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La herrera tucumana que rompió con los esquemas

HISTORIAS DE ACÁ

Isabel Siñeriz abrió las puertas de un trabajo históricamente realizado por hombres. No se conforma y ahora sueña con una herrería de mujeres y trans.

Foto: Tomás Posse.





                            

Siempre hay margen para los distintos en todo tipo de oficio y profesión. Ocurre en el fútbol, en la medicina, en el periodismo, en la literatura o en el ámbito que se busque. En la herrería también, y en esta oportunidad, el oficio que generalmente estuvo hecho por hombres, lleva impreso el nombre de una mujer: Isabel Siñeriz.

La historia comienza hace cuatro años. La diseñadora de interiores decidió dar un vuelco en su vida tras su separación. “Necesitaba urgente un cable a tierra. Algo que me acomode”, cuenta Isabel a eltucumano.com. “Estaba buscando algo que me dé un oficio, ya había trabajado de diseñadora y no me gustó tener gente a cargo, no es algo que me caiga bien. Tampoco me gusta tener jefe, ni trabajar bajo relación de dependencia. La rutina no me gusta. Busqué algo para trabajar de forma independiente porque tengo dos nenes y quería trabajar con los horarios que se me antoje”, agregó.

Así fue como llegó a la Escuela de Profesionales para anotarse en el taller de cuatro meses de herrería: “Al primer lugar que fui, me dijeron que no podría porque era mujer. Curiosamente, la que me dijo eso era otra mujer. Puede ser que ella no sabía o nadie haya preguntado hasta ese momento. Pero después de eso no hubo ningún problema”, destacó Isabel, que además, también se dedica a la acrobacia. 


Una vez que terminó el taller, otro problema le apareció a Isabel: la situación económica del país. “Estuve mucho tiempo buscando trabajo. Hasta hace poco tenía un cliente por mes. Cuando publiqué en Facebook, tuvo una gran repercusión. Ahí empezaron a llegar los trabajos por suerte”, contó, quien no trabaja sola en el taller: “También laburo con una de mis mejores amigas, que había quedado sin trabajo. Y mi pareja, que es técnico en refrigeración y hace herrería, también está con nosotras”.

Poco a poco las dudas de los clientes van quedando de lado, pero aun así, siguen estando: “Los prejuicios vienen con los maridos de las clientas. Cuando me dicen ‘lo tengo que consultar con mi marido’, ahí sabes que es un ‘No’ rotundo”, explicó.

Lejos de querer destacarse como la única que realiza el trabajo en la provincia, Isabel busca repartir sus conocimientos. El pasado sábado dictó un taller al que concurrieron ocho chicas que se interesan por este oficio. “Mi sueño es tener una herrería sola mujeres y trans”, sentenció Isabel Siñeriz, la herrera tucumana.