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"Hay que pelearle a la muerte": El Sifón y la Bombilla luchan contra el coronavirus

Historias de pandemia

Mientras crece el temor por un brote de Covid-19 en los barrios populares, los vecinos se organizan para hacerle frente a la pandemia: “Se ve difícil la situación, están todos con miedo”. Así se vive la lucha desde adentro.

El trabajo de las colaboradoras en El Sifón.





En estos momentos se viven horas de tensión en el barrio popular El Sifón. El clima comenzó a enrarecerse cuando se confirmó hoy que la novena víctima con diagnóstico de coronavirus en la provincia, quien falleció ayer, era vecina del barrio. Desde entonces, los rumores circulan más que cualquier certeza. Preocupada por la situación, pero sin caer presa del pánico, la referente barrial Irma Monroy prefiere no llevarse por el ruido de los murmullos. Irma conoce como pocos esas calles y su gente. Sabe que es tiempo de mantener la calma: “Por ahora, se sabe de esa señora que falleció y de dos familias que están aisladas, no quiero informar algo que no sé”. Ella es una de las mujeres que colabora con el comedor de la asociación civil Los Lapachos que alimenta a 87 familias; línea de fuego de la contención social en estas horas difíciles. Ahí donde Irma y sus vecinos le pelean a una amenaza invisible.

“La verdad que es un clima tenso, hay cierta desesperación de no saber qué hacer, es como una desconfianza. Nosotros la venimos peleando desde hace años. Antes, tenías que pelearle a cara limpia al hambre, pero esta vez es diferente, ahora hay que pelearle a la muerte… no sabemos dónde está ni podemos verle la cara”, confiesa Irma que vive en el barrio desde hace décadas: “Yo aquí he llegado cuando esto era una quinta de naranjas. Aquí he criado mis hijos, he sido madre, abuela, tía… de todo. Mis hijas me han querido llevar y yo nunca he querido abandonar mi barrio”.

Con ese sentimiento de pertenencia por el Sifón vive la pandemia la mujer de 62 años que, debido a su edad y a su condición de diabética ha debido abandonar su trabajo frente al comedor, pero no por eso ha dejado de colaborar con sus vecinos: “No puedo salir y la impotencia es muy grande. Mis hijas están trabajando en el comedor y yo estoy todo el tiempo viendo cómo ayudar… haciendo barbijos, con lo que sea”. Según explica, desde que comenzó la pandemia, 17 personas colaboran en el comedor para brindar almuerzo, merienda y cena a los vecinos. Siempre siguiendo con los protocolos sanitarios y con viandas para que puedan llevar a sus casas. Con la llegada del virus, se hicieron todavía más evidentes las carencias económicas, ya que muchos no pueden salir a trabajar: “La economía se viene complicando desde hace rato, la gente tiene que salir buscar para comer. Estamos ayudando, pero no damos abasto”.


Otra de las tareas que vienen realizando desde los primeros días es la concientización de los vecinos: “Es algo increíble porque hasta las criaturas hacen caso, ellos tratan de tener esa responsabilidad. Hoy están todos con barbijos, el que no tiene, lo fabrica. Vos vieras lo que son, se atan un pañuelito en la cara algunos, pero es complicado cuando hay siete, ocho hijos, en una machimbrada todos amontonados. Acá no los podés tener encerrados, hace meses que les venimos enseñando”.
“Se ve medio difícil la situación, más ahora que ha salido este brote, están todos con miedo. Es como una psicosis que te da, no sabés con quién podés estar ni cómo. Lo que estamos pidiendo a las madres es que mantengan encerrados a sus hijos y que usen barbijos. Por acá se escucha que lo van a vallar al barrio”, cuenta cómo se viven estas horas críticas en El Sifón en la jornada en que la provincia registró 107 nuevos casos de Coronavirus, 45 de ellos en la Capital.

Esta mañana, el Ministerio de Salud de la provincia desplegó un importante operativo sanitario en el barrio con el objetivo de impedir que se desarrolle un brote de Covid-19. La directora del Área Operativa Noroeste, doctora María Elena Vega, explicó se evaluaron a más de 400 familias, realizando test de anosmia, buscando febriles y realizando hisopados a personas que estuvieron en contacto estrecho con casos positivos para evitar un brote en la zona.

Irma sabe lo que es pelearla. En la crisis económica que estalló en 2001, siempre estuvo presente en las ollas populares para contener el hambre que arreciaba en el barrio. Pero esta vez, reconoce, la pelea es diferente que aquella: “Hemos sufrido el hambre en el 2001, pero hemos podido salir a luchar, nunca algo como esto que no sabés contra quién vas a pelear, es de todos los días la tarea de enseñarle a las familias, a los chicos, a todos…”. En estas horas, son muchos los insumos que los vecinos del barrio necesitan para hacer frente a la situación y la mujer aprovecha para invitar a colaborar a quienes puedan hacerlo: “Estamos con la necesidad urgente de barbijos para los niños, máscaras y guantes para las cocineras, lavandina, mercadería. Todo lo que sea ayuda, será bienvenido. Las personas pueden venir y donar ellos mismos para que vean que no hay nada raro”. Quienes deseen ayudar pueden ponerse en contacto con Irma al teléfono 3814686659.


La situación en La Bombilla


Pegado a El Sifón, está otro de los barrios más populares de Tucumán: El Juan XXIII, mejor conocido por todos en la provincia como La Bombilla. “Hay comentarios de la gente. Se rumorea que acá hay un caso de un tal Lucho que está con el virus, pero son todos rumores. Nosotros tratamos de vivir esta situación tranquilos, con mucha precaución eso sí”, cuenta el vecino del barrio Walter Juárez. Rumores, comentarios, chismes, murmullos que no hacen otra cosa que sembrar el pánico entre la gente de la zona. Ante el crecimiento de la curva de contagios, la situación se replica en distintos rincones de San Miguel de Tucumán y de toda la provincia.

En la casa de Walter en Perú al 1800 funciona desde las primeras semanas de la pandemia el comedor “Caritas felices” que se ha puesto en marcha gracias a la colaboración de los vecinos. “Los primeros días de abril hemos empezado, somos seis y hacemos un bolsillo nosotros para colaborar con lo que podemos. Los martes y los jueves le damos la merienda a cincuenta chicos y almuerzo los sábados nomás”, cuenta el hombre de 45 años con algo de frustración por no poder extender esa ayuda tan necesaria en estos días a más chicos de la zona: “La expectativa es que pase esto rápido, el comedor no da abasto ya porque hay mucha gente que necesita laburar y no está pudiendo hacerlo. Se ha parado todo y aquí en lo que es La Bombilla un 80% de la gente trabaja de manera informal, vive el día a día”.

Walter nació en El Sifón, pero desde hace 18 años que vive en La Bombilla. Desde siempre ha realizado actividades sociales como parte de la escuela de fútbol Deportivo San Miguel. Ahora colabora desde el comedor que ha montado en la casa que comparte con su mujer y sus cuatro hijos. Espera que quienes puedan donar mercadería se pongan en contacto con él al teléfono 3816982507. Por estas horas, lo que Walter más teme es que el virus llegue al barrio y que las problemáticas sociales se salgan de control: “Yo creería que, si se produce un brote, va a ser muy difícil contener la situación acá, es un barrio muy complicado por la delincuencia y las adiciones. Son cosas que se han incrementado bastante con todo esto de la pandemia”.