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"Argentina tiene mucho para dar y mucho que recibir de todos nosotros"

Orgullo

Nicolás Renolfi se graduó como ingeniero electrónico en la Universidad Nacional de Tucumán y luego ingresó a trabajar en INVAP, donde actualmente lidera el proyecto espacial SAOCOM. Anoche cumplió un sueño al poner en órbita el primero de dos satélites que ayudarán a mejorar la producción argentina.

A las 23.21 despegó el primero de los dos satélites que Argentina enviará al espacio. Foto gentileza Perfil.





El domingo 7 de octubre de 2018 quedará registrado como uno de los días más importantes que vivió la ciencia argentina. No es para menos si se tiene en cuenta que un equipo integrado por especialistas de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y de la empresa estatal INVAP lograron poner en órbita al primero de dos satélites diseñados para mejorar la productividad agropecuaria de la Argentina, mediante la predicción de inundaciones y sequías, entre otros factores. 

Nicolás Renolfi (42) es oriundo de Santiago del Estero pero estudió Ingeniería Electrónica en la Universidad Nacional de Tucumán (FACET-UNT). Cuando terminó de cursar sus estudios, ingresó a INVAP, el organismo para el desarrollo de sistemas tecnológicos y el manejo de proyectos de alta complejidad. Allí, se desempeña como uno de los líderes del proyecto que desarrolló los satélites SAOCOM 1A y SAOCOM 1B. Por eso, ver por televisión, a miles de kilómetros de distancia, esa bola de fuego en el cielo cumpliendo con las fases previstas, llenó de orgullo a toda la comunidad de la UNT y, a los tucumanos en general.

Hace unos meses, cuando se estaba ajustando los últimos detalles para el lanzamiento, Renolfi ofreció una entrevista a UNT Noticias en la que reveló su trayectoria en el desarrollo especial y también sus recuerdos en la Quinta Agrónomica. Tuvo palabras de agradecimiento para con sus profesores, -especialmente para su director de tesis, el ingeniero Jorge Molina Palacios-, y también brindó consejos a los jóvenes estudiantes de ciencias duras en el país. 

"Se pueden lograr grandes cosas con mucho esfuerzo, con paciencia y haciendo las cosas correctamente. Eso sí, los resultados se ven con los años. No hay que desanimarse en el camino. Esto es importante destacar en el mundo de lo inmediato que vivimos. Fuerza a todos los estudiantes y a no desanimarse que Argentina tiene mucho para dar y mucho que recibir de todos nosotros", sostuvo en diálogo con la periodista Daniela Orlandi. Aquí, el diálogo completo:    
     

-¿Por qué elegiste ingeniería electrónica y por qué decidiste trabajar en INVAP?
-Elegí estudiar ingeniería electrónica porque de chico leía mucho artículos de revistas y libros de divulgación científica que tenía mi mamá y la parte de tecnología espacial me fascinaba, en especial las misiones de la NASA y las notas de la revista Muy Interesante. Cuando estaba finalizando mis estudios en la Facultad, a punto de empezar mi trabajo final, una profesora me presentó a un ex-compañero tucumano que trabajaba en INVAP y, café de por medio, me contó sobre INVAP y su desarrollo en satélites. A partir de ese momento me puse en campaña de contactarme con INVAP y luego de varias charlas acordamos que realizaría mi proyecto final en un tema de interés para la empresa. Con el soporte del ingeniero Jorge Molina Palacios como director de tesis presenté mi proyecto a fines de 2000.

-¿Cómo seguiste tu capacitación luego de graduarte en la UNT?
-Luego de graduarme en la UNT realicé muchos cursos de capacitación técnicos y no técnicos en INVAP. Luego, en la empresa, la principal capacitación termina siendo “on the job”, es decir, cuando uno deja los libros y empieza a aplicar ese conocimiento adquirido en la práctica.

-¿Qué tareas desarrollaste en INVAP?
-Desde que me gradué hasta la actualidad, al principio diseñando partes de satélites y de radares terrestres y, en los últimos años, en tareas de coordinación técnica y organizativa. Pude y, por suerte, sigo disfrutando de todas las etapas y trabajos que me tocaron resolver o participar.

