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Discusiones, lágrimas y pactos secretos en el Juicio Lebbos

DEBATE ORAL

El último día de audiencias de la segunda semana del proceso judicial estuvo repleto de “perlitas”. Un ofrecimiento agitó los ánimos. Denuncian reuniones secretas que mantuvo el fiscal de la causa con dos imputados.

Carlino y López Ávila charlan al otro lado del pasillo, luego del escándalo de Barrera. (FOTOS: Adolfina Leone Cervera)





Tensa. Así fue la última jornada de la segunda semana del juicio oral por el encubrimiento del crimen y el asesinato de Paulina Lebbos, que continuará el lunes con el interrogatorio a Nicolás Barrera, ex subjefe de Policía imputado por cuatro cargos, incluido el de encubrimiento agravado.

Dos de los imputados lloraron, uno dentro de la sala de audiencias y otro afuera, al igual que un abogado defensor que sucumbió a la presión que se generó a raíz de un escándalo que interrumpió la tranquilidad del proceso.

El día comenzó con la continuación de la declaración del ex jefe Hugo Sánchez que, entre las preguntas de los representantes de la Provincia ─demandada civilmente por una suma que asciende los $11.000.000─ y las consultas reiterativas de la defensa, rompió en llanto y culpó a Alberto Lebbos de perjudicarlo familiar y laboralmente. “Él (Lebbos) no ha visto el dolor que ha causado en los otros, no ha visto qué ha perjudicado gente”, se lamentó el comisario retirado, entre lágrimas.

Antes de terminar su testimonio, Sánchez fue consultado por Gustavo Morales ─defensor de Eduardo Di Lella─ si su declaración estaba condicionada a presiones de alguien más, lo que aprovechó para recordar una reunión privada que mantuvo con el fiscal de instrucción Diego López Ávila, que ─según él─ no constó en actas.

“Quisiera aclarar que no es que me he sentido presionado, pero en una reunión privada con López Ávila en su despacho, donde fue testigo de la concurrencia mi abogado defensor y también Carlino (defensor de Barrera), donde de cierta manera, previo halagar mi trayectoria y conocimiento, de alguna manera tratara de que yo le colabore con la investigación, ya que él tenía más o menos en claro lo que había pasado y que si yo colaboraba sería llamado como testigo y no como imputado”, reveló y aclaró: “No considero que haya sido una presión, pero sí que fue una acción incorrecta la de inducirme a inculpar a otro o dar información inexistente”.



La misma situación surgió del testimonio de Barrera, quien se quejó con el tribunal de las condiciones en que fue mantenido previo a su declaración ante el fiscal. Estuvo detenido durante 30 días, en distintas locaciones, y se lo incomunicó por 30 horas hasta la llegada del letrado. El ex subjefe le contó al tribunal que recibió una propuesta similar a la de su superior y que López Ávila le “juró por sus hijos” que dictaría su sobreseimiento si aportaba pruebas contra dos de los imputados. “Mi formación cristiana, policial y humana no me permite inventar pruebas para implicar a otro”, sentenció.

En ninguno de los casos se da cuenta de una presión o coacción para que los imputados declararen algo no deseado, aunque sí se refieren a una “inducción”. Consultado por eltucumano.com durante un cuarto intermedio, el fiscal de instrucción prefirió no explayarse sobre el tema y limitarse a decir que la verdad surgirá en el debate.

El interrogatorio a Sánchez continuó y se interrumpió abruptamente luego de que Morales consultara al ex comisario si había escuchado alguna declaración de Alberto Lebbos el día del hallazgo del cuerpo de su hija. Es que el letrado percibió una risa por parte del juez Dante Ibáñez, a quien increpó y aclaró que no había nada jocoso en la consulta. La advertencia del letrado al miembro del tribunal provocó el enojo del presidente Carlos Caramuti, que advirtió a Morales y declaró un cuarto intermedio de dos minutos.

