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"Fue una enorme alegría que Nico terminara el Secundario": tiene síndrome de Down y quiere seguir estudiando

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Nicolás es de Aguilares y completó sus estudios con un rendimiento destacado. Ahora emprenderá una carrera relacionada a la gastronomía o los recursos humanos.





Nicolás es un ejemplo de superación y convicción. Él tiene síndrome de Down y logró completar el secundario en el Instituto San José de Calasanz de Aguilares, según Nico es “el mejor colegio”. Ahora, el joven tiene planeado continuar con los estudios superiores.

Para Nicolás, el secundario fue una experiencia inolvidable: “Hice muchos amigos, algunos desde el jardín de infantes, otros que se fueron sumando con el tiempo; todos son muy importantes para mí. Me bancaron en todas.”, contó en charla con infoaguilares.com.ar.

“Lo que más voy a extrañar es levantarme temprano e ir al colegio, ver a mis compañeros, hacer chistes con ellos, la música en los recreos, la gente del colegio”, agregó.

Además, el estudiante disfrutó mucho de algunas materias, en especial de matemáticas que, su preferida: “Aprendí mucho este año y la entendí más rápido gracias al apoyo de la mejor profesora, Noelia Villagra”.

Siempre que se termina una etapa, comienza otra y Nicolás lo tiene claro: y es por eso que se propone continuar estudiando alguna carrera ligada a los recursos humanos o a la gastronomía que es lo que más le gusta: “Siempre quise poner un resto-bar”, contó y reveló que ya trabajó en una reconocida parrillada de Aguilares: “fue una experiencia muy linda”, comentó.

“Me gusta mucho trabajar con profesionales donde aprendí algunas cosas de cocina, cómo tratar a los clientes. A veces estaba en la cocina, otras en la parrilla, también en el salón. Tengo muchos amigos ahí y les mando un saludo grande a Tony Vigut, Luciano Chehin, Gula, Rodi, Ojo Lucero, Víctor Días, Edu, May y Juli”, dijo el joven.


Por su parte, Juan Miguel y Andrea, padres de Nicolás, no ocultaron su emoción ante el logro de su hijo: “Para nosotros fue un motivo de gran orgullo y una enorme alegría, que Nico terminara el colegio Secundario. De hecho, cuando empezamos en la escuela primaria no sabíamos bien hasta donde llegaría, y que haya terminado con un muy buen rendimiento académico nos pone muy felices, pensando que sumó herramientas valiosas para poder desenvolverse con mayor independencia en su vida cotidiana y con vistas a lo que le toque hacer en el futuro”.

“Nicolás tuvo estimulación desde los tres meses y maestra integradora desde los tres años en casa y cuando se escolarizo lo acompañaron siempre maestras integradoras en el colegio. Nosotros lo apoyamos constantemente poniendo mucho empeño en que tuviera el mejor aprendizaje que pudiera lograr y haciendo mucho énfasis en la fijación de sus conocimientos en casa. En esa tarea el trabajo fue muy arduo y fueron muy importantes todos los miembros de la familia y sobre todo su actitud y responsabilidad a la hora de enfrentar las tareas del colegio”, explicaron.

En cuanto a los procesos de aprendizajes, los padres describen que “en el colegio tuvo dos etapas distintas bien marcadas, la primaria donde no necesitó adaptación hasta 5° grado, y recién ahí comenzó con un proceso de adaptación mínimo de aprendizaje en algunas materias. Tuvo muy buenas maestras que formaron la base para lo que vino después”.

“En el secundario fue un proceso nuevo de aprendizaje para ver sus capacidades porque no hay muchos antecedentes de jóvenes que cursen el secundario con adaptación académica, si con adaptación social. Nicolás nos volvió a sorprender, porque se adaptó rápidamente al ritmo del secundario y a las exigencias académicas, con el acompañamiento de sus maestras integradoras y con la buena predisposición de casi todos sus profesores”, añadieron.

En tanto, también comentaron que el joven tuvo más dificultades en algunas asignaturas que en otras: “Nicolás se destacó principalmente en inglés, en Historia y en Lengua y Literatura. Las materias con contenidos abstractos, le resultaban más complicadas aun así cumplió con todos los objetivos propuestos”.

Para finalizar, Juan Miguel y Andrea dejaron un mensaje a otros padres que atreviesen la misma situación: “Sabiendo nosotros que cada persona es distinta y tiene sus propias cualidades, pensamos que a pesar de los miedos e incertidumbres que genera tratar de integrar e incluir a personas con capacidades especiales en una Institución, diríamos que es muy importante perder los miedos y los prejuicios, y no ponerles límites, sino por el contrario apoyar constantemente sus objetivos e intereses”.