Una arquitecta tucumana defiende el derecho a una ciudad accesible
Derecho a transitar
Graciela Rotella advierte que ni siquiera la Defensoría del Pueblo de Tucumán ofrece las condiciones suficientes para que una persona cualquiera pueda desplazarse en su interior. Por eso, junto a otros colegas, presentó un proyecto de intervención en el Concurso DAC 2017 Accesibilidad Universal, que se realizó recientemente en Chile.
Imagen gentileza arquitecta Graciela Rotella.
La arquitecta Graciela Rotella sostiene que a San Miguel de Tucumán “le faltan años luz” para ser accesible a todos sus habitantes. Sólo falta vivir un par de horas en la ciudad para advertir la cantidad de barreras físicas de todo tipo que existen en los ámbitos urbanos, arquitectónicos y de transporte público. La deficiencia llega al paroxismo cuando se toma conciencia que ni la Defensoría del Pueblo de la Provincia ofrece las condiciones necesarias de accesibilidad.
Sin embargo, esta profesional tucumana decidió no quedarse de brazos cruzados. Junto a sus colegas María Fernanda Bauque, Mariano Sinconi y Nicolás Emanuel Mamaní diseñó una propuesta de intervención con el objetivo de adaptarlo a la Ley Nacional N°24.314, de manera que el edificio donde los ciudadanos reclaman por sus derechos no sea justamente el primero en vulnerarlos.
El trabajo fue presentado recientemente en el Concurso DAC 2017 Accesibilidad Universal, que se realizó en Chile. “La elección del edificio es representativa para señalar que se está vulnerando el derecho a circular libremente que está contemplado en la Constitución Nacional”, apuntó la docente universitaria, quien dicta una materia electiva en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU-UNT) que este año convocó a 400 estudiantes interesados por construir edificios accesibles.
“Cuando trabajamos en clases, implementamos diferentes dinámicas para que los alumnos puedan vivenciar las dificultades que enfrenta una persona con discapacidad o movilidad reducida para desplazarse por la ciudad. Con los ojos vendados toman conciencia de la cantidad de barreras que enfrentan; el desafío es trasladar luego esa experiencia al diseño arquitectónico”, explicó.
Rotella señala que, para que una ciudad sea accesible, hay que tener en cuenta que se debe cumplir con los artículos 20, 21 y 22 de la Ley que contempla tres aspectos: el urbano, el edilicio y el referido al transporte público. “Si no los trabajamos en forma paralela y simultánea, queda trunca la cadena de accesibilidad”, aclaró la profesional. Llevado a la práctica, un edificio puede estar adaptado a la norma, pero si no existe un transporte público y un diseño urbano acorde, todo pierde sentido.
Responsabilidades compartidas
Rotella golpea cuantas puertas sean necesarias, sobre todo las de los políticos, para explicarles que la ciudad tiene que ser para todos y no sólo para un grupo reducido. Para esto, dice que "es necesario empaparse en la temática, conocer las normativas y aplicarlas correctamente en la planificación estratégica urbana". Sucede que algunas veces existen las intenciones pero falla el aspecto técnico y los recursos se desperdician de una manera inútil.
“En Tucumán actualmente no existe un área técnica de control sobre las obras que se realizan para que tengan la accesibilidad correcta. De conformarse una comisión técnica, se podría diagnosticar, asesorar, capacitar y brindar alternativas accesibles a todos”, planteó.
“Cualquier persona tiene derecho a circular libremente y es su deber reclamar ante las autoridades que las condiciones de infraestructura satisfagan sus necesidades. Puede tratarse de personas con una discapacidad, o con movilidad reducida, abuelos, niños o cualquier ciudadano que encuentre obstáculos para desarrollar sus actividades”, ejemplificó.
Con esta misión, Rotella también desarrolló un proyecto de adaptación del Colegio de Abogados de Tucumán (CAT) y un Complejo Deportivo Accesible en Las Talitas. Además, participa de la Asociación Tucumana de Turismo Regional (ATER) para diseñar Circuitos Accesibles en la Provincia.
“Desde el punto de vista económico, es una gran oportunidad poder captar ese turismo emergente, destinado a personas en la tercera o la cuarta edad, que tiene tiempo para viajar y disfrutar de su tiempo libre. Para ellos, tenemos que pensar la forma de hacer accesibles los diferentes atractivos turísticos que tiene Tucumán”, cerró.
Ficha técnica: Defensoría del Pueblo, Balcarce 64.
*Construcción de un vado para salvaguardar el desnivel de los dos accesos, desde la vereda al interior del edificio, y la instalación de un piso antideslizante, texturado y de color contrastante para su fácil identificación.

*Refuerzo de iluminación en los accesos y señalizaciones en altorrelieve o sistema braille, con acabado mate, contrastando con la superficie para que tengan fácil lectura. En la escalera adyacente a la plataforma se prevé incorporar elementos de seguridad, como barrales y banda antideslizante en las huellas de los escalones, entre otras acciones.

*Reubicación o eliminación del mobiliario que entorpece la circulación; aumentar la superficie del baño de la planta baja y colocar un sistema de elevación hidráulico para transportar a personas con movilidad reducida.









