"Acá los clientes me ayudan": Esteban, el trapito de la Bernabé Aráoz
HISTORIAS DE VIDA
Desde hace seis años que cuida los vehículos que estacionan sobre esa calle, en las inmediaciones de Barrio Sur. Con lo que gana, vive al día. Le preocupa que alguna vez quieran sacar a quienes cuidan autos de las calles.
Esteban, el trapito de la Bernabé Aráoz
“Yo me llamo Martínez, Esteban Antonio”, se presenta el trapito que ya es conocido por los conductores que estacionan sus vehículos en la calle Bernabé Aráoz, entre Lamadrid y General Paz. “Con lo que recaudo aca me alcanza para el pan, para un plato de guiso, un plato de sopa. Solamente para vivir al día a día”, comenta el cuidacoche, que mantiene a sus hijos y a su mujer.
"Considero que es mi fuente de trabajo, considero que es un servicio que le brindo a la gente. Y hay mucha gente que es considerada al servicio que uno presta y se siente confiada”, señala.”Le doy gracias a Dios también, porque acá los clientes me ayudan; me dan ropa porque no la puedo comprar, me ayudan con un par de zapatillas, con útiles", reconoce.
Además, confiesa que le preocupa que algún día quieran sacar a los trapitos de la calle. Y señala que son aproximadamente 300 los trabajadores que se dedican a cuidar vehículos en la ciudad. “En esa trayectoria, en estos 6 años, tuvimos que pelear con los que robaban, con los que abrían los coches, con los que rompían los vidrios”. “Creo que genera uno también hacia los clientes, hacia las personas, la confianza, hacerse conocer”, recuerda.
"Creo que si hace 6 años estoy acá es porque uno también valora, esto es un trabajo de lo que uno come", reflexiona el hombre, que desliza que también hay muchos detractores de la tarea a la que él se dedica día a día. "A esa gente que no le gusta que uno trabaje, que tenga esta clase de trabajo y de este servicio, que venga y diga ‘bueno a ver qué puedo hacer por este muchacho’. Bueno, denme un puesto de trabajo”, sugiere el trabajador que se ganó la confianza de los conductores que dejan sus vehículos por la Bernabé, para mantenerlos seguros bajo la mirada de don Esteban.








