La cuarentena disparó el abandono de perros y gatos en las calles de Tucumán
Alerta: Pandemia
Falsas creencias en torno al Coronavirus y la crítica situación económica que atraviesan miles de familias son algunos de los factores que explican el incremento de mascotas libradas a su suerte en plena pandemia. Desde la organización Amigos de Los Animales Abandonados dicen que, en contrapartida, hay más adoptantes ahora que antes del aislamiento. Dónde pedir ayuda si no podés alimentar a tu mascota y cómo colaborar.
Fernanda Ramos vive con 50 perros rescatados en su casa de Lomas de Tafí. Dice que la cuarentena aumentó los abandonos, pero también la solidaridad.
Desde que el Gobierno Nacional decretó la cuarentena preventiva y obligatoria en todo el país para frenar la propagación del Coronavirus, un refugio de mascotas en Tucumán rescató a 19 cachorros abandonados a su suerte en plena pandemia. El caso sirve como muestra de un fenómeno mucho más amplio que se plasma en las redes sociales, en donde todos los días se multiplican los posteos con fotos de perros y gatos a la búsqueda de una familia que los adopte, solicitudes de hogares de tránsito y ayuda económica para comprar alimento balanceado. Desde la organización Amigos de Los Animales Abandonados (ADLAA) confirman que cada vez son más los animales sin techo e identifican entre las causas de esta problemática a la desinformación y las falsas creencias sobre las formas en que se transmite el Covid-19 y a la agudización de crisis económica en el transcurso del último mes.
Fernanda Ramos tiene 45 años, es Técnica Veterinaria y vive en Tafí Viejo junto a 50 perros rescatados de la calle por ADLAA, la organización de la cual es referente. Sin embargo, esos no son todos. La rescatista calcula que en este momento son cerca de 100 animales los que están a cargo de los Amigos de los Animales Abandonados, distribuidos entre las casas de los voluntarios y en hogares de tránsito. Y siguen llegando más cada día.
“La gente está pasando un mal momento, muchas personas no tienen para comer o les está costando más y han dejado los animales sueltos, a la deriva”, dice en diálogo con eltucumano.com desde su casa en Lomas de Tafí en donde se escuchan ladridos por doquier, la mayoría proveniente de perros ancianos o con dificultades especiales que encontraron su hogar definitivo en el refugio porque en su momento no encontraron adoptantes. Si bien los huéspedes en la casa de Fernanda llegaron a ser 54, la capacidad real es para 30. Pero siempre la necesidad desborda, aunque nunca como ahora.
“Desde que comenzó la cuarentena rescatamos a 19 cachorritos”, relata la mujer que siendo una niña aprendió de sus padres el amor por los animales y que en esta charla repasa dónde fueron encontrados todos y cada uno de los 19. En su memoria está fresco el recuerdo de la caja con seis cachorros que apareció en el barrio Próspero Mena, los tres perritos hallados cerca del Híper Libertad de Acceso Norte, otros cinco cerca del Centro de Salud Animal de Tafí Viejo, otro más en las inmediaciones de la cancha de San Martín en Ciudadela. Y la cuenta sigue. “Algunos todavía eran de teta y otros ya comían solitos”, diferencia con énfasis en este punto debido a que suplantar la alimentación de la madre supone una dedicación especial y un mayor costo económico para los rescatistas que la mayoría de las veces aportan dinero de sus bolsillos para comprar leches, vacunar, desparasitar, castrar y salvar vidas.
Debido a la cuarentena, los 19 cachorros adoptados fueron trasladados hasta sus nuevos hogares en servicio de cadetería o en taxis. “Cada traslado de un bebé son $350 o $400, no parece mucha plata, pero multiplicado por esta cantidad hace una diferencia importante”, dice Fernanda, quien carga con tres créditos para afrontar los gastos del refugio y las cuentas corrientes de dos veterinarias que colaboran con la tarea solidaria de ADLAA.
“Durante este tiempo de aislamiento mucha gente nos ha ayudado con donaciones para pagar los gastos de la veterinaria o el alimento balanceado”, celebra la referente de la organización, aunque no puede obviar su preocupación por los precios en alza y la imposibilidad de afrontarlos sin fuentes de ingreso extras. “Antes de la cuarentena íbamos a la peatonal los jueves por la tarde y los sábados a la mañana y mucha gente colaboraba. También recibíamos aportes en las alcancías ubicadas en los mostradores de las veterinarias. Pero el aislamiento nos imposibilita acceder a estos recursos, estamos muy limitados en momentos donde el gasto de alimento es elevadísimo”, expone para dar cuenta de la situación que -sabe- es la del refugio que administra pero también la de muchos otros en toda la Provincia.
“Aquí en esta casa se utilizan más de 100 kilos de alimento por semana. Hoy el chico de la forrajería me dijo que recibiría un nuevo pedido y que no sabía decirme si llegará con nuevos aumentos. No sé qué pasará, pero en cualquier caso habrá que pagarlo”, se resigna.
