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Viernes Santo: la Iglesia tucumana se consagrará al 'Señor de la Salud'

TUCUMÁN EN CUARENTENA

En el marco de la pandemia de coronavirus, el arzobispo Carlos Sánchez, encomendará al pueblo tucumano a Jesús Crucificado, al igual que se hizo en 1886 con el cólera. La ceremonia se podrá ver en vivo desde las 19 horas.





El arzobispo de Tucumán, Carlos Sanchez, encomendará al pueblo tucumano al 'Señor Dios de la Salud', del mismo modo que se hizo en 1886 en el marco de la epidemia del Cólera. La ceremonia podrá verse en vivo por telefé y por canal 10 de Tucumán.

En el marco de un atípico Viernes Santo, a partir de las 19 horas monseñor Sánchez, consagrará al pueblo tucumano a Cristo Crucificado. "Pedirle especialmente que nos libre de esta pandemia, como en el año 1886 libre a los tucumanos del cólera. que nos libre de esta terrible pandemia", indica en un video publicado por la Arquidiócesis de Tucumán.

En la página de Facebook de la Arquidiócesis, compartieron el texto completo de la Consagración:

"Dulce Jesús crucificado, Señor Dios de la Salud, los tucumanos nos postramos y reconocemos el gran amor que nos tienes al entregar tu vida por nuestra redención y de la humanidad entera.
R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud

En este viernes santo reconocemos el dolor que padeciste al asumir nuestro propio sufrimiento.
El dolor del abandono y de la soledad; de la traición y de la injusticia; de las humillaciones y burlas; de la incomprensión y la incredulidad; de la agresión y el engaño; del patoterismo y el despojo de todo, hasta de tu propia madre… Esos son hoy, los dolores y sufrimientos de los hombres y mujeres de nuestro Tucumán y del mundo entero.
R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud
Vos nos dijiste: “Vengan a mí, todos los que están cansados y agobiados y yo los aliviaré”
Obedientes a tus palabras, venimos ante Ti, como Pueblo de Dios que peregrina en Tucumán, en este viernes santo, para suplicarte que detengas esta pandemia y nos libres de todo mal, Señor Dios de la Salud.
Venimos asustados, nos sentimos frágiles y desorientados,
Venimos cansados y agobiados, con incertidumbre y desazón.
R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud
Nos ponernos a los pies de tu Cruz para renovar nuestra consagración bautismal y recordar que vos nos hiciste hermanos con tu cruz redentora.
Jesús crucificado, Señor Dios de la Salud, como pueblo tucumano, nos abrazamos a tu cruz y nos dejamos abrazar por tu infinito Amor para que nos liberes de esta pandemia que sufrimos.
¡Gracias, Señor por tu amor!
En tu Cruz hemos sido salvados, en tu Cruz hemos sido rescatados,
en tu Cruz hemos sido sanados y abrazados; Jesús Crucificado, Señor Dios de la Salud, da la salud a los enfermos y consuela a los que sufren.
R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud
Hoy queremos confiarnos a Ti y poner en tus brazos clavados en la cruz nuestros temores para que los venzas, queremos confiarte especialmente a los enfermos y a sus familias; al personal sanitario y a todos los que nos sirven; a quienes temen perder sus trabajos y a las familias con problemas; a quienes están asustados, encerrados y a los que deben salir a servir; a los privados de libertad por las adicciones o en las cárceles; a los ancianos, niños y jóvenes, en fin, a todos los tucumanos.
R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud
Pequeños, pero fuertes por el amor de Dios, nos sentimos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo tucumano y del mundo en que vivimos.

Queremos despertarnos y activar la solidaridad y la esperanza; ser “los ojos del ciego y los pies del lisiado» (Jb 29,15).

Hoy resuena en nuestros corazones tu llamada urgente: “Conviértanse”, “Vuelvan a mí de todo corazón”, “Aprendan de mi…”, “Ámense unos a otros…”
Señor Dios de la Salud, en este viernes santo subimos con vos al Calvario para convertirnos a tu amor y comprometemos a vivir como hermanos, socorriendo a los que más sufren en nuestro Pueblo, abrazando todas las contrariedades de nuestra realidad.

R/ Líbranos de todo mal, Señor Dios de la Salud
Te lo pedimos, por la intercesión de la Virgen María, salud de tu pueblo, Ella que ante la Cruz fue asociada a tu dolor y manteniendo firme su fe, recibió la misión de cuidarnos como hijos suyos. Bajo tu protección nos acogemos, santa Madre de Dios. Amén.