"Nos bajamos del colectivo y corrimos al mar"
DEL RÍO SALÍ AL MAR
Tres jóvenes bailarines cumplieron el viejo sueño de conocer el océano gracias al malambo.
Ulises, Sofía y Walter son del interior tucumano; de Lules, Monteros y Banda del Río Salí, respectivamente. Este miércoles deleitaron al público marplatense con sus zapateos y fantasía de bombo sincronizada, en un escenario nunca antes visto para ellos: el mar.
“Es primera vez que venimos. Es algo extremadamente imponente; conocíamos únicamente por televisión”, afirman los jóvenes bailarines que forman parte de la delegación del Ente Tucumán Turismo que promociona la provincia en Mar del Plata. Para los tres, la costa era un sueño pendiente.

(Ulises, Sofía y Walter)
Visten el atuendo típico de quienes bailan el malambo, una de las danzas tradicionalistas que exige más destreza: botas altas y bombachas de gaucho, ellos; y ellas un vestido largo que rebolean con precisión en cada zapateo y azote de bombo. El marco de público es propicio; más de 50 personas se agolpan en la esquina de Boulevard
Maritma Peralta Ramos y Chacabuco, en Plazoleta Alfonsina Storni, para ver de qué se trata ese sonido atronador que atrae cada vez más gente.
Walter tiene 35 años, es el mayor del grupo de bailarines y quizás el integrante que más notó el contraste entre la yunga tucumana y la costa marplatense. “Te cuento una experiencia: yo vivo cerca del Río Salí, estoy acostumbrado al río o a El Cadillal; más que eso no pasaba. Y al llegar acá y pasar por la orilla de la costa no veíamos la hora de bajarnos del colectivo”, recuerda y revive en detalle cómo fue sumergirse por primera vez en el agua salada: “Lo que hicimos, apenas nos bajamos del colectivo fue correr hacia el mar, a las 9 de la mañana, con un frío tremendo. La gente nos miraba y se sorprendía porque decía ‘mirá a los locos aquellos’; éramos los únicos”.
El grupo de bailarines, 10 jóvenes y dos adultos, llegó a Mar del Plata el martes. Realizarán una serie de presentaciones con el tráiler 360° del Ente provincial de Turismo y cerrarán la persiana en el Espacio Clarín este jueves a partir de las 17. Emprenderán la partida el viernes, antes disfrutarán por última vez del mar y de la brisa marina.
Ulises añora la quebrada de Lules, el río y las montañas, aunque no puede ocultar la emoción que le genera poder bailar a sólo 100 metros de la playa. “La oportunidad de bailar acá, al frente, es genial”, afirma el luleño de 24 años que se sorprende del sonido de las olas.
Por su parte, Sofía, de 21, no puede ocultar la emoción que le generó ver por primera vez la costa, aunque sólo se limita a reír nerviosamente y dejar que sus gestos hablen por ella. “Es otro aire”, exclama entre risas antes de pasar la palabra a sus compañeros, con el mar de fondo y la brisa marina agitándole el pelo rubio y el vestido, como si el show no hubiera terminado.
“La verdad que tenemos que agradecer al Ente por la invitación y habernos tenido en cuenta, por mi edad no esperaba conocer el mar y menos haciendo el arte que vengo haciendo desde chico; el folclore me dio la oportunidad de conocer Mar del Plata”, agrega Walter, que antes de concluir deja ─junto a sus compañeros─ un mensaje de esperanza a los jóvenes para que incursionen en el mundo del folclore, un arte que para ellos resultó un trampolín para cumplir sueños y ampliar sus fronteras. “Esto es magia, tenés que vivirlo y darte el gusto de hacerlo. Bregamos para que el folclore no se pierda; me gustaría que esto siga por siempre, hay que seguir luchando para que no se pierda”.








