"Suena hasta la madrugada": por qué llaman quienes creen en Dios y quienes no también
Son las tres de la mañana, una joven de 23 años no puede dormir, tiene insomnio y muchas preguntas en su cabeza: temores, pensamientos negativos y la incertidumbre de la pandemia en Tucumán. Cómo trata la Fe el escenario actual y cuáles son las consultas más realizadas.
El Pastor Roberto García en la Iglesia Anglicana de la Gracia.
Son las tres de la madrugada y suena el celular del Pastor Roberto García: del otro lado del teléfono, una joven de 23 años no puede dormir, su cabeza no tolera más el desasosiego, la tormenta de pensamientos funestos, negativos, trágicos que imagina. Son voces que parecen sonar dentro de la cabeza de la joven que no tiene síntomas, pero sí la desesperación ante la incertidumbre que genera en ella y en muchos tucumanos y tucumanas el Coronavirus.
“Muchas personas me llaman a esa hora, hasta las 4 nos quedamos hablando. Esta chica tenía insomnio, me decía: ‘No puedo dormir, estoy ansiosa, todo esto me tiene mal, ¿qué hago?’ En ese momento recordé que hay un salmo que siempre le leía a mis hijos. El salmo 4, versículo 8: ‘En Paz me acostaré y asimismo dormiré, porque sólo tú, Oh Señor, me mantendrás a salvo’. Todas las noches se los leía a mis hijos para que descansaran. La palabra de Dios tiene como función brindarle a la gente la confianza en algo sobrenatural, que en el caso de la chica sepa que alguien que está al lado de ella. Que ese alguien es el Señor y la oración”.
“¿En qué creen los que no creen?” es el título de un recomendable libro escrito a través de cartas entre Umberto Eco y Carlo Martini, un riquísimo diálogo epistolar donde coinciden y disienten hasta el punto final. Pero ningún libro se había escrito sobre la situación histórica que atraviesa Tucumán, la Argentina, el mundo: vivimos páginas en blanco tituladas por la incertidumbre de la cual hablaba el psiquiatra José Ibarra en nuestra edición de ayer. ¿Y la Fe? ¿Cómo se vive esta maldita pandemia desde la Fe?
Desde librerías clásicas de Tucumán en textos religiosos y espirituales como Santo Toribio (Las Piedras 641, teléfono 0381 231-4266), indican: “Sí, más personas se inclinaron a leer la Biblia y otros libros de espiritualidad o reflexiones. Muchas personas que estaban un poco alejadas de Dios, al pasar cada vez más tiempo de pandemia, empezaron a creer más que estamos en manos de Dios. Frágiles, temerosos, pero con una fe creciente en Él que todo lo puede”.
“Personalmente, como Pastor de una Iglesia, a muchos conocidos les había dicho que en este tiempo de pandemia iba a estar en mi casa descansando, sin mucho trabajo. No pude estar más equivocado: es increíble cómo me ha tocado trabajar con el prójimo: mucho más, el doble de lo que venía hablando. Antes de que me hablaras, justo estaba en una teleconferencia. Las personas necesitan aliento. Este tiempo ha sido el que más conectado con la gente he estado: no de manera física, pero sí resulta una especie de caricia a través de la tecnología”.
De qué hablamos cuando hablamos de Fe podría ser el título alterado de otro gran autor de la literatura americana como Carver: “La necesidad de tener una esperanza en la gente es notable. Hay muchas personas que me llaman porque están solas en todo esto que estamos viviendo. Aún aquellas personas que viven con familia, se sienten solas, no pueden hablar con sus familiares, están aisladas en su propia casa. Como siervo de Dios, mucha gente me pide ayuda. Mucha gente se ha volcado a la Fe y cree más. Pero ojo: hay gente que no creía y cree más, hay gente que creía y cree mucho más y también hay mucha gente que ha dejado de creer, enojada con Dios, que sufre una crisis de Fe. Ante esta crisis es importante ver qué hacer: siempre somos las personas las que decidimos”.
Es tal la necesidad de creer en Dios para muchos, de escuchar una palabra de aliento, un mensaje de esperanza, un alivio, un bálsamo de aire entre tanto nubarrón, que el Pastor Roberto no da abasto y recurrió nuevamente a la tecnología: “Comencé a mandar versículos bíblicos por WhatsApp, y a ponerlos también en mis estados. Quiero aclarar que a una religión la tiene cualquiera, pero lo importante es tener una relación con Dios que es lo aumenta mi Fe. Es Dios el que me va a dar la esperanza de un cambio, de la vida eterna. Siempre estoy mandando mensajes positivos. Y en el medio surge lo que dice la gente. De todo tipo: surgen muchos problemas matrimoniales y en ese caso me toca oficiar como mediador. Se les señala que hay esperanza en el diálogo como respuesta a una crisis que surge al estar más tiempo juntos y encerrados por la pandemia”.
Todas las vías para que la palabra de Dios llegue a quienes la necesiten son válidas: “Personas enfermas de distintas patologías hay muchas: como una señora que me pidió una oración por su hermana: le dije que no podía visitarla físicamente, pero le grabé la oración y se la hicieron escuchar. Y aquí quiero aclarar algo más: más allá de las curaciones y del trabajo de los médicos, también es importante que el ánimo cambie. La señora comenzó a creer. Aquí vemos qué importante son las palabras. Ustedes los medios, cuando escriben, pueden animar o desanimar a la gente. Nosotros, lo mismo. A esa mujer le acaban de dar el alta. Me llamó la hermana agradecida, emocionada. Me lo decía a mí, pero en realidad el agradecimiento es para Dios”.
¿Cuál es la función, el valor, que el Pastor Roberto le otorga a la palabra de Dios en estos momentos? “La palabra de Dios llega, penetra hasta lo más íntimo del ser. Si nosotros tenemos Fe, Dios mucho más. Volviendo al caso de la joven que me llamó de madrugada, recordé que cuando hacía esa oración por mis hijos, ellos dormían tranquilos y aumentaba mi Fe. Entonces ahora le pedí: ‘Señor por favor, así como lo hacías con mis hijos, hazlo con esta chica’. Hace un rato me respondió: ‘Pastor, he dormido como un angelito’”.
Por último pero no por ello menos importante, atentos: “Los textos bíblicos son importantes para alentar a las personas, pero sin salir de la realidad del virus, sin dejar de cuidarnos. ‘La Fe es creer pero también es pensar, la Fe no tiene que ser loca’, como dijo John Stott. Es decir: la Fe no tiene que ser tan ciega. Tenemos que darle esperanza a las personas, orar, pero tampoco podemos decirle que no vaya al médico si se siente mal. De mi parte le voy a pedir a Dios que te sane, pero Dios ha provisto medios para que te sanes que son los médicos. A ellos, más que nunca, también nuestras bendiciones”.


Quienes necesiten o deseen contactarse con el Pastor Roberto pueden hacerlo al 3814 76-3711