Las raíces del abandono
Fernanda confirma que el abandono de animales creció durante la cuarentena y que muchos perros y gatos que ya vivían en las calles se quedaron sin la ayuda que solían recibir en bares y restaurantes, ahora cerrados por la cuarentena. Sin embargo, la defensora de los derechos de los animales se esmera en destacar que hay diferentes motivos por los cuales una mascota puede terminar abandonada a su suerte en estos días.
“Hay diferentes casos”, enfatiza, "hay personas que no cuentan con información certera y temen que perros y gatos sean agentes transmisores del Coronavirus", por ejemplo. “Nosotros hicimos varias publicaciones explicando que esto no es así. Las mascotas no transmiten el Covid-19. Y también insistimos en la necesidad de seguir las recomendaciones de las autoridades y de los especialistas sobre los paseos -que deben hacerse en las inmediaciones del domicilio- y sobre la higiene de las patas con agua y jabón, nunca con lavandina o desinfectantes”, puntualiza Fernanda, quien recibió en los últimos días el llamado de una mujer de “buen pasar económico” decidida a deshacerse de su perro por temor al contagio. “Ha faltado hacer foco en que los animales domésticos no contagian el virus”, añade, “tendría que haber habido una campaña más fuerte en este sentido para despejar dudas y ayudar al trabajo de los proteccionistas en medio de la pandemia”.
En esta misma línea, también “hay personas que cruzaron perros de raza y ahora, frente a esta situación de crisis económica, en vez de vender los cachorros como hubieran hecho en una situación normal, los regalan sin ningún tipo de garantías sobre el bienestar del animal. De esta manera, si las persona que recibe el perro o el gato no es consciente de todo lo implica el cuidado de un animal, o lo toma como un juguete, puede derivar también en animal sin techo”.
Pero también hay otros casos y -quizá sean estos los más dolorosos- porque dan cuentan que el abandono que sufre una gran cantidad de animales es el reflejo de la crítica situación social y económica por la que atraviesan miles de familias en Tucumán desde antes de la pandemia, pero más aún en medio de ella. “Hay mucho más abandono, se nota en los mensajes que recibimos en la página de Facebook”, ratifica Fernanda, quien dice que ahora, para dar respuestas a los pedidos de ayuda, además de adoptantes solicitan donaciones para las familias que no cuentan con recursos para alimentar a sus compañeros.
“En este momento estamos pidiendo alimento para los animales de tres familias, gente que en su momento ha ayudado levantando perros de la calle pero que ahora no tiene para darles de comer. Para que no los abandonen, hicimos publicaciones pidiendo ayuda económica y donaciones de balanceado”, relata la rescatista, quien revela que “por lo general nos llaman diciendo que tienen demasiados animales, que llevan días sin comer y nos piden ayuda porque quieren darlos en adopción”. “Como conseguir adoptantes no es sencillo, hacemos un posteo donde contamos la situación e invitamos a adoptar, pero mientras tanto pedimos que nos ayuden a darles de comer”, enumera como parte del protocolo que siguen ante los pedidos de auxilio que por estos días de multiplican.
Sin changas, sin restos
Fernanda se detiene en el caso de una mascotera para dar cuenta de la crítica social y económica que mucha veces sale a la luz detrás de cada rescate. “Hay una chica muy humilde que vive con su marido y sus hijos cerca de un canal en Tafí Viejo. El esposo hace changas, pero ahora con la cuarentena no puede salir. Como resultado, apenas se la pueden rebuscar ellos con los chiquitos. En otro momento, rescataron perros que encontraron en un contenedor cercano su casa. Ahora tienen nueve, algunos de los cuales son cachorros, pero con esta situación no los pueden alimentar”, relató e indicó que “hay gente muy humilde, pero también muy solidaria, que está llena de animales porque los socorren en zonas desfavorables, como villas o asentamientos, en donde los abandonan constantemente. Ellos los llevan, los tienen y los alimentan como pueden, pero ahora la realidad es que no tienen ni para ellos”, expone con crudeza. “Esta chica, por ejemplo, pedía donaciones en la carnicería o en la pollería y les cocinaba menudos. Ahora cuando nos llamó nos dijo que andaba a la búsqueda pero que no había conseguido nada para darles a los animales”.
En este sentido, Fernanda recalca la actitud que tuvo la mujer de solicitar ayuda y agotar los recursos antes de abandonar a un animal. “Tiene que ver con un tema de responsabilidad: el que es responsable y entiende que la mascota es parte de la familia, no la va a abandonar nunca”, apuntó. En este caso, todos los voluntarios de ADLAA se pusieron en campaña para acudir en socorro de la familia que en su momento rescató a casi una decena de perros pero que esta vez el bolsillo les puso un límite lindante con su propia supervivencia. Como resultado de la campaña, además del alimento cedido por el refugio, lograron también recibir colaboraciones de aportantes para paliar la situación y poder seguir manteniendo a los nueve bajo techo.