El escándalo se desató durante ese receso, previo a la finalización del testimonio de Sánchez. Una persona se acercó sigilosamente a Barrera. Le habló por unos segundos y de pronto los gritos inundaron el hall central del segundo piso del Palacio de Tribunales. Los ojos del subjefe se tiñeron de rojo, vociferaba que el abogado de Enrique García ─ex comisario de Raco condenado a cinco años de prisión por falsificar el acta de hallazgo del cuerpo de Paulina Lebbos─ le había ofrecido un trato porque tenía miedo de que lo enjuicien por falso testimonio. “¡No pueden hacerme esto, no pueden hacerme esto!”, gritaba completamente fuera de sí.

Tanto Barrera como su abogado defensor, Gustavo Carlino, reconocieron al sujeto que se apersonó en tribunales como Rafael Gómez, ex policía y actual abogado de García. Si bien se mantuvo en secreto en qué consistió el ofrecimiento que pretendía conseguir un “arreglo”, trascendió que se intentó buscar la forma de que el condenado sea descartado del proceso como testigo y desacreditar las declaraciones que realizó en la etapa investigativa al fiscal López Ávila.

“Recién se hizo presente el comisario retirado Rafael Gómez, abogado de Enrique García que está en la cárcel, a decirme que García quería hablar conmigo porque él fue inducido por el doctor López Ávila y por el abogado Blasco, que le dijeron que le iban a dar 15 años de prisión si no me involucraba”, describió Barrera.



Al reanudarse la audiencia, Carlino pidió la palabra para describir lo que había pasado en el exterior del recinto. Mientras brindaba los detalles, también rompió en llanto. “Me supera esto, señor presidente. Nunca vi una situación así, nunca he esperado que un colega abogado venga a hacer una propuesta como esa, tan austera, tan cobarde, diciendo que quiere hacer un acuerdo cuando acá está sentado gente ustedes yo sé que Dios los va a iluminar y se va a saber la verdad”, indicó. Acto seguido procedió a solicitar la suspensión de la audiencia, a lo que el juez Dante Ibáñez expresó su rechazo.

Nicolás Barrera fue implicado en la causa por un testimonio de García en el que aseguraba que fue él quien le ordenó fraguar el documento que daba cuenta del descubrimiento de los hermanos Goitea ─quienes encontraron el cadáver de la joven y dieron aviso al sargento retirado Waldino Rodríguez─ para atribuirlo a la Policía. Si se comprueba la inocencia de los ex integrantes de la cúpula policial, el tribunal podrá requerir un nuevo juicio por falso testimonio contra el ex comisario de Raco.

El imputado Barrera también mencionó que el abogado de García le había dicho que se iba a presentar un requerimiento para descartar a su defendido como testigo en el juicio. Esta versión fue comprobada en la jornada vespertina, luego de que el tribunal leyera el documento presentado efectivamente en la sede de tribunales de avenida Sarmiento ─con fecha de recepción 15 de febrero de 2018 a horas 13:09─ en la que se requería a los jueces analizar si García debía declarar según el artículo 237 del Código Procesal Penal de Tucumán. Los magistrados rechazaron de plano la petición por considerar que el artículo mencionado no aplicaba por estar referido a los peritos y no a los testigos.

Art.237.- INCAPACIDAD E INCOMPATIBILIDAD. No podrán ser peritos: los menores de edad, los insanos, los que deban o puedan abstenerse de declarar como testigos o hayan sido citados como tales, los condenados y los inhabilitados.  

Gustavo Carlino mantuvo una conversación larga y tendida con Diego López Ávila, alejado de todos, al otro lado del hall central del segundo piso. Ninguno brindó detalles de la charla.



Alberto Lebbos será el próximo en declarar una vez que Nicolás Barrera supere el cuestionario de las partes. Antes de culminar, el tribunal solicitó a las partes asistir preparados a las audiencias, dado que en reiteradas ocasiones la querella hizo mención a testimonios sin especificar las fojas del expediente al que pertenecían, lo que dilata las audiencias.