La semana pasada el juicio por el asesinato de Lucía Juárez, puso en la mira una vez más al accionar de la Justicia tucumana.
La joven fue asesinada por su madre y la pareja de su madre e intentaron quemar su cuerpo en diciembre de 2017. Desde la querella lograron que el caso se juzgue como femicidio y no como homicidio simple como lo habían caratulado en un principio. Si
bien los culpables fueron condenados a cadena perpetua, el proceso estuvo plagado elementos que pusieron de manifiesto la falta de perspectiva de género durante todo el proceso: chistes, burlas y revictimización.
El tribunal de la Sala II de la Cámara Penal Conclusional conformado por
Eduardo Romero Lascano, presidente; la Dra.
Alicia Freinderberg y el Dr.
Raúl Armando Cardozo resolvió condenar por femicidio a
Ezequiel Adra y por homicidio agravado por el vínculo a la madre Lucía,
Lorena Frenoux. Además, instaron a que intervenga la Dirección de Niñez para que a la hija de la víctima no le falte nada y además,
podrá acceder a los beneficios que prevé la Ley Brisa, que otorga una ayuda económica a los huérfanos por femicidios
En palabras de la abogada Luciana Gamaglio, representante de Maisabé Juárez, hermana mayor de la víctima y querellante en la causa, parte de lo que pasó en el juicio es que se revictimizó nos solo desde el tribunal sino también por parte de los fiscales. En esta dirección, la letrada remarcó que la perspectiva de género no solo debe aplicarse en las sentencias, sino que también en el trato a los familiares y cuando se refieren a la víctima.
“La defensa de uno de los imputados, preguntaba sobre la vida íntima de la víctima y no me dejaron objetar la pregunta. El presidente del tribunal le hacía chistes a una testigo sobre sus anteojos. Se podía ver el amiguismo entre ellos. Las hermanas de Lucía, que estaban presentes, sintieron que era una falta de respeto”, relata en diálogo con eltucumano.com Gramaglio.
“Como si las causas fueran expedientes y no mujeres. A veces se les olvida que detrás de los juicios, hay toda una familia que ha sufrido una pérdida de un ser querido”, añade la abogada feminista quien tuvo que plantear el caso ante el Ministerio Nacional de las Mujeres, Géneros y Diversidad, quienes realizaron una presentación al Ministerio Público Fiscal diciendo que este caso se debía caratular como femicidio.
“Todo el poder judicial debe replantearse las formas para plantear una defensa y una investigación. Yo asumí la querella al final del juicio y hemos logrado que se cambe la carátula, la fiscal que estuvo en la instrucción no consideró que se tratase de un femicidio en un primer momento, a pesar de que había pruebas suficientes para hacerlo”, expone Gramaglio.
“Nunca había estado en un proceso así yo pensaba que era normal que nos traten así, que se rían”, relata a este diario, Maisabé, la hermana más grande de Lucía quien, junto a otra de sus hermanas presenció las audiencias que se llevaron a cabo de manera virtual. “El segundo día tomó otra seriedad, porque había más personas”, agrega la joven de 24 años. Según su relato, el trato de la justicia “no daba la confianza de que se debata imparcialmente las cosas. Parecían más amigos que otra cosa, el juez se reía todo el tiempo, y se hacían bromas entre los miembros del tribunal y entre sus conocidos”, recuerda.
Captura de pantalla de una de las audiencias.
Por otro lado, señala que la abogada defensora, les preguntó sobre la vida íntima de Lucía y culpabilizó a las hermanas por no haber denunciado antes. “No estábamos juzgando eso. El juez me preguntó cuál era mi hipótesis y eso no corresponde. Mi hermana me dijo que sentía que la habían humillado a Lucía y se burlaban de ella, se reían de ella, no se la respetó”, remarca.
Sin embargo, el proceso dejó una sensación agridulce, ya que Masisabé y sus hermanos quedaron conformes con la sentencia. “Me dejó mucha tranquilidad y seguridad saber que se hizo justicia, al fin después de tres largos años de idas y venidas se hizo lo que correspondía por primera vez”.
“Vamos por parte, como decía Jack”
Luego de la primera audiencia, los familiares reclamaron un trato más empático, más humano. “El juez Romero Lascano se sonreía mucho y se estaba juzgando el asesinato de una mujer, donde hay un cuerpo desmembrado, la defensa hizo un chiste: “vamos por parte, como decía Jack (en referencia a Jack el destripador)", comenta la abogada feminista.
Tras las repercusiones que se desataron después de la primera audiencia por la trascendencia de las condiciones en que se estaba llevando a cabo el proceso, se multiplicaron los asistentes en la instancia de alegatos y hubo menos sonrisas y chistes. En esta dirección Gramaglio reconoce el triunfo en el resultado final del proceso. “Finalmente salió una sentencia que es bastante buena. Poder nombrar como femicidio a aquellas víctimas de la violencia machista es parte de ese reconocimiento, una reparación para esta familia que no estaban siendo escuchadas". Sin embargo reconoce que el fueron muchas organizaciones se solidarizaron con la familia, para que el segundo día del juicio más gente se puso a ver. “Lo que la sociedad puede hacer en estos casos, es poner los ojos en la justicia, sobre todo cuando la Justicia tucumana, ya está en el centro de la tormenta. El hecho de que en los alegatos se haya aumentado la gente que presenciaba el proceso, logró que no pueden hacer lo que hacen. Deben comenzar a actuar en consonancia a lo que la gente necesita hoy. Merecen respeto y que no haya revictimización", concluyó.