ADLAA cuenta con 13 voluntarios y voluntarias que dedican el tiempo disponible fuera de sus trabajos al rescate de animales. “Hay una odontóloga, dos estudiantes de Medicina, una diseñadora de modas, una peluquera canina, una arquitecta, una abogada, una auxiliar veterinaria, un chico que trabaja en la construcción, todos con un corazón enorme”, destaca Fernanda.
“A cualquier persona en una situación crítica, le pedimos que nos escriban a nosotros o a cualquier grupo de rescatistas”, pide Fernanda, quien destaca que así como batieron el récord de rescates con 19 cachorros en menos de un mes, consiguieron igual número de adoptantes y un importante número de personas interesadas en colaborar. “Es llamativo, porque no nos pasa nunca, tenemos en este momento gente que está esperando que les avisemos cuando tengamos cachorros por cumplir 45 días”, reveló. Una vez cumplidos los plazos y superadas las entrevistas previas para garantizar una adopción responsable,
los perritos viajarán en taxi o con servicio de cadetería hasta su nuevo hogar, en cumplimiento con todas las disposiciones del decreto presidencial para garantizar el aislamiento en tiempos de Covid-19.
Sin embargo, más allá del entusiasmo por esta ola mascotera, la activista se ve en la obligación de advertir a los adoptantes que un perro o un gato significa un compromiso a largo plazo. “No dejamos de ver que ahora, por la cuarentena, la gente tiene más tiempo, está más pendiente de los pedidos de ayuda en las redes y se plantean quizá con más entusiasmo adoptar una mascota. Pero es importante que tengan en cuenta cómo van a ser sus vidas una vez que termine el aislamiento. Porque ahora están todo el día en la casa, se van a entretener y va a ser una gran compañía; más aun si tenés hijos, es ideal que los chicos tengan una mascota para jugar. Pero cuando todos vuelvan a la actividad normal, los animales van a seguir estando y van a requerir atención veterinaria, comida, paseos. No es un ‘juguetito’ sólo para ahora, un animal bien cuidado puede vivir más de 15 años”.
Hacia una nueva ética
El trabajo de los voluntarios no se detiene. Rescatan 19 cachorros, consiguen 19 adoptantes y al día siguiente aparece una camada más de animales abandonados. “Nos pasó muchas veces de encontrar abandonadas a las perras recién paridas con sus cachorros, sobre sábanas o colchones, así las dejan, ¿podés creer?”, pregunta Fernanda al teléfono. Sin embargo, dice que nunca se desalienta porque sabe que algo está cambiando respecto a la sensibilidad de las personas con los animales.
“Se trata de un trabajo que venimos haciendo desde hace mucho tiempo los defensores de los derechos de los animales, por ejemplo, para desalentar el negocio de la compra y venta de perros y gatos porque eso no está bien y, además, porque quita posibilidades a los animales abandonados de ser rescatados. En este sentido, hacemos hincapié en que las mascotas son un integrante más de la familia y que un animal mestizo tiene tantas cualidades como uno de raza. De un tiempo a esta parte, vemos que la gente está adoptando porque quiere rescatar a un animal de una situación de abandono o de maltrato, muchas veces plantándose frente a otros integrantes de la familia que quieren comprar un animal de raza”, reveló tomando como base lo que los tucumanos expresaban al visitar el stand de la peatonal. “Incluso, logramos que adopten perros viejitos, algo que antes no sucedía o eran raras excepciones”, ejemplificó y ratificó que no sólo la gente “adopta más” sino que también “castra más”, medida fundamental para reducir las poblaciones caninas y felinas en las ciudades de la Provincia, una situación también reñida con la salud pública.
“Estadísticamente sólo 1 de cada 10 cachorros consigue un hogar responsable en donde sus integrantes se hacen cargo de brindarle atención veterinaria, alimento apropiado y estímulo durante más de 10 años”, esboza Fernanda, quien pese a estos números no baja los brazos, confiada en que más tarde o más temprano se impondrá una nueva ética.
“Hay muchísimo abandono y parece que no ves el final nunca, pero no me desaliento porque hay mucha gente involucrada. Yo creo que cada uno puede salvar un animal y que todo suma: tengo esperanza de que la gente cada vez va a ser más consciente, más responsable y no van a ser necesario todos estos grupos de ayuda, todavía tengo fe en la humanidad y en la educación”, dice convencida y relaciona su reflexión con la pandemia que todos los días nos muestra lo mejor y lo peor de nosotros mismos. “Yo espero que esta crisis que estamos viviendo, esta situación tan horrible de pérdidas de vidas y afectos, nos haga más bondadosos, más piadosos, más humanos. Tenemos que aprender a vivir con otra ética, con respeto por la vida de los demás, del prójimo entendido en sentido amplio, incluyendo a los animales y a cualquier ser vivo. Creo que esto debería servirnos para que cada uno ponga su granito de arena y sea mejor persona”
Si necesitás ayuda o querés colaborar con la tarea de ADLAA podés comunicarte a través de sus redes sociales haciendo click AQUI.









