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"Queremos que San Miguel de Tucumán sea una ciudad confortable, no estresante"

Planificación Urbana

El secretario de Obras Públicas anticipó que la Municipalidad avanzará con obras que privilegien al peatón. “En los últimos años hemos tenido un éxodo importante de capitalinos porque la ciudad es muy agresiva”, analizó. Cuáles son los proyectos en carpeta, cómo se financiarán y cuánto cambió los planes la llegada del Covid-19.





“En los últimos 20 años hemos tenido un éxodo importante de capitalinos hacia otras ciudades porque San Miguel de Tucumán es muy agresiva, con un tránsito muy pesado. Por eso, la idea es avanzar con las obras de semipeatonalización para darle otra traza urbana a la ciudad y que sea confortable, no estresante, que combine la historia con su perfil comercial y de servicios”. Así resumió el secretario de Obras Públicas, Alfredo ‘Freddy’ Toscano, el objetivo que se propuso la gestión de Germán Alfaro para los tres años que le quedan de gestión al frente de la Ciudad Histórica en donde viven casi 550 mil personas (INDEC, 2010) y adonde otras tantas llegan cada día a trabajar, estudiar, acceder a bienes y servicios y recrearse.

No se puede entender la complejidad de la Capital provincial si no se tienen en cuenta cuestiones ligadas a su aspecto físico: en una superficie de apenas 90 km2, que sólo representa el 0,4% del territorio provincial (22.524 km2), se desarrollan las más variadas actividades. El último censo indica que la densidad de población del municipio es de 6.098,5 hab/km2, lo que representa un incremento de 236,2 hab/km2 respecto al censo 2001. Así las cosas, la planificación urbana enfrenta un desafío extra si el objetivo es que la Capital deje de expulsar a sus habitantes producto del agobio que produce el ruido, el cemento, el calor, las aglomeraciones y, fundamentalmente, la falta de contacto con la naturaleza.  


“Las obras que se están realizando van en línea con lo que está sucediendo en el mundo: la apuesta por la peatonalización. Queremos desalentar el tráfico vehicular sin que eso implique que la gente deje de venir a la ciudad. Ahí tenemos que tener cuidado porque San Miguel de Tucumán no tiene arándanos ni caña de azúcar. Es una ciudad que ofrece historia, bienes y servicios, por lo tanto queremos desalentar el ingreso de vehículos pero, al mismo tiempo, generar incentivos para que vengan más personas a disfrutarla. Queremos que sea confortable, que no sea estresante, que se constituya como un paseo”, explicó Toscano en diálogo con eltucumano.com. En este sentido, destacó las obras que se realizan en la Plaza Independencia, que se inaugurarán principios de mayo, y la semipeatonalización de las calles 25 de Mayo, Buenos Aires y San Martín.

“Al inicio de estas obras observamos cierta resistencia porque la gente no entendía lo que se estaba haciendo. Sin embargo, con la fisonomía del final de obra, todos los comerciantes están felices porque comprenden que estamos generando un marco que beneficia su actividad”, comentó Toscano, quien destacó que las veredas más anchas permiten apreciar los edificios históricos que se encuentran a lo largo de la 25 de Mayo, como por ejemplo la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, recientemente restaurada, y el Centro Cultural Eugenio Flavio Virla, ambos de la Universidad Nacional de Tucumán

“Con veredas estrechas es imposible pararse y apreciar los edificios de estas características. Pero, además de eso, nos interesa que el arte salga a la calle y que pueda haber exhibiciones artísticas al aire libre, más aún en la pandemia”, anticipó Toscano sobre los planes a mediano plazo para el aprovechamiento del espacio público. En este aspecto, completó que “la decisión del Intendente es desalentar el tránsito vehicular y alentar el tránsito peatonal en una ciudad en donde conviva el centro histórico con el centro comercial, generando las condiciones para ofrecer bienes y servicios a los capitalinos, a los tucumanos que llegan desde otras localidades y a los turistas del país y el mundo. Esa es la fisonomía que va a tener San Miguel de Tucumán en los próximos 100 años: el desafío es aumentar la calidad de vida teniendo en cuenta cuestiones como la salud y el medio ambiente”.   

La ciudad como paseo

Según explicó Toscano, la planificación urbana de la ciudad contempla que se transforme en un paseo para recorrer a pie, en bicicleta y, excepcionalmente, en vehículo. En esta línea, indicó que a la obra de la Plaza Independencia hay que entenderla en el contexto de la semipeatonalización de las principales calles del casco céntrico, debido a que en todo el entorno se ensancharán las veredas, que pasarán a tener ocho metros.

Consultado por la falta de árboles que advirtieron los vecinos –una situación que fue denunciada en redes sociales- el funcionario respondió que “se hizo un relevamiento con la Sociedad Amigos del Árbol y, en base a los datos obtenidos, se resolvió la extracción de aquellos que habían cumplido su ciclo de vida y se dejó el espacio para reemplazarlos por nuevos ejemplares para que toda la zona de la Plaza tenga mucha más forestación”.

Otra preocupación latente, -que fue planteada en reiteradas oportunidades por académicos ligados a la defensa del patrimonio cultural de la ciudad-, es la situación de la Iglesia San Francisco, el monumento nacional que forma parte del entorno de la Plaza y que, desde 2018 permanece vallado por peligro de derrumbe en su fachada. Sobre este asunto, Toscano anticipó que la restauración comenzará el próximo lunes, con fondos municipales y con la aprobación de la comisión de Patrimonio a nivel nacional y provincial.
Otra suerte, en cambio, correrá la anhelada remodelación del Mercado del Norte, un proyecto postergado durante décadas y que, ahora, el alfarismo busca reflotar consiguiendo fondos nacionales para financiarlo. “La situación económica es difícil pero sabemos que la obra pública es generadora de mano de obra y de un círculo virtuoso que favorece a las ciudades, porque el dinero se mueve en la economía local. En ese esquema, la obra de la plaza Independencia está empleando entre 90 y 100 personas”, ejemplificó Toscano. 

Finalmente, mencionó como cuenta pendiente y en agenda la remodelación del Palacio de los Deportes, un proyecto que fue presentado al ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis, en su primera visita a Tucumán, la semana pasada. “Es una obra del año 77, con capacidad para 2.300 personas que nosotros queremos extender a 9.300 porque la ciudad necesita un espacio polifuncional en donde se puedan realizar espectáculos deportivos y culturales, en un entorno privilegiado como es el Parque 9 de Julio, con estacionamiento y acceso a todo público”. 

Sobre el dinero necesario para encarar la transformación de la ciudad, Toscano resaltó que “en el caso de la Plaza Independencia conseguimos financiación internacional, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que no les cuesta un peso a los vecinos. Y respecto a las obras en carpeta, hemos visto buena predisposición tanto del gobernador [Juan] Manzur como del ministro Katopodis. Es un momento difícil para reactivar la obra pública, pero es fundamental porque genera puestos trabajo y riqueza local al tiempo que se moderniza la infraestructura de la ciudad acorde a las nuevas necesidades”.  
 
La  pospandemia

La llegada de la pandemia de Covid-19 obligó a reconfigurar el modo en que se desarrolla la vida en la mayoría de las ciudades del mundo en tiempo récord. En la experiencia local, Toscano sostuvo que “hay cosas que han venido para quedarse y, por lo tanto, el Estado tiene que hacer una inversión para adaptarse a los nuevos requerimientos”.
“Respecto a la planificación que tenemos, algunas cuestiones se modificaron con la llegada del Coronavirus y otras fueron confirmadas, por ejemplo, la preponderancia que debe tener el peatón en la ciudad, una cuestión en la que ya veníamos trabajando, primero con la colocación de los bolardos para que la gente se acostumbre y luego con la semipeatonalización”, mencionó el secretario de Obras Públicas, quien recordó la peatonalización de la calle Congreso y la intervención  sobre Mendoza, entre Junín y Salta, para limitar el tránsito vehicular.
“Tenemos que ser muy creativos a la hora de plantear las soluciones en esta nueva coyuntura. La Plaza Urquiza, por ejemplo, también va a cambiar su fisonomía con apoyo del Estado con un proyecto que estamos armando con el nombre de ‘Bar en la Calle’, todo a partir de la enseñanza que nos dejó la pandemia de poder disfrutar de la gastronomía, del arte y la cultura al aire libre. La idea es poder organizar ese circuito, bajo criterios estéticos, y que se extienda también a la calle Maipú, en la zona de los bares”, anticipó a eltucumano.com y concluyó que el “el desafío es modernizar a San Miguel de Tucumán, que volvamos a ser la ciudad cabecera del Norte del país y el espejo en donde todos podamos mirarnos y reconocernos”.