"Ya lo sabemos": una trabajadora de la salud privada en Tucumán rompe el silencio
PANDEMIA
Como todos los días, entra temprano, tiene el pase de sala con sus compañeros que estuvieron de guardia durante la noche y les consulta por las novedades. Qué vio.
Segunda ola en Argentina.
Como todos los días, entra temprano, tiene el pase de sala con sus compañeros que estuvieron de guardia durante la noche y les consulta por las novedades: “Hace dos semanas teníamos solamente dos pacientes Covid, se había vaciado una sala y eran tan pocos que ya estaban en un sector aparte. La sala estaba despejada casi por completo. Hasta que empezaron a aumentar los casos y se la volvió a abrir”.
Son 10 las habitaciones con dos personas por cada habitación: “Tenemos acceso a esa sala con los equipos de protección: el camisolín, los barbijos, las escafandras, los gorritos, los guantes, todo el equipo necesario. No hay un día puntual en el pase de planta que te mencionaba donde me alarmé, pero con mis compañeros nos miramos y ya se está llenando el piso de pacientes con Covid. Todavía no es una cara de preocupación, todavía estamos distintos al pico anterior, pero sabemos que en 15 días esto va a estar explotado. Ya lo sabemos”.
“Lo sabemos porque los números lo vienen anunciando así: hace unos días había 400 casos, luego 500, y ya hay 800. Además, de la cantidad que se hisopaban, había 2 que daban positivo; ahora, de la misma cantidad, hay 10 positivos. Todo el mundo hace cola en los consultorios febriles. Y la gran diferencia con respecto al año pasado es la edad. Sigue habiendo gente grande, pero nos llama la atención los más jóvenes. Tuvimos una chica de 19 años grave, y la mayoría son de 30, 35, 38, 40 y 45 años”.
Una vez que los pacientes quedan internados, la médica se acerca y realiza las preguntas de rigor. La primera de ellas es cuándo comenzaron los síntomas, pero nunca dónde o cómo, en contraste a la preocupación del Gobierno que hizo hincapié en las reuniones sociales como fiestas clandestinas, bares y casamientos como principales focos de contagios: “No, no consultamos eso. Algunos lo refieren, pero a veces nos damos cuenta porque nos dicen que tienen varios contactos estrechos que también son positivos”.
Otra diferencia con respecto a la primera ola es el miedo: “Que se entienda: tenemos menos miedo que el año pasado porque todo era muy desconocido, te bañabas 30 veces, todos teníamos miedo de contagiarnos, ahora seguimos con miedo, pero también juega y pesa que el personal de salud está muy cansado. Aquí hay gente que todavía no ha tenido vacaciones. Y la segunda ola demandará más trabajo. Hay experiencia acumulada, eso sí: ya sabés cómo vestirte para atender a un paciente. Antes tomabas todas las precauciones y tenías miedo de contagiarte igual. Ahora lo hemos tomado de manera más habitual”
¿Por qué hemos llegado a estas cifras nuevamente? “La gente se ha olvidado de lo que ha sido el año pasado, de que hubo gente que no conseguía oxígeno. Se ha olvidado que pedíamos oxígeno, de que murió mucha gente. Y aquí estamos, de nuevo. Insisto: todavía no estamos como el año pasado: se puede salir a trabajar, todos tenemos que trabajar, todos tenemos que comer, pero no te vayas a una fiesta, no es momento”.
“Hasta que las muertes no son propias, no se toma consciencia de lo que está pasando. Nos ha pasado con compañeros. Se nos han muerto muchos compañeros. Por eso insistimos y coincidimos que estas tres semanas hasta fines de abril son importantes para evitar el colapso del sistema sanitario. No queremos que sea tarde para acceder a una cama, a un respirador, porque después va a ser imparable. No queremos que la gente se muera en sus casas”.
“Otra tranquilidad que tenemos como personal de salud es la vacuna: casi todos los trabajadores de la salud hemos recibido la segunda dosis. Es una tranquilidad. Sabemos que no evita el contagio, pero sé que no voy a morir. Sabemos que la vacuna nos ayuda, pero si no nos cuidamos puede ser demasiado tarde. Y lo digo en serio. Antes de que sea demasiado tarde”.
Son 10 las habitaciones con dos personas por cada habitación: “Tenemos acceso a esa sala con los equipos de protección: el camisolín, los barbijos, las escafandras, los gorritos, los guantes, todo el equipo necesario. No hay un día puntual en el pase de planta que te mencionaba donde me alarmé, pero con mis compañeros nos miramos y ya se está llenando el piso de pacientes con Covid. Todavía no es una cara de preocupación, todavía estamos distintos al pico anterior, pero sabemos que en 15 días esto va a estar explotado. Ya lo sabemos”.
“Lo sabemos porque los números lo vienen anunciando así: hace unos días había 400 casos, luego 500, y ya hay 800. Además, de la cantidad que se hisopaban, había 2 que daban positivo; ahora, de la misma cantidad, hay 10 positivos. Todo el mundo hace cola en los consultorios febriles. Y la gran diferencia con respecto al año pasado es la edad. Sigue habiendo gente grande, pero nos llama la atención los más jóvenes. Tuvimos una chica de 19 años grave, y la mayoría son de 30, 35, 38, 40 y 45 años”.
Una vez que los pacientes quedan internados, la médica se acerca y realiza las preguntas de rigor. La primera de ellas es cuándo comenzaron los síntomas, pero nunca dónde o cómo, en contraste a la preocupación del Gobierno que hizo hincapié en las reuniones sociales como fiestas clandestinas, bares y casamientos como principales focos de contagios: “No, no consultamos eso. Algunos lo refieren, pero a veces nos damos cuenta porque nos dicen que tienen varios contactos estrechos que también son positivos”.
Otra diferencia con respecto a la primera ola es el miedo: “Que se entienda: tenemos menos miedo que el año pasado porque todo era muy desconocido, te bañabas 30 veces, todos teníamos miedo de contagiarnos, ahora seguimos con miedo, pero también juega y pesa que el personal de salud está muy cansado. Aquí hay gente que todavía no ha tenido vacaciones. Y la segunda ola demandará más trabajo. Hay experiencia acumulada, eso sí: ya sabés cómo vestirte para atender a un paciente. Antes tomabas todas las precauciones y tenías miedo de contagiarte igual. Ahora lo hemos tomado de manera más habitual”
¿Por qué hemos llegado a estas cifras nuevamente? “La gente se ha olvidado de lo que ha sido el año pasado, de que hubo gente que no conseguía oxígeno. Se ha olvidado que pedíamos oxígeno, de que murió mucha gente. Y aquí estamos, de nuevo. Insisto: todavía no estamos como el año pasado: se puede salir a trabajar, todos tenemos que trabajar, todos tenemos que comer, pero no te vayas a una fiesta, no es momento”.
“Hasta que las muertes no son propias, no se toma consciencia de lo que está pasando. Nos ha pasado con compañeros. Se nos han muerto muchos compañeros. Por eso insistimos y coincidimos que estas tres semanas hasta fines de abril son importantes para evitar el colapso del sistema sanitario. No queremos que sea tarde para acceder a una cama, a un respirador, porque después va a ser imparable. No queremos que la gente se muera en sus casas”.
“Otra tranquilidad que tenemos como personal de salud es la vacuna: casi todos los trabajadores de la salud hemos recibido la segunda dosis. Es una tranquilidad. Sabemos que no evita el contagio, pero sé que no voy a morir. Sabemos que la vacuna nos ayuda, pero si no nos cuidamos puede ser demasiado tarde. Y lo digo en serio. Antes de que sea demasiado tarde”.