-¿Y específicamente en el proyecto SAOCOM?
-Cuando empecé en el año 2000 comencé a trabajar en una parte del radar del Saocom, luego de varios años, cuando comenzaron los proyectos de radares terrestres fui acompañando también esos diseños. Después de 13 años, regreso nuevamente al Saocom pero con la tarea de coordinar actividades, asegurando los tiempos y manteniendo los presupuestos. El mismo proyecto, pero con otro enfoque.

-¿Cuánto te sirvió la formación en la UNT para tu carrera profesional?
-Si bien soy santiagueño, mi señora es tucumana. Tengo familia en ambas provincias, así que voy de visita cuando podemos hacernos un tiempo, aunque ahora es más difícil con cuatro niños. La formación académica en las ciencias duras fue muy buena, fue una excelente base y además la Universidad te enseña a aprender. Lo que me faltaba de conocimiento pude desarrollarlo con libros, usando los mismos métodos que usaba en la Facultad. Además, los compañeros de INVAP no se guardan ningún detalle y te cuentan cómo se hace todo.

-¿Qué recuerdos guardás de tu época de estudiante?
-Mantengo contacto con el ingeniero Jorge Molina Palacios, con quien tratamos de tener algún encuentro cada vez que viajo a Tucumán. Él es un entusiasta en la materia espacial. Además, mi suegro fue docente de unas de las materias de mis primeros años, recuerdo que para el final de la materia él pidió que otro docente me evaluara. Con él nos llevamos bien y nos gusta charlar cada que vengo de temas técnicos.

-¿Qué partes del Saocom se desarrollaron en Argentina y cuáles afuera del país?
-En Argentina hay capacidad y experiencia para desarrollar todos los componentes. Para esta misión CONAE contrata a INVAP para el diseño, fabricación, integración y ensayo. Abarca la plataforma de servicios y el único instrumento que lleva el SAOCOM, el SAR, lo que llamamos electrónica central, más el subsistema de bajada de datos de ciencia. La CONAE junto a otras empresas se ocupan del diseño, fabricación, integración y ensayos de la Antena SAR. Es una estructura que desplegada en el espacio tiene una superficie mayor a 35 metros cuadrados y parte de sus componentes electrónicos fueron provistos por otros países. Diría que más del 80% de las cajas electrónicas son hechas en Argentina, es decir, que son diseñadas, fabricadas, integradas y ensayadas en forma local. Finalmente, INVAP es el responsable de integrar el satélite completo -la plataforma de servicios, la electrónica central con el subsistema de bajada de datos de ciencia y la antena SAR- y probarlo ambientalmente en la empresa CEATSA.

-¿Por qué considerás importante que un país tenga el potencial de construir un satélite?
-Te contestaría con una realidad: el grupo se formó a principios del 2000 para diseñar el SAR. Luego, con la experiencia adquirida, pudo desarrollar los radares terrestres. Hoy hay unos 30 radares argentinos desplegados en nuestro territorio: secundarios, primarios y meteorológicos que tienen una gran importancia civil en el control del tráfico aéreo y en la gestión de las fronteras, por ejemplo. La capacidad tecnológica desarrollada en materia espacial, más allá de los beneficios propios que se esperan de la misión satelital, permite que incursionemos en temas que son estratégicos en otras áreas de nuestro país, como posibles productos de exportación. El área de desarrollo espacial nació del grupo que trabaja en reactores nucleares, dónde se utilizan técnicas y cálculos similares. En ambos casos, la confiabilidad del sistema debe ser altísima.

-¿Qué le aconsejás a los estudiantes jóvenes?
-Que pueden lograr grandes cosas con mucho esfuerzo, paciencia y haciendo las cosas correctamente. Eso sí, los resultados se ven con los años. No hay que desanimarse en el camino. Esto es importante destacar en el mundo de lo inmediato que vivimos. Fuerza a todos los estudiantes y a no desanimarse que Argentina tiene mucho para dar y mucho que recibir de todos nosotros.