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"Me dicen asesina": la voz de Lucía llegó al debate por la legalización del aborto

Conmovedor relato

En su exposición ante los senadores, la médica Cecilia Ousset leyó un mensaje de “Lucía”, la niña tucumana de once años embarazada tras ser violada por la pareja de su abuela: “Doctora, decile a los senadores que ninguna menor de edad tiene que volver a pasar por lo que yo pasé”. Video con las emotivas palabras de Ousset.





Con la voz ahogada por las lágrimas en algunos tramos de su relato, la médica tucumana Cecilia Ousset cerró hoy su exposición ante los senadores leyendo el mensaje de “Lucía” a los legisladores en el marco del debate que se lleva adelante por la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que se discute en las comisiones de la Banca de la Mujer, Justicia y Salud. Lucía es el nombre ficticio de la niña tucumana de once años embarazada tras ser violada por su abuelastro y la médica fue una de las que intervinieron en la cesárea que se le practicó en febrero del año pasado. “Doctora, decile a los senadores que ninguna menor de edad tiene que volver a pasar por lo que yo pasé”, reza el comienzo de la emotiva misiva. 

“El sábado hablé con Lucía, la niña que logró la interrupción de su embarazo porque no se calló, gritó hasta que la escuchó el Estado y la escuchó el mundo; la niña por la que yo, el padre de mis hijos y mi familia aguantarán los embates judiciales necesarios. Le pregunté si le quería mandar un mensaje a ustedes, senadores porque sabe perfectamente lo que se está tratando acá”, introdujo Ousset antes de leer el mensaje de la niña dirigido a los senadores. 

“A mí a veces me dicen que tuve una hija que está viva y que la tiene el médico que me visitaba todos los días. Otros, me dicen asesina porque dicen que mi provincia es Pro Vida. Deciles, que cuando ellos dicen que el aborto no es legal, los médicos se confunden y creen que ningún aborto es legal y se enojan con nosotras, aunque seamos menores. Deciles que tienen que obligar a los médicos a ayudarnos sin que tarden un solo día. Bah, qué día, ni un solo segundo”, dice “Lucía” en el mensaje que leyó la médica. 

Durante su exposición, Cecilia Ousset recordó el martirio por el que tuvo que atravesar la niña hasta que se efectuó la interrupción de su embarazo: “La niña estuvo internada durante un mes en el hospital donde se dilató la interrupción, se obstaculizó la interrupción y donde todos los efectores de salud se declararon objetores de consciencia, pero, en realidad, no todos eran objetores. Estaban asustados porque la fiscal penal de la provincia había mandado oficios al hospital para que no se realice la interrupción, es decir, se estaba torturando una niña por orden directa de la fiscalía de homicidios, cuando una jueza de familia ordena la interrupción legal en un plazo perentorio de 48 horas, el ministerio de salud de la provincia convoca a efectores del sistema privado para el acto médico porque nadie lo quería hacer en el público”. 

“El final de la historia es que los dos médicos actuantes, entre los que me incluyo, de una interrupción legal de una niña con causal violación y causal salud, tenemos abierta hasta el día de la fecha una causa penal de investigación por homicidio agravado”, expuso haciendo referencia a las consecuencias legales que afrontaron los médicos que participaron del procedimiento. “Aquí viene la verdadera pregunta: ¿son todos los médicos objetores de conciencia o temen la represalia legal?”, planteó Ousset quien dejó en claro que alcanza con la despenalización del aborto, sino que es necesario que se legalice: “Ustedes tienen que legalizar el aborto. Los médicos, médicas y personas gestantes necesitamos regulación del Estado”. 

El caso de Lucía tuvo repercusión nacional y también internacional en febrero del año pasado, luego de que la víctima, a través de declaración en cámara Gesell, había manifestado su voluntad de interrumpir el embarazo producto de la violación de su abuelastro. Debido a las dilaciones, terminaron por practicarle una cesárea y el bebé murió a los pocos días. Su abuelastro fue condenado a 18 años de prisión en un juicio abreviado. 

"Vengo a traer la voz de mis propias víctimas"

En otros tramos de su exposición ante los senadores, la médica tucumana se mostró conmovida y al borde de las lágrimas, sobre todo, al momento de referirse a la criminalización de las mujeres gestantes que abortan. Al referirse a estos casos, apeló a una fuerte confesión personal: “A la cárcel sólo van las pobres, nadie más.  En mi consultorio privado donde ejerzo hace 16 años no llamé ni una sola vez a la policía, en cambio, en el hospital público, hace 20 años, atendía con una policía al lado. ¿Por qué tiene que continuar esta diferencia? ¿Por qué los médicos y las médicas nos creemos dueños y dueñas de los cuerpos de los más vulnerables? Yo ejercí violencia obstétrica sobre las mujeres que tuvieron la mala suerte de estar conmigo en la guardia. Yo sé que ya no tengo redención, no tengo perdón, pero no puedo volver el tiempo atrás, por eso estoy hoy con ustedes, vengo a traer la voz de mis propias víctimas. Ejercí, sin duda alguna, un abuso de poder. A las que expuse ante la policía, a las que juzgué y a las que interrogué de una manera cruel. Vengo con mi alma irredenta a mostrarles el mapa de votación de diputados, celeste en el norte, verde en el centro y en el sur, coincide con el mapa de la pobreza que llaman estructural”. 

“Obligar a parir a las niñas no es un hecho inocente, el hecho de no respetar los derechos reproductivos de las mujeres y obrar sobre sus cuerpos, no es ingenuo. Si dominamos los cuerpos de las mujeres, dominamos los futuros”, destacó en otro de los momentos de su exposición. También, después de declararse católica y objetora de conciencia, apuntó a que se trata de una cuestión de salud pública que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad: “Y no me vengan a mí a hablar de Dios ¿Yo tengo que creer que una persona con plata está más cerca de Dios porque después tiene la oportunidad de confesarse y las pobres que no pueden confesarse porque están muertas están más lejos?”.

“Vengo de la provincia declarada Pro vida por la legislatura y eso no es inocente señoras y señores, esto es confuso para la población, arroja a miles de mujeres a abortar en la clandestinidad sin acercarse en ningún momento a un servicio de salud. Mi provincia Pro vida no es tierra santa, al contrario, es la tierra donde cada uno de los derechos reproductivos de la mujer no se aplican”, expuso la médica tucumana. 
 
El video con toda su exposición: