilares.
“Ni los gobernantes ni los ciudadanos dieron importancia a los problemas que surgen de crecer en ciudades y ocupar territorio sin prever las consecuencias de ello”. Así lo asegura Franklin Adler, ingeniero civil con orientación en hidráulica en su paper.
Recientemente Tucumán ha sido azotada por fuertes lluvias y ciertos sectores de la provincia, sobre todo las ciudades y pueblos del sur, que han sufrido crecidas en sus ríos e inundaciones. La ciudad de San Miguel de Tucumán, Yerba Buena y las zonas aledañas tampoco se escapan a esta problemática.
“Tucumán, en particular, es un espacio geográfico reducido, con la mayor densidad de población (habitantes por cada km2) del país. La población crece a un ritmo aproximado del 2% anual y ocupa espacio urbano para alojarse y al mismo tiempo requiere tierras para producir alimentos y radicar industrias. Los únicos espacios no aprovechables son las montañas. Todo lo demás puede servir para contener población y desarrollar alguna actividad económica. Sólo hay que atenerse a las consecuencias, y ello nunca entra en los cálculos o en la voluntad de los responsables”, comenta Adler.
Y simplifica los problemas y las posibles soluciones de las inundaciones en tres grandes grupos:
1) Los de las ciudades ya consolidadas: “No hay otra opción que construir costosas obras de captación y conducción de aguas pluviales y de protección ribereña de los ríos que las atraviesan”.
2) Las inundaciones futuras en áreas de expansión de ciudades: “Es posible, mediante normativa y control, evitar la creación de ciudades de riesgo (…). Implica restricciones a la radicación, normas de construcción, control de caudales generados por la impermeabilización, etc.”.
3) Las inundaciones rurales: “Comprenden protección a tierras productivas, a obras de infraestructura y a población en baja densidad que habita la geografía rural (…). No suelen tenerse en consideración alternativas más razonables como la relocalización de la población, los subsidios especiales”.
Pero ve varios problemas en la aplicación de estas medidas, sobre todo condicionadas por la falta de personal con conocimiento técnico y que "para la mayoría de los gobernantes, asignar dineros a obras que eviten inundaciones es como 'tirar la plata'. Son montos muy elevados, que prefieren asignar a otros fines que juzgan más útiles para la población y que rinden mayores réditos electorales"
“Las siderales inversiones necesarias para afrontar los problemas de inundaciones urbanas y rurales deberán competir con las también necesarias pero destinadas a aprovechar los recursos hídricos de la provincia, apuntando al abastecimiento del sector productivo”, agrega, en torno a la problemática del agua en general.








