Justicia y educación: las deudas urgentes de Tucumán con las mujeres
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En el marco del Día internacional de la Mujer, la coordinadora provincial de CLADEM, Adriana Guerrero, reflexiona sobre el camino que falta recorrer para que los derechos de las mujeres sean tomados en cuenta.
Movilización por el asesinato de Paola Tacacho en Tucumán.
Es difícil abordar la conmemoración del 8 de marzo sin hacer referencia a la cantidad de mujeres que asesinan cada día en el país. En Tucumán el 4 femicidio registrado en lo que va del año, corresponde al asesinato de Julia Ríos. Su pareja la mató en navidad y su cuerpo fue hallado esta semana, luego de la confesión del femicida.
El 2020 fue el año en el que los nombres de Abigail Riquel y Paola Tacacho resonaron a lo largo y ancho del país. Además entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del año pasado, en Tucumán se registraron 19 femicidios, la cifra más alta en los úlitmos 5 años. En el marco del aislamiento por la pandemia, también se incrementaron considerablemente las denuncias por violencia de género.
En este contexto, Adriana Guerrero militante feminista y Coordinadora provincial del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM), explicó a eltucumano.com cuáles son las deudas de Tucumán con las mujeres.
“La ausencia del Estado ha quedado demostrada en el caso de Paola Tacacho, en cuanto a la protección hacia las personas que denuncian, -que no representan ni el 20% de las personas que sufren violencia-. Se animan, ponen una cuota de confianza en las instituciones y no son atendidas”, reflexionó Guerrero.
La referente de CLADEM recalca que aún cuesta eliminar la visión de que la violencia contra las mujeres es una situación que se da en el ámbito privado. “Se los ve como problemas personales, y no les dan dimensión social y política que deberían tener. Ahí hay una enorme ausencia”, añadió.
En esta línea indicó que las dos deudas más grandes son la de educación y formación en materia de género. “Es fundamental la creación de contenido de campañas para detener los distintos tipos de violencia y una justicia que entienda que las denuncias que hacemos las mujeres, necesitan tratamiento son urgentes”.
Otra de las deudas, según consideró, es que el Estado tome la responsabilidad del cumplimiento total y cabal de la ley de la no-violencia contra la mujer. “Las capacitaciones a los tres poderes del Estado en el marco de la ley Micaela no pueden ser tres clases aisladas. Si queda ahí, no sirve. El proceso tiene que estar acompañado continuamente”, expuso.
Por otro lado, Guerrero hizo especial hincapié en que las medidas no alcanzan y que no basta con sanción de leyes para cortar de raíz la problemática de violencia hacia las mujeres. “En Argentina tenemos leyes maravillosas y, de todos modos, asesinan una mujer cada 22 horas. Si eso no tiene un correlato, que se traduzca en un presupuesto concreto y una acción real del Estado no sirve. Hoy, no nos están sirviendo”, dijo.
En estas últimas décadas las conquistas y los avances van concretándose con más rapidez. Sin embargo, algunos de los triunfos de hoy, llevarán décadas en generar cambios culturales y sociales profundos que modifiquen el paradigma patriarcal y capitalista.
“No vamos a ver mañana los cambios. Espero que, en la próxima década todo esté visto como lo que es y tratado con la seriedad que debe. Y esto se dará a partir de la lucha permanente de las mujeres, no porque el estado tenga intenciones de que eso se modifique. No se ha terminado el patriarcado. Lleva siglos de dominación en el mundo no se va a terminar en un par de días”, reflexionó Guerrero y agregó que en Tucumán existe una ley de violencia que nunca tuvo presupuesto y se crearon organismos estatales como el observatorio y la secretaría de la Mujer Género y Diversidad. Pero todavía se necesitan más espacios, más fiscalías de género, más lugares de contención real. “No tenemos refugios en Tucumán. En la emergencia son importantes. Hay una enorme cantidad de medidas que no se están tomando. No nos sirven más hombres presos por mujeres muertas. No es verdad que los hombres teman a las consecuencias, no le vas a dar miedo con una pena mayor. Hay que actuar antes para prevenir que se concreten este tipo de violencias”, remarcó.
"Para concluir hay que planificar una política pública, no se trata de poner parches. No he visto políticas públicas para tratar casos como el de Lucía. No se ataca a la raíz del problema que es cultura. Se toman medidas como parches y no se ataca la raíz del problema que es cultural”, cerró.








