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La tragedia del Parravicini le arrebató el amor

EN CARNE PROPIA

"Que sepan que yo me voy a hacer cargo", afirma Lucrecia Augier, pareja de uno de los fallecidos en la tragedia. El sufrimiento de una mujer a la que no le permiten llorar.

Lucrecia Augier y Miguel Morandi estaban enamorados y tenían proyectos en común. Foto: Patricia Augier





"Miguel: mi último recuerdo del 23 de mayo de 2018 fue cuando me dejaste en mi trabajo... 'Te busco a las 22 y 30'", me dijiste". Esa es la última imagen que Lucrecia Augier conserva del amor de su vida. El ingeniero Morandi falleció ese día en el derrumbe del Parravicini. Y la Justicia aún no determinó las responsabilidades por la tragedia.  En los últimos días presentó un pedido para ser querellante en la causa para determinar quién tuvo la responsabilidad en el caso.

En las últimas horas, a seis meses de la tragedia, Lucrecia Augier publicó un comunicado que comienza con el último recuerdo que conserva de su pareja. "Pero no puedo ser ¿Debido a la fatalidad? No, de ninguna manera. La definición de fatalidad es 'acontecimiento inevitable'. El derrumbre del ex Parravicini (24 de Septiembre al 500) pudo evitarse, pero la irresponsabilidad absoluta y la negligencia de la empresa a cargo produjeron tu muerte y la de tu madre. A seis meses, mi lucha recién comienza. Tu compañera de vida", concluye.

El 23 de mayo de este año, alrededor de las 20, un ruido estruendoso desconcertó a cientos de personas que transitaban por el microcentro. Era la construcción del excine Parravicini: la fachada se vino abajo. Esa noche fue dramática. Y por la madrugada se confirmaban 3 muertes. Eran personas que pasaban ocasionalmente por allí: Víctor Hugo Aranda, Miguel Morandini y su madre, María Cristina Sosa.

Lucrecia Augier cuenta que hubo días en los que no se podía levantar de la cama. Pero el tiempo ayudó.  "Ahora estoy fuerte", dice en voz alta la mujer. En los últimos días, presentó un pedido para ser querellante en la causa que busca esclarecer las responsabilidades de la causa. Mientras tanto, no tiene acceso a los avances en el caso. 

"Es mi objetivo de vida", resume Augier, que espera a que la Justicia determine si le permitirá ser querellante. Estima que no habrá ningún impedimento, ya que pese a no haber estado casados, llevaban años de relación y de convivencia. "Meses atrás no había podido hacer nada, ahora estoy fuerte y puedo hacerlo", confiesa. 

Lucrecia señala que tiene esperanza en que el fiscal actúe bien. Pero advierte que también hay otras responsabilidades para que estas situaciones no se repitan. "Quiero que no se olviden de esto, la empresa constructora que tiene responsabilidad en esto, que sepan que voy a procurar justicia, que sepan que yo me voy a hacer cargo", expresa firme. La mujer busca que las partes que tuvieron que ver asuman la irresponsabilidad que hubo. "Hubo responsables por 3 personas que murieron", remarca. 




En medio de la batalla que acaba de iniciar, Lucrecia recuerda con palabras a Miguel. Ella y sus hijas convivían con él. A veces, los dos hijos del agrónomo se sumaban a los encuentros familiares. "No éramos cualquiera pareja, éramos muy felices, habíamos luchado mucho para estar juntos. Era un compañero ideal que me cuidaba todo el tiempo y al que yo también cuidaba mucho", recuerda ella. 

Augier agrega que Morandini no sólo era buen compañero sentimental. También era buen compañero laboral. Y era un referente temas relacionados con la vinaza. "Con los protocolos que él elaboró, la Secretaría de Medioambiente hizo normativas provinciales", dice al pasar, como ejemplo. "Como padre de sus dos hijos, como pareja mía y como persona que aportaba a la sociedad, era una persona muy solidaria y generosa", resume.

Augier estima que si la Justicia la acepta como querellante, la causa transcurrirá con más agilidad. "No hay modo de aceptar que murió mi pareja, que podría haber muerto mi hija, no hay forma de aceptar que eso que pasó fue un accidente", expresa sin resignarse a la impunidad.