Vega y Schmidt, el dúo dinámico que combate los papeles de la Plaza Independencia
PIPÍ CUCÚ
Enfrentan una lucha sacrificada y de todos los días para que el principal paseo público del centro tucumano esté limpio. El esfuerzo, aseguran, vale la pena.
Vega y Schmidt trabajan con lluvia, sol o sombra.
Llegan de incógnito pasado el mediodía: cuando nadie los mira, tocan en clave la puerta marrón del cuartel cerrado bajo cuatro llaves en el corazón de la plaza Independencia. Cuando salen a la luz con el traje naranja de la empresa 9 de Julio, Oscar Vega (55 años) y Luis Schmidt (42) se convierten en el dúo dinámico que combate los papeles y todo lo que tiren sobre el suelo del lugar más emblemático de los tucumanos.
"Los días como hoy son los más complicados. Cuando llueve tanto, nos refugiamos. Cuando pasa, salimos con los haraganes a secar cada pasillo de la plaza. Hay veces que el agua se empecina y quiere estancarse, pero siempre la sacamos", se jacta Vega, pronto a cumplir 30 años limpiando las calles y plazas de Tucumán, famoso en Nuestra Señora del Valle, Lastenia.
"El viento entra por todos lados: se mueven los árboles, caen las hojas. Pero siempre tenemos que laburar lo mismo. La plaza tiene que estar limpia. Son 7 horas cada turno. De 6 a 13, de 14 a 21, de 22 a 5. Después de aquí, me voy a barrer las peatonales, ahí ataco los cordones cunetas, llenos de cosas que tira la gente", explica Schmidt, nombre de agente especializado en limpieza y enviado especial del barrio El Trula.
Mientras una señora les pregunta dónde puede lavarse las manos, un galán de colegio le regala un turrón a una chica del Santa Rosa y el envoltorio termina en los pies de Vega: "No siempre fue así, antes se cuidaba más todo. Y aclaro que los grandes son peor que los chicos".
Y remata Schmidt: "Renegamos a veces, pero cuando la plaza queda pipí cucú, es una alegría interna. Nosotros la limpiamos. Pueden venir nuestros hijos a jugar en un lugar lindo. Cuando veo un a señor enseñándole a su hijo a tirar el papelito en el cesto o a guardárselo en el bolsillo, siempre se lo recalco: 'Qué lindo ejemplo le da, lo felicito'. No es mucha ciencia: si entre todos cuidamos las cosas, todo va a estar más limpio. Mientras tanto, aquí estamos nosotros".








