Gritemos todas "¡Emergencia Nacional!" para frenar la Violencia de Género
#8M
En lo que va de 2018 asesinaron a 4 mujeres en Tucumán. La próxima conquista del movimiento de mujeres, en vistas a terminar con la violencia, es la declaración de Emergencia Nacional.
Foto de Facebook Casa de Las Mujeres Norma Nassif.-
En 2016 una joven mujer tucumana dormía en diferentes hospitales con su bebé de un año, porque temía por su vida. Su ex pareja le había jurado que “la iba a matar mientras dormía”. En los hospitales se sentía protegida porque había policías y porque el hombre que la buscaba, ahí no la iba a encontrar.
En el mismo año, Claudia Lizárraga, también de esta provincia, fue asesinada por su pareja, a la que había denunciado repetidas veces desde hacía décadas. El hombre la mató al a salida del trabajo en una plaza. Ella tenía la orden de restricción en la cartera. ¿Se podría haber prevenido?
Estos son sólo casos conocidos por el impacto mediático que tuvieron, pero en realidad las mujeres se mueren todos los días a causa de la violencia machista.
El movimiento de mujeres a nivel nacional y a nivel provincial ha avanzado a paso firme, ha logrado conquistar espacios y ha puesto sobre la mesa algunos debates adeudados socialmente. Hoy, después de 12 años, se lleva a cabo el juicio por el encubrimiento del crimen de Paulina Lebbos, otro caso emblemático de la provincia que dejó muchas preguntas abiertas.
Fruto de ese avance, se generó el movimiento Ni Una Menos Tucumán, que se suma a la lucha nacional con el mismo nombre, y está conformado por periodistas, comunicadoras, artistas, investigadoras, organizaciones políticas y sociales y activistas que buscan terminar con los asesinatos de las mujeres.
Otro de los reclamos históricos en la provincia es la adhesión a la ley de salud sexual y procreación responsable y la ley de educación sexual integral, que ayudarían también a combatir las violencias que muchas veces terminan en crímenes de odio.
“Las relaciones vinculares dentro de las parejas se construyen dentro de una sociedad cuya forma de vinculación es el patriarcado. Entonces lo que esta naturalizado es ese rol de dominación. Y las relaciones se construyen sobre esa jerarquía, esa subordinación de las mujeres a los hombres” explica Vicky Disatnik, psicóloga social y directora de La Casa de las Mujeres Norma Nassif.
Esta organización, que cumplirá 15 años de funcionamiento en la provincia, es un espacio de encuentro, de organización y de la lucha de las mujeres por sus derechos.
Disatnik destaca la labor que se realiza desde La Casa dado cuenta que “hemos tomado como central la lucha de las mujeres víctimas de violencia. Tenemos un gran trabajo con familiares de víctimas de femicidios. Tenemos algún servicio que siempre ha sido coordinado por psicólogas sociales, que coordinan dos grupos, uno para mujeres adultas, víctimas de violencia y otro para jóvenes”.
Además, relata el origen en el que se da la violencia generalizada hacia las mujeres que está sujeta al sistema patriarcal que organiza la sociedad desde el inicio de la sociedad de clases. Este sistema ha puesto a las mujeres en el rol subordinado: el deber de garantizar la continuidad de la familia, la crianza de los hijos, el cuidado de la familia, entre otros mandatos.
Sin embargo, la situación ha ido cambiando con la sociedad de clases, pero se mantiene la esencia sociedad patriarcal desde el esclavismo, en el feudalismo y en el capitalismo. “Se han generalizado las relaciones vinculares violentas en noviazgos y en relaciones interpersonales de la juventud”, reflexiona. Los grupos que funcionan en la casa de las mujeres, desde hace años nuclean a mujeres que buscan espacios para reflexionar, para trabajar estos vínculos violentos.
Desde 2007 la organización exige que se declare una emergencia en esta problemática, porque la provincia no cuenta con servicios acordes a las necesidades de la población. “Nosotras hablamos de violencia contra las mujeres porque violencia de género lleva a una confusión. Cuando pensamos en la violencia doméstica dentro de la familia, o las mujeres que son violadas y asesinadas, en el caso de ataques sexuales estamos hablando de victimas que son mujeres. Si uno mide las estadísticas, se habla de un 75% de victimas mujeres, hay un 23% de violencias cruzadas y un 2% de hombres golpeados. Esta todo relacionado a las cuestiones de poder, en la sociedad actual el en el patriarcado al poder lo tienen los hombres sobre las mujeres”.
Y agregó: “Siempre planteamos que los vínculos sean democráticos y de respeto mutuo y eso no esta en la pareja donde existe una subordinación de uno sobre otro. Son mujeres que pierden sus instrumentos subjetivos, necesitan estar acompañadas, que necesitan resolver en primer lugar la comida de todos los días, la atención de los chicos. Recibimos mujeres en situación de crisis y el Estado no da respuestas concretas”.
La problemática es profunda, se va generalizando y las cifras se van multiplicando a pesar de la enorme lucha que las mujeres han llevado a cabo y a contrapelo de la importancia que ha tomado el movimiento de mujeres en Tucumán.
Esta situación llevó a que a fines del 2016 se aprobara en la legislatura una ley de emergencia en violencia contra las mujeres. Sin embargo, esta ley no contempla un presupuesto específico para refugios ni medidas que permitan sostener la vida de las mujeres que se encuentran en peligro. “Una mujer que sufre violencia a la noche no tiene a donde ir, por ejemplo, en el interior. Las comisarías no les toman las denuncias. Es una situación muy crítica la que están viviendo las mujeres, ni hablar si tienen hijos y son pobres. Las mujeres humildes son las que mas sufren por la crisis social”.
Cuando asumió la presidencia Mauricio Macri, elaboró un plan de acción que preveía 69 medidas y proyectaba la creación 36 refugios para mujeres en Argentina. Sin embargo, no se han tomado ninguna de esas medidas y encima, se ha bajado el presupuesto destinado al Consejo Nacional de la Mujer, acorde al resto de los ajustes.
Si bien hubo algunos avances aún no se puede resolver esta problemática tan profunda. “Ahora hay un poco más de servicios que hace 10 años para las situaciones de violencia, pero esos servicios no logran resolver por que están desarticulados. No se han puesto de acuerdo entre las instituciones del Estado sobre cómo hacerlo, por lo tanto, el esfuerzo que yo rescato a las profesionales que trabajan en esos lugares, son compañeras formadas, con buenas intenciones. Pero no logran articular con las verdaderas necesidades de las mujeres”.
En este sentido, uno de los reclamos del #8M es la problemática de la violencia y los femicidios. Lo que se busca conquistar es la declaración de le Emergencia Nacional en Violencia Contra las Mujeres para detener los crímenes que se suceden día a día, y a cada hora, en nuestra provincia y en nuestro país.








