Por más de 10 años esperó justicia, pero la muerte dejó impune a su abusador
sin Justicia
A través de una carta la madre de una víctima de abuso sexual infantil, denuncia en un desgarrador relato, cómo el exceso de burocracia dejó sin justicia a una niña de 5 años y espera que nadie tenga que pasar por lo mismo.
Imagen ilustrativa. La denunciante que hoy tiene 26 años no pudo obtener justicia por lo que sufrió en su niñez. Foto de La Nación.
¿Por qué?, se pregunta Marta Beatríz quien tomó la decisión de dar a conocer el calvario que sufrió ella junto a su hija después de años de caminar pasillos de tribunales, tocar puertas y esperar plazos. ¿Por qué tuvo que esperar más de diez años para que el hombre que abusó de su hija a los 5 años sea imputado? ¿Por qué el abusador caminó libre por las calles de su ciudad sin siquiera ser detenido, demorado o apercibido hasta el día de su muerte? ¿Por qué se murió de un infarto antes ser juzgado por lo que hizo en su adolescencia?
Con el acompañamiento de la Fundación Pañuelos Amarillos, Marta decidió hacer público su sufrimiento y el de su familia para que ninguna otra víctima de abuso sexual infantil, pase por lo que tuvo que pasar una de sus hijas que, al día de hoy con 26 años, tiene la amarga sensación, no sólo de que no se hizo justicia ni se atenuó su dolor, sino de que nunca creyeron en sus palabras.
En 2.010 su hija pudo contarle una situación de abuso que había sufrido en 1.999, a los 5 años por parte de un adolescente de 16. Es decir que pasaron 11 años para poder procesar y poner en palabras la traumática situación a la que la sometieron. Al tomar conocimiento, su madre inició una denuncia el 8 de octubre de 2010 en el Centro Judicial de Concepción.
En una carta escrita a mano, relata cómo el exceso de burocracia dejó sin justicia a su hija y a toda su familia. En el escrito cuenta que, recién en 2018 se declaró “penalmente responsable del delito, a D.A.P., confirmado definitivamente como abuso sexual gravemente ultrajante por resultar en graves daños en la salud física o mental de la víctima menor de edad”. Se derivó el expediente a un tribunal de menores por considerar que el imputado en el momento del hecho era menor de edad y su abogado presentó un recurso de casación que fue rechazado, por lo que el expediente tuvo que volver a tribunales.
A principios de 2019 el expediente fue extraviado por los funcionarios judiciales. Meses después, tras la insistencia de Marta, le confirman que el mismo había sido archivado. En noviembre de 2019, luego de impulsarlo nuevamente, este volvió a la Corte Suprema de Justicia de Tucumán (CSJT).
Ya en febrero de 2020, la pandemia extendió aún más la decisión del máximo tribunal de Justicia presidido por Claudia Sbdar. Ocho meses después, la mujer es informada que la causa aún continuaba en la CSJT con orden de realización de un nuevo juicio oral, al que sólo restaba ponerle fecha y hora. Sin embargo, a los tres días de conocer esto, el imputado muere de un infarto.
Ya en febrero de 2020, la pandemia extendió aún más la decisión del máximo tribunal de Justicia presidido por Claudia Sbdar. Ocho meses después, la mujer es informada que la causa aún continuaba en la CSJT con orden de realización de un nuevo juicio oral, al que sólo restaba ponerle fecha y hora. Sin embargo, a los tres días de conocer esto, el imputado muere de un infarto.
En diálogo con eltucumano.com, la madre de la joven que sufrió el abuso en su niñez, expuso entre lágrimas la bronca y la angustia que le genera esta situación y busca que, dar a conocer su vivencia, ayude a otros para que no pasen por el mismo calvario. “¿Cómo confiar en un Estado en el que la víctima pasa a ser revictimizada una y otra vez y el victimario tenían mas derechos que una niña de 5 años? Hoy mi hija me pregunta ¿Por qué tanto tiempo mamá?”, se cuestiona y les pregunta a las autoridades del poder judicial “¿Por qué mi hija se quedó con la horrible sensación de que nunca creyeron sus palabras?”, se lamentó.
Al finalizar, recalca sus intenciones de difundir el caso: “Mi familia padece un dolor que no se irá porque ya nada puede hacerse sin el imputado. Ni siquiera atenuarlo. La Justicia divina siempre llega, aqui en mi provincia la justicia humana, no. La justicia lenta, no es justicia. Que no le pasa esto a nunca más a ninguna víctima y que la resolución sea con celeridad, para que el exceso de burocracia y la lentitud humana no sea otra condena en pleno proceso, para que de alguna manera, ayudando a otros, podamos encontrar paz y consuelo”, finalizó
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