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"Les deja los huesos en su vereda": el vecino que siembra el terror en Ciudadela

EN VILO

Lunita vio el portón abierto y se escapó hasta cruzar la vereda del hombre que alarma al barrio en los últimos días: "Ya tengo un cementerio de perros en mi casa". Quién es y qué pasa.

Lunita, que en paz descanse.





Lunita vio el portón abierto y se escapó hasta cruzar la vereda del vecino que siembra el terror en Ciudadela: “Les deja los huesos en la vereda, les pone veneno, y mata a los perros. Este drama empezó hace cinco meses. Todos los vecinos estamos en alerta con este hombre que vive encerrado en una casa con una puerta y una ventana que nunca se abren”.

Quien habla con el tucumano es Ariel, a quien Lunita se le acaba de morir en las manos: “Tenemos un cementerio de perros en el fondo. Es el tercer perro que nos mata de esta forma. No sabemos qué veneno usa, pero siempre usa huesos de pollo. Suponemos que actúa a la noche, para que nadie lo vea. Quienes alguna vez lo vieron nos dieron a entender que le molestan los perros: que ladren y ensucien las veredas, ¿pero matarlos?”

Se me han muerto mis dos perros hace ya cinco meses. Han empezado haciendo arcadas y después espuma. Y ahora le pasó a la más grande. Lo llevamos a la veterinaria y también murió. Este hombre ya tiene una denuncia. Mi primo también sufrió la muerte de su perro. No saben los veterinarios qué le pone. La Lunita comió el pollo, vino corriendo a mi casa, empezó a dar vueltas, se metió debajo de la cama de mi mamá, empezó a hacer espuma y murió: debe ser muy fuerte el veneno”.

Que Lunita haya elegido esa cama como último refugio no es casualidad: desde hace un año acompañaba día y noche a la mamá de Ariel, postrada: “Lo que no entienden a veces es que un perro es más que un animal para nosotros. Es como una persona, un amigo, un familiar. Lunita acompañaba a mi mamá todo el tiempo, mientras nosotros nos rompemos el lomo todo el día trabajando. Y viene esta basura a matarla”.

“Por eso cuando la vio morir, mi papá fue a buscarlo. Ahí el tipo salió. Tenía un hierro y le ha tirado un garrotazo en la costilla. Nosotros intentamos convencerlo de que haga la denuncia. Lunita era la compañera de mi papá, de mi mamá. Mi mamá se la pasaba llorando por los otros dos. La veíamos mal y le preguntábamos: ‘Estoy pensando en Tavo y Leroy’, nos decía".

"Imaginate cómo se puso ahora. Recién venía un chico paseando un perro paseando, cuando estaba por decirle que tuviera cuidado, dobló y no lo vi más. Armamos un grupo para estar en alerta. Ciudadela es un barrio con muchas casas, con muchos perros, y este hombre que los envenena, que es un peligro para todos”.