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"Hay que pensar cuáles son los disfraces que utiliza el acoso en el contexto de la pandemia"

Género

El domingo arranca la Semana Internacional en contra del Acoso Callejero con el desafío de analizar las nuevas formas de violencias que plantea el confinamiento. La organización transfeminista Acción Respeto Tucumán adelantó algunas de las actividades que se podrán seguir en vivo a través de las redes sociales.





En tiempos de aislamiento social, preventivo y obligatorio para detener el avance del Covid-19, ¿qué sienten las mujeres que tienen que salir a la calle para cumplir funciones indispensables, por ejemplo, en el sistema de salud o en comercios de abastecimiento? ¿El miedo de siempre persiste, aumenta o disminuye? ¿Se sienten más seguras porque hay menos gente circulando en las calles o existe un temor más acentuado ante la falta de personas que puedan intervenir en caso de que suceda algo? ¿La violencia en los espacios públicos se trasladó a otros ámbitos durante la cuarentena?. 

Estas son sólo algunas de las preguntas que desde la organización Acción Respeto Tucumán plantearon al momento de planificar la Semana Internacional contra el Acoso Callejero que todos los años tiene lugar durante el mes de abril y que, en la edición 2020, se desarrollará entre el domingo 19 y sábado 25 con actividades 100% online a través de las cuentas que la organización tiene en Instagram y Facebook. 

Agostina Tosi (29), estudiante de Psicología e integrante de la organización transfeminista que en Argentina sólo tiene sede en Buenos Aires y en Tucumán, comentó que el contexto obligó a planificar las actividades este año tomando en cuenta las posibilidades de comunicación y también las nuevas problemáticas que plantea la pandemia y el encierro.    



“Además de visibilizar la problemática y preguntarnos de qué hablamos cuando hablamos de acoso y cuáles son las nuevas formas que adquiere a medida que pasa el tiempo, vamos a hacer entrevistas en vivo a través de Instagram con profesionales que están trabajando en los dispositivos de emergencias para que nos cuenten cómo funcionan en este momento para asistir a víctimas de violencias; charlaremos en vivo con docentes para que nos den un panorama sobre cómo se está implementando la ESI ahora que la escuela se trasladó a las casas; y también tendremos contacto con referentes de las organizaciones que están ayudando a las personas trans a sobrellevar esta situación tan cruda”, anticipó Tosi en diálogo con eltucumano.com

Además de los vivos que se transmitirán por Instagram, en Facebook se replicará información sobre los números de atención telefónica habilitados para atender situaciones de violencia doméstica y los resultados de las encuestas realizadas por Acción Respeto Tucumán en 2019 con el fin de conocer cómo se percibe la violencia contra las mujeres y disidencias a la sazón de los avances que registró el movimiento feminista en los últimos años.

“Nos parece importante visibilizar que, a medida que va pasando el tiempo, el acoso va adquiriendo diferentes disfraces. Ya no se trata solamente de la calle sino también de otros espacios, como la virtualidad. En este sentido, la pandemia ha visibilizado mucho la problemática del ciberacoso o grooming, es decir, del acoso que se produce específicamente a través de medios virtuales”, puntualizó la activista por los derechos de las mujeres y el colectivo LGTBIQ. 

“Es importante pensar qué ha sucedido ahora que todos estamos encerrados en las casas, por eso queremos abrir el debate sobre qué sentimos caminando por las calles”, puntualizó tomando el caso de las mujeres que trabajan en el sistema de salud, en seguridad o comercios esenciales durante la Emergencia Sanitaria y arriesgó que, si bien "es probable que la situación de acoso en las calles se hayan reducido a raíz del confinamiento" esto hace necesario "detectar hacia dónde se ha redirigido esa violencia, porque no se trata de la cantidad de cuerpos que transitan en la vía pública, sino de personas que ejercen el acoso en diferentes ámbitos y con diferentes ropajes, por eso hablamos de acoso callejero pero también laboral e institucional, por ejemplo”. 

No es piropo, es acoso

Lo que la cultura patriarcal denomina “piropos” son en realidad actitudes que manifiestan distintos grados de asedio sexual en la vía pública, como las alusiones a ciertas partes del cuerpo, los silbidos y otros sonidos, los roces voluntarios en los medios de transporte, el exhibicionismo, la persecución a pie o en auto. 

Estas situaciones que viven las mujeres y disidencias, y que son soportadas muchas veces en silencio, motivaron el surgimiento en Estados Unidos de la Semana Internacional contra el Acoso Callejero para visibilizar esta problemática y promover un cambio cultural. El mes de abril fue elegido teniendo en cuenta que en el Hemisferio Norte comienza la primavera, una época del año en donde la vestimenta más despojada dispara estas situaciones que se viven con temor, bronca o resignación, según cada caso. Sin embargo, Tosi destaca que el acoso hace mucho tiempo que no tiene que ver con las estaciones sino con una cultura que normaliza la violencia hacia las mujeres. 

“No tiene que ver con cómo nos vestimos, porque en invierno también nos acosan, por lo que de ninguna manera se puede reducir a una cuestión ambiental”, analiza y denuncia que “nos dicen que somos exageradas, que estamos locas, que fabulamos pero la realidad es que cuando vamos acompañadas por un hombre no nos dicen nada porque los 'machos' marcan territorio y entre ellos se respetan. Es muy loco si lo analizamos de esta manera porque el respeto es hacia el otro hombre aliado machista, pero no por esa mujer que está al lado”, describe. 

El acoso callejero ha sido categorizado entre los micromachismos y las formas de violencias simbólicas o “invisibles”. “Es mucho más difícil de detectar y de deconstruir”, resalta Tosi al tiempo que hace foco en la “resistencia estatal” a la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI). “La Provincia debe adherir a la normativa nacional para que la aplicación en escuelas y colegios sea pareja; ya no puede ser más una cuestión de voluntad de las instituciones o de los maestros y profesores. Ahora, por ejemplo, vemos que todos los contenidos están centrados en lo que el sistema educativo considera esencial, sin embargo, la ESI no figura entre estos conocimientos que les otorgan herramientas a niños, niñas y adolescentes para transitar esta cuarentena en la que dentro de las casas se plantean diferentes escenarios. Es importante que ellos sepan distinguir cuando algo no está bien, así como también es fundamental que los docentes y los padres tengan una mirada afilada para detectar situaciones de acoso o abuso”. 

El feminismo, un escudo protector

Denominar algo por lo que es -"acoso" y no "piropo"- es el primer paso para generar el cambio social que permitirá vivir en comunidades más democráticas, plurales e inclusivas. “En lo personal, noto algunos cambios y esto se debe principalmente a que el feminismo marca agenda”, dice Tosi, quien reconoce que muchas veces utiliza el pañuelo verde y un pin con los colores de la bandera LGTBIQ para protegerse del acoso callejero.  

“A veces funcionan como un escudo protector porque muchos tipos los ven y piensan dos veces. Lamentablemente, más que por una reflexión profunda sobre lo que está bien o mal, lo hacen para evitar represalias porque saben que ya no nos quedamos calladas. De un tiempo a esta parte empezamos a decir, denunciar, visibilizar y exponer a los agresores”, rescata la integrante de Acción Respeto Tucumán en este aspecto. 

“Si hay algo que es importante subrayar es que, contrariamente a lo que está instalado, nuestra autoestima no depende de la mirada o el comentario del otro. Eso equivale a quitarnos nuestro poder de sujetos y reducirnos a un objeto depositario del comentario machista. Eso no es piropo, es acoso”, remarcó y reflexionó que, si bien la agenda pública centra la atención en la emergencia de los femicidios, no se debe descuidar estas situaciones cotidianas que “son la base del iceberg de la violencia machista”. 

En este sentido, Tosi dice que "no ganamos ninguna batalla", sino que por el contrario, “queda muchísimo por hacer". "La idea no es que se reduzca el acoso por llevar una insignia del movimiento transfeminista en la mochila sino por un cambio profundo en la sociedad; hasta tanto esto no suceda, vamos a seguir trabajando en la superficie, con medidas paliativas, pero la raíz del patriarcado seguirá estando ahí”. 


Para participar de las actividades de la Semana Internacional contra el Acoso Callejero, ingresá a las redes sociales de la organización.