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"Todo por $24": pagó el boleto con aumento y filmó el viaje de terror a Las Talitas

POLÉMICA

Joaquín Maciel había viajado hasta el centro para sacar fotos en la Unsta y de regreso a su casa registró las imágenes que se compartieron en las redes sociales: "Lo increíble de todo esto es que está muy naturalizado". VIDEO

Joaquín Maciel subió al 103 y registró el mal estado de las unidades.





Joaquín Maciel había ido a sacar fotos a un evento en la Unsta el sábado a la mañana. Ese día la noticia impactaba en cada pasajero: el mínimo del colectivo había aumentado a 24 pesos. Luego de las fotos, Joaquín se fue caminando por la 9 de Julio hasta la 25 de Mayo y dobló por Santiago hasta la escuela José Marmol: “Ahí tengo la parada del 103 para volver a mi casa. Vivo en Las Talitas”.

Joaquín eligió la fila de asientos individuales pegado a la ventanilla, pero cuando giró el colectivo en una esquina el sol empezó a rebotarle en toda la cara y tomó una decisión: “Cuando el colectivo cambia el recorrido, pasé a la fila de dos asientos. Sin darme cuenta, me entró el pie hasta el fondo en el hueco que tenía el pasillo. No me vio nadie porque venía casi vacío”.

En ese momento, Joaquín sacó su celular y registró el hueco donde entra un pie completo y algo más. Por ejemplo: si se te cae el celular, nos vemos; si venís en muletas, pasa de largo; hasta los apuntes pueden quedar en el pavimento de la calle. “Lo filmé para mostrarle a mis amigos, al principio como broma. Pero me dijeron que lo subiera a las redes. Si ven bien, me quedó sucio el pantalón y las medias”.

Joaquín vive en Las Talitas y cuenta que hace 11 años toma el 103, pero que este abandono de las unidades no aplica solamente a esa línea. “Esta línea hace cinco años tuvo una renovación: pintaron las unidades y una de cada cinco tenía un tacho para la basura. Pero por lo general, lo tengo muy normalizado al deterioro, como todos. Asientos rotos sin la cuerina, ventanillas que podés abrir nunca porque no tienen la perillita, en fin, un montón de cosas”.

El joven que cursa el segundo año de la carrera de Comunicación Social en la UNT es uno más de los miles de usuarios tucumanos que han subido sus quejas por un servicio que aumenta para el usuario, pero que salvo excepciones no mejor ni su frecuencia ni su calidad en cosas fundamentales como la seguridad de las unidades o la limpieza: “El video tuvo muchísima repercusión. Le puse el precio de $ 24 al lado y yo pago uno o dos pesos más. La gente me comentaba que dejara de llorar, pero no estoy llorando. Otra gente me apoyó”.

“Para ir y volver al centro son 50 pesos. Si tengo otras tareas, gasto 100 pesos por día, son 700 por semana, y casi 3 mil pesos al mes. Si me tengo que quejar con alguien, salvo a la línea no sé a quién hacerlo. Lo único que sé es que es exageradísimo el precio del boleto, sobre todo comparándolo con lo que cuesta en otras provincias. Pero como te digo, lo tenemos naturalizado al mal servicio. Y nada indica que esto vaya a cambiar”